Sin tregua: Lagos y Lavín ya trabajan por el desempate
La ajustada votación hace impredecible el resultado de la segunda vuelta el 16 de enero. Los candidatos ya diseñan estrategias para captar a los indecisos y a los de centro.
SANTIAGO (Reuters).- El socialista Ricardo Lagos y el derechista Joaquín Lavín emprendieron ayer una desesperada captura de votos para quebrar su empate en las elecciones presidenciales chilenas del domingo.
El estrecho resultado, que dio a Lagos una ventaja mínima de 30.781 sufragios sobre Lavín, forzará una segunda y definitoria vuelta el 16 de enero.
Legalmente, la reanudación de las campañas está prevista sólo catorce días antes de la nueva votación. Pero ni Lagos ni Lavín quieren perder un minuto.
'»En la segunda vuelta vamos a apuntar a todo el electorado que no votó por mí, en blanco, nulo, por los candidatos chicos o que se abstuvieron», dijo Lagos en conferencia de prensa. «Los que votaron por otra persona y pueden ser reencantados» dijo el candidato oficialista.
Nueva etapa
Pero Lavín está en lo mismo.
«Hoy damos comienzo a una nueva etapa de esta campaña, la etapa final», dijo el vocero de Lavín, Francisco de la Maza. «Tenemos 34 días en los que trabajaremos sin descanso y continuaremos con lo que hasta ahora ha sido nuestra campaña».
El postulante derechista viajó intempestivamente el lunes a un pueblo cercano a la norteña ciudad de Iquique para agradecer a la virgen de La Tirana el favor concedido con su buena votación.
Las elecciones presidenciales del domingo, las más reñidas de la década, marcaron un meteórico ascenso en la votación de la derecha.
Lavín atrapó a un 47,52 por ciento del electorado, a menos de medio punto de Lagos que obtuvo un 47,96 por ciento, según los últimos datos oficiales difundidos por el gobierno el lunes.
Otros cuatro candidatos menores recolectaron en conjunto un 4,5 por ciento de la votación, mientras más de 800.000 chilenos que estaban inscriptos en los registros electorales no fueron a votar.
Tanto Lagos, postulante del pacto centroizquierdista gobernante Concertación; como Lavín, líder derechista que ha superado en popularidad al ex dictador Augusto Pinochet, miran con codicia los votos que se les escaparon.
«En estas cinco semanas iré a todas las ciudades, recorreré todos los rincones», dijo Lagos. «Estamos a punto del triunfo, no es posible pensar que no alcanzaremos el triunfo».
Juan Antonio Coloma, otro de los voceros de Lavín, anticipó algo de lo que será la segunda campaña. Pero advirtió que habrá sorpresas.
«Nosotros empezamos la segunda vuelta ayer (domingo). Hoy día (lunes) están ya todos los comandos regionales trabajando», dijo Coloma.
«Pero no queremos que nuestros adversarios conozcan la estrategia».
Lagos y Lavín disputan un mismo sueño: ser presidente de Chile en marzo del 2000.
Pero la recta final está, como el camino del bien, plagada de espinas.
El socialista, un abogado de 61 años, reconoció que lo del domingo fue un voto de castigo para la Concertación, que gobierna el país desde el restablecimiento de la democracia en 1990.
«Hay un voto de la Concertación desencantado», dijo. «Ayer (domingo) hubo un voto de insatisfacción, estoy dispuesto a recoger ese voto».
A lo mismo aspira Lavín, un economista de 46 años, con su plan de 60 medidas mágicas que, dice, sacarán a Chile sin tardanzas de la recesión en que se hundió a fines de 1998 y que le costaron el empleo a unos 600.000 chilenos.
Lagos está consciente de que la crisis económica, más que Lavín, es su principal adversario. «Hay un cambio sociológico en el país en el último año», dijo.
«No es lo mismo tener una elección con crecimiento cero o negativo y un desempleo de 11 por ciento».
La batalla de la segunda vuelta se anticipa, al igual que en la primera, voto a voto.
Y el que lo tiene más claro es el actual presidente chileno, el democristiano, Eduardo Frei, que llamó ayer a concurrir masivamente a sufragar.
«Este llamado lo formulo especialmente a esos 850.000 chilenos que se abstuvieron», dijo el mandatario.