Arrancás a hacer ejercicio: el chequeo que recomiendan los cardiólogos sí o sí

Especialistas en cardiología destacan la importancia del chequeo médico preventivo para detectar enfermedades cardiovasculares.

Redacción

Por Redacción

El ejercicio regular reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora la salud mental y contribuye a una mejor expectativa de vida.

Sin embargo, hay un paso clave que muchas personas omiten antes de iniciar o intensificar una rutina de entrenamiento: la consulta y evaluación médica previa.

Dicha evaluación —comúnmente conocida como apto médico— no es exclusiva del deporte de alto rendimiento. Se trata de una herramienta de prevención que debería incorporarse como práctica habitual para cualquier persona que comience o modifique su actividad física, independientemente de su nivel de rendimiento o condición aparente.

Fotos gentileza.-

A nivel global, la inactividad física está asociada a millones de muertes por año, y más del 31% de la población adulta no alcanza los niveles recomendados. En este contexto, promover el ejercicio es fundamental. Pero también lo es hacerlo de manera segura.

La otra cara de esta ecuación no siempre es visible: en personas con enfermedades cardiovasculares no diagnosticadas, el ejercicio puede actuar como desencadenante de eventos cardíacos graves.

“Muchas veces no hay señales claras. Personas aparentemente sanas pueden tener una condición cardíaca no diagnosticada, y el ejercicio puede ser el primer momento en que se manifiesta”, señala el médico cardiólogo Pablo Ottonello.

En este sentido, la evaluación cardiovascular previa representa una oportunidad concreta de detección temprana. Según cada caso, puede incluir:

  • Historia clínica completa y antecedentes familiares.
  • Electrocardiograma (ECG).
  • Ecocardiograma, con maniobras específicas.
  • Prueba de esfuerzo.
  • Resonancia magnética o tomografía cardíaca.
  • Estudios genéticos en casos con sospecha de enfermedad hereditaria.

Este abordaje integral permite identificar factores de riesgo y condiciones que, de otro modo, podrían permanecer completamente inadvertidas.

Enfermedades cardiovasculares: miocardiopatía hipertrófica


La miocardiopatía hipertrófica (MCH) es una enfermedad genética caracterizada por el engrosamiento anormal del músculo cardíaco.

Es una de las principales causas de muerte súbita en menores de 35 años, especialmente en el contexto de actividad física intensa. Se estima que afecta a 1 de cada 500 personas, aunque podría ser más frecuente debido al alto subdiagnóstico.

En Argentina, decenas de miles de personas viven con esta condición, y entre el 80% y el 90% de los casos nunca son detectados clínicamente.

Uno de los mayores desafíos es que sus síntomas —palpitaciones, falta de aire, dolor en el pecho, mareos, fatiga o desmayos— suelen confundirse con molestias habituales del ejercicio, lo que retrasa el diagnóstico.

Actividad física con patologías cardíacas, ¿sí o no?


Persiste un concepto erróneo: que detectar una enfermedad cardíaca implica abandonar la actividad física.

“La detección de una enfermedad cardíaca puede hacer creer que no podremos realizar más actividad física, pero no es así en gran parte de los casos. De hecho, está demostrado científicamente que realizar ejercicio en forma saludable y adaptada puede impactar positivamente en la salud cardiovascular”, sostiene Ottonello.

El objetivo del chequeo previo no es limitar el movimiento, sino hacerlo más seguro y adecuado a cada persona.

Promover la actividad física sigue siendo fundamental, pero hacerlo con información y evaluación médica previa puede marcar la diferencia entre entrenar con seguridad o enfrentarse a un evento inesperado.


El ejercicio regular reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora la salud mental y contribuye a una mejor expectativa de vida.

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