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Senillosa: la escuela N°268 logró conectividad... con su entorno natural fabuloso

Una experiencia que de tan simple maravilla por su profundidad... chicos y adultos caminaron por su naturaleza y alcanzaron creaciones en platos, aceites y cremas para el cuerpo.

Por Victoria Rodríguez Rey, especial para Yo Como

Cuando comenzaba a caminar el año lectivo 2020, la pandemia, puso a prueba a todo el sistema educativo. Los problemas de conectividad y la falta de computadoras, para una gran mayoría de estudiantes y docentes, fue el primer y gran obstáculo. Sin embargo, y a pesar del desconcierto, hubo docentes que revolvieron su caja de herramientas pedagógicas y lograron planificar propuestas para acompañar a sus estudiantes en un escenario tan incierto.

@victoriarodriguezrey


Plantas de llantén sorprendieron en el recorrido. Se impuso un stop y luego una explicación. Foto gentileza

Si te preguntaran en qué dirección corrió viento ayer, qué Luna estamos transitando, o que nombres cinco plantas de la región ¿las sabrías? “Yo vivo de preguntar, saber no puede ser lujo”, si no preguntamos, si no indagamos, si no cargamos de sentido cada despertar y de conocimiento cada lugar y momento, desaparecemos.

En la escuela 268 de Senillosa, provincia de Neuquén, las y los docentes Andrea Rickemberg, Pablo García, Gustavo Gatica, Alejandra Medina, Liliana Muñoz y Verónica Palavecino armaron una actividad interdisciplinaria para estudiantes que transitan séptimo grado en situación de confinamiento.


La alfalfa subyuga por estos días con sus flores. Invita a conocerla, olerla....

La primera actividad fue caminar. Sí, caminar. Recorrer, en grupos reducidos y en compañía de un adulto, los espacios naturales de los alrededores la localidad. Un caminar con sentido y consciencia. Caminar para mejorar la coordinación, para ejercitar el cuerpo y afinar el registro de los sentidos. La atención estuvo puesta en la caracterización de las plantas nativas, que debieron, mediante fotografía o dibujos, registrar. La tarea posterior sería investigar los usos medicinales y comestibles de dicha flora.


Se quiere solo lo que se conoce... Es así como recorriendo la tierra donde se vive se aprende a entenderla, disfrutarla y aprovecharla. Por ello, la iniciativa de los docentes de esta escuela de Senillosa es tan loable y digno de replicarse. Foto gentileza

Algunos de los objetivos propuestos por el equipo docente se centraban en que las y los estudiantes puedan reconectar con el entorno natural. Fue así que lograron también identificar el aporte medicinal, nutricional y cultural de las plantas, advertir que muchas de ellas, consideradas malezas, son alimentos, descubrir nuevos olores, sabores, colores y texturas y detenerse en la importancia del cuidado del medio natural que nos contiene.

Luego de varios meses de trabajo, cuando las estaciones fueron transformando el paisaje cultural, de la actividad propuesta, resultaron increíbles presentaciones con plantas y sus características, elaboraciones de cremas y ungüentos, además de recetas con la flora que se dispersan entre el río y la barda en esta región de la provincia.

Las conclusiones de las y los jóvenes también advierten sobre las problemáticas vinculadas a la intervención humana en el ambiente: desmonte de la flora autóctona, contaminación por basurales a cielo abierto y desertificación del suelo por la actividad petrolera y deportes extremos como el motocross.

Que maravilloso sería, que esta práctica curricular se transforme en un ejercicio cotidiano. Desviar tanta atención de las pantallas para transitar el camino del registro y reconocimiento del entorno, conmovernos con una luna e identificar la dirección de los puntos cardinales. El alimento es el vínculo más directo con la naturaleza. Hubo una ruptura que debemos sanar y así entender que en ella está la verdadera riqueza alimentaria y cultural. Porque si no nos reconocemos en el lugar y como parte del lugar que habitamos, no somos.

Lourdes Chanampa, estudiante de séptimo grado, comparte la elaboración de croquetas con hojas de llantén.

Ingredientes:

Las fotos de Lourdes registran el momento de hacer las croquetas en su casa.

hojas tiernas de llantén

1 cebolla pequeña

½ morrón rojo

1 huevo

Harina 0000

5 cucharadas Leche

½ taza

Sal y condimentos a gusto

Elaboración

Cortar las hojas del llantén;

Picar la cebolla y el morrón;

Saltear en una sartén con poco aceite las verduras; Agregarlas hojas del llantén cortadas para tiernizarlas;

Colocar esta preparación en una licuadora agregar huevo y un poco de leche;

A la mezcla la hacemos bollitos, a ponemos en una sartén con aceite y la freímos la sacamos con cuidado;

Servimos los bollitos en un plato con servilleta y disfrutamos.


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