Sin goles, hay sabor a nada

Por Redacción

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Argentina fue superior a Uruguay. Mejoró. Fue un equipo más compacto y más audaz. Jugó largos minutos en campo contrario y arriesgó. Pero sigue sin hacer goles. La selección de los jugadores que todos los fines de semana marcan en sus equipos europeos sigue sin poder anotar. Su promedio de efectividad es de los más bajos en mucho tiempo. Algo está pasando.
Jorge Sampaoli cumplió con su promesa de ir a buscar el partido. No sólo es su estilo. Es la propia selección la que está obligada a arriesgar porque tiene que ganar. Pero el miedo sigue siendo grande. Tanto que, en los minutos finales, Argentina misma entendió que lo mejor ya era el 0-0. La derrota de Chile ya estaba consumada. Colombia había empatado. Ecuador, estaba claro, tenía que perder luego en Brasil. Así se jugarán las tres fechas finales. Con un ojo en el partido propio y el otro en partidos ajenos.
Sampaoli ya dijo que cree que es más fácil ganar jugando bien que jugando mal. Por eso asegura que le importa el juego. Pero es difícil pretender cambios radicales en apenas tres fechas y cuando en esas tres fechas, además, se define un boleto al Mundial. El técnico se declaró orgulloso de Messi, de que Leo asumiera la bandera del liderato del equipo. Pero, por momentos, Messi parece jugar a una velocidad tan diferente del resto que termina aislado.
Se entiende que Sampaoli quiera sangre nueva y por eso convocó a Icardi en lugar del desgastado Higuaín. Pero no se vio nada diferente. Y no fue responsabilidad de Icardi. Como acaso antes era tampoco de Higuaín. El 9 de la selección (Kun Agüero incluido) parece condenado al sufrimiento. A saber que está obligado a definir esa única pelota de gol. Demasiada carga.
No funcionó tampoco el esperado circuito con Dybala. Apenas dos jugadas con Messi. Una estuvo bien cerca. Si hubiese sido gol seguramente celebraríamos aferrados a esa jugada para ver un futuro más luminoso. Pero no hubo gol. Y el partido, malo, quedó en un 0-0 con sabor a poco, a casi nada. A seguir preguntándonos por qué a la selección argentina le cuesta tanto hacer un gol.

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