Bloques opositores se preparan para hacerse fuertes en la nueva Legislatura de Neuquén

A partir del 10 de diciembre el MPN tendrá nueve diputados al igual que el Frente de Todos. Dispondrá de seis bancas aliadas que llegaron por colectoras. El kirchnerismo buscará unificar las bancas en un bloque o interbloque. Deberán convivir los liderazgos de Darío Martínez, Oscar Parrilli y Ramón Rioseco.



En las comisiones el partido provincial tampoco tendrá mayoría. Jugará con tres legisladores al igual que el Frente de Todos.

En las comisiones el partido provincial tampoco tendrá mayoría. Jugará con tres legisladores al igual que el Frente de Todos.

La cuenta regresiva en los despachos de los diputados de Neuquén indica que falta un mes y un día para que caduquen sus cargos y tengan que ceder el lugar a los legisladores electos el 10 de marzo. La extensísima transición llegará a su fin y los nuevos bloques ya comenzaron el armado de sus estrategias para encarar la etapa que viene, bajo un nuevo signo político nacional.

En la Legislatura que empezará el 10 de diciembre, el Movimiento Popular Neuquino no tendrá mayoría en el recinto y tampoco en las comisiones. El bloque estará integrado por nueve diputados, la misma cantidad que tendrá el Frente de Todos. El oficialismo, sin embargo, dispondrá de seis bancas aliadas que acompañaron la candidatura de Omar Gutiérrez a través de listas colectoras.

Los nombres con mayor vuelo propio en la nueva composición serán los de María Laura Du Plessis, apoderada del partido y una de las pocas reelectas para continuar, los actuales funcionarios Liliana Murisi y Germán Chapino y la intendenta de Loncopué, Marita Villone. Aún no está definido si alguno de ellos ocupará el lugar de la presidencia que hoy tiene Maximiliano Caparroz.

El espacio kirchnerista, que llegó al recinto como Unidad Ciudadana Frente Neuquino acompañando la candidatura a gobernador de Ramón Rioseco, buscará rebautizarse como Frente de Todos. “Hemos acordado que lo más importante es consensuar la unidad de los nueve poder votar de manera conjunta, sea en forma de bloque o interbloque”, indicó Sergio Fernández Novoa, uno de los legisladores electos.

En la alianza deberán convivir los liderazgos de Darío Martínez, Oscar Parrilli y Ramón Rioseco, los principales “jefes políticos” de los diputados que ingresarán a fin de año. Mariano Mansilla y Teresa Rioseco, aliados al cutralquense, probablemente sean los más interesados en mantener algo de autonomía.

Fernández Novoa indicó que, aún si el espacio funcionara a modo de interbloque, buscarán “un mecanismo que permita firmar un acuerdo para mantener la unidad en los grandes temas”.


En las comisiones -que se integran por 14 miembros permanentes- tendrán tres representantes, igual número que el MPN. El oficialismo provincial sumará para sí otros cuatro diputados aliados aunque el número no le alcanzará para imponer el despacho o archivo de proyectos, para lo que se necesitan ocho.

Por el bloque de Cambiemos ingresaron seis legisladores y será el tercer espacio político de mayor peso en el recinto. El diputado electo César Gass (UCR) aseguró que “hay buen ánimo entre todos” y anticipó que realizarán una reunión para “definir la integración de las comisiones y la responsabilidad que se le asigna a cada uno en el bloque”. Esa letra chica incluye designar al presidente de la bancada y decidir si mantendrán el nombre original o usarán la denominación que Mauricio Macri creó para disputar su reelección, Juntos por el Cambio.

En números

18
votos se necesitan para lograr la mayoría en el recinto. El MPN llega a 15 sumando las bancas aliadas.
8
son necesarios para dar despacho a un proyecto de ley en la instancia de las comisiones. El oficialismo tendrá siete.

Análisis. Una composición deslucida, pese a la mayoría opositora

La Legislatura saliente inició su mandato con un perfil que prometía. No sólo por su diversidad política y la ventaja numérica de la oposición, sino también por una agenda de temas pendientes y otros relanzados que se imponían para abrir la nueva etapa.
El envión inicial terminó acotado a una reforma electoral con gusto a poco, la aprobación del convenio colectivo de Salud en medio de fuertes polémicas y la adhesión a algunas normas nacionales como la reciente ley Micaela para capacitar al Estado en perspectiva de género. En el medio, los diputados cumplieron en sancionar todos los presupuestos que envió Gutiérrez y, cuando termine su gestión, habrán autorizado alrededor de diez pedidos de endeudamiento. La oposición no fue capaz de traccionar temas por fuera de los intereses del gobierno y se desdibujó junto al resto de los legisladores en la vorágine de las elecciones y la transición eterna. En el tintero quedaron, otra vez, las leyes de educación, el Defensor del Pueblo, el cupo laboral trans. Poco para recordar.

Andrea Durán


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