Se disparó en la cabeza en una comisaría



POSADAS (Télam).- Dos mujeres propietarias de un tradicional café-bar de la ciudad misionera de Posadas, aparecieron estranguladas en la vivienda donde vivían y el principal sospechoso del doble crimen se efectuó un balazo en la cabeza en la comisaría.

Los cadáveres de Delia Pitman de Taramoto, de 74 años, y su hija Fumiko Taramoto, de 38, propietarias del tradicional café-bar del centro posadeño "Dominó", fueron hallados el lunes en su casa, pero se estima que fueron asesinadas el jueves de la semana pasada.

Por el caso ayer fue detenido el principal sospechoso, identificado como Eduardo López, un comerciante de 44 años, quien se intentó suicidar en la seccional de Puerto Esperanza, donde acababa de ser llevado.

López había sido localizado por la policía en un hotel de Puerto Esperanza, y luego fue trasladado hasta la comisaría, donde sacó un arma y se descerrajó un balazo, antes de ser interrogado por el comisario. El sospechoso, que logró sobrevivir al disparo, fue derivado al hospital y su estado es muy grave.

El jefe de Relaciones Públicas de la policía provincial, Ramón Esquivel, informó que la reacción de López sorprendió a los uniformados, "ya que simuló sacar los documentos para identificarse pero terminó sacando un arma, de bajo calibre y se disparó en la cabeza", según afirmó.

La jueza Teresa Ramos se trasladó hasta la localidad de Puerto Esperanza para investigar las circunstancias del intento de suicidio. López era buscado desde el lunes, sospechado de haber asesinado el jueves de la semana pasada a las dos mujeres, en la casa que madre e hija habitaban en la capital misionera.

Las víctimas eran propietarias de un conocido café-bar del centro de Posadas, donde según testigos, se "armaban" mesas de juegos de azar, una vez que cerraban las puertas al público.

Esta versión no fue confirmada por la justicia, pero es una de las pistas que se investiga para determinar el móvil de los brutales asesinatos. Se cree también que el sospechoso se habría llevado una importante suma de dinero, tras golpear y estrangular a las mujeres.

Inclusive, empleados del café-bar revelaron que López, quien era reconocido en el bar por su amistad con las víctimas, se había presentado los días viernes y sábado a retirar la recaudación del día, "para llevarselo a Fumiko", dijeron los empleados. Según los investigadores, para ese entonces las víctimas ya estaban muertas, pero el acusado seguía recolectando dinero antes de iniciar la fuga.


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