“Se equivocaron”
Días pasados ocurrió un hecho más que elocuente: una gobernadora se reunió en su residencia con una expresidenta, acompañada ésta con su nieta de pocos días. Como por arte de magia, unos individuos se convocaron de urgencia a través de redes sociales para concurrir a dicha residencia y llevar a cabo un plan predeterminado, cosa que algunos pocos –entre 100 y 150– acataron, siendo acompañados por un grupo de desconocidos, en número de aproximadamente 50, que nadie parece conocer y mucho menos identificar.
Estos últimos, mientras los otros voceaban cánticos insultantes y destituyentes, se dedicaron a romper portones y rejas, introduciéndose en los terrenos de la residencia, intentando violentar puertas y ventanas, rompiendo con pesados adoquines sus vidrios. Muchos de estos adoquines penetraron por puertas y ventanas poniendo en riesgo cierto las integridades de la gobernadora, de la expresidenta y de su pequeña nietecita.
Las fuerzas policiales federales observaban los acontecimientos impávidas, acompañadas por un canal de noticias nacional que por esas raras casualidades pasaba por ahí y apiadándose de los simples lugareños los inspiraba con cánticos made in Capital Federal. A todo esto un helicóptero esperaba para evacuar a las tres acorraladas mujeres.
Los que planificaron esto a todas luces pensaron y dedujeron que las acorraladas e indefensas mujeres pedirían ser evacuadas huyendo como lo hacen las ratas, para lo cual ya estaba presto el helicóptero. Éste era el objetivo, lograr la foto que buscaban, que era filmar la huida de la expresidenta y de la gobernadora –como no hace tanto había huido un liberal presidente– para así desprestigiarlas comparándolas con él.
Pero se equivocaron, porque adentro no había dos ratas, había dos leonas, y para colmo patriotas y peronistas, que por supuesto resistieron.
Dr. Antonio Tourville
DNI 7.817.849
Dr. Antonio Tourville
DNI 7.817.849
Días pasados ocurrió un hecho más que elocuente: una gobernadora se reunió en su residencia con una expresidenta, acompañada ésta con su nieta de pocos días. Como por arte de magia, unos individuos se convocaron de urgencia a través de redes sociales para concurrir a dicha residencia y llevar a cabo un plan predeterminado, cosa que algunos pocos –entre 100 y 150– acataron, siendo acompañados por un grupo de desconocidos, en número de aproximadamente 50, que nadie parece conocer y mucho menos identificar.
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