Bariloche revoluciona la atención materna con la primera sala de parto vertical en hospitales de Río Negro

Es la única de su tipo en la provincia. En el área de Maternidad del hospital público, aseguran que un 40% de las mujeres embarazadas eligen parir paradas.

Un banquito para sostenerse con las manos mientras la cola queda suspendida en el aire, una pelota inflable grande que permite apoyar los brazos con las rodillas en el piso, una colchoneta para ubicarse de cuclillas y una tela «de agarre» colgada desde una estructura de hierro para parir parada. El hospital Ramón Carrillo de Bariloche implementó una sala de parto vertical y es la única de su tipo en los hospitales de la provincia.

El personal de Maternidad del hospital público disponía de una sala de parto tradicional, un sillón de parto (en el que las mujeres permanecen sentadas, pero con la espalda apoyada) y una sala para esperar la última parte de la dilatación.

Ahora implementaron una sala de parto vertical que permite movilidad a la parturienta en el momento del parto. Cuenta hasta con un inodoro portátil que algunas mujeres eligen para sentarse y esperar a la última etapa, como si estuvieran en el baño.

El armado de la sala de parto vertical ni siquiera demandó una fuerte inversión. «Le ofrecemos a las parturientas diferentes formas de parir de acuerdo a lo que ellas deseen«, resumió Jessie Cortés, licenciada en Obstetricia.

El concepto del parto vertical se estudia en Bariloche desde 2017, cuando arrancaron las capacitaciones y las participaciones en congresos. “De ahí empezamos poco a poco a implementar los primeros partos verticales con el banquito. A la mujer que no quería el sillón de parto, se le ofrecía el banquito y paría ahí”, señaló Cortés.

Contó que hoy, “hay mujeres que quizás deciden parir en la colchoneta en el piso en posición de decúbito lateral. Se acuestan completamente, se ponen de costado, levantan la pierna y paren de costado. Todo depende de lo que quiera la mujer y su acompañante, porque acá todos los partos son acompañados, salvo que la mujer decida que no”.

El número de partos en el hospital público cayó drásticamente en el último año. Foto Alfredo Leiva.

A lo largo del control de embarazo y en los cursos de preparto que se dictan en el hospital, las obstétricas sugieren las tres opciones para parir. Se reiteran cuando las mujeres llegan al momento de la internación cuando definen cómo quieren traer a su bebé al mundo.

602

partos hubo en el hospital Ramón Carrillo en 2023; cuando solía registrar alrededor de 1.000 anuales.

“La última etapa del trabajo de parto es una cuestión bastante instintiva. Diría animal porque uno pierde el raciocinio en ese momento y se deja llevar”, advirtió Cortés. Y agregó: “Una mujer puede arrancar con el trabajo en una sala y, de repente decir: ‘no me siento cómoda´ y vamos al sillón de parto o a la cama TPR que significa Trabajo de Parto y Recuperación”.

La cama TPR es articulada y se convierte en cama de parto. “Está pensada para implementar el Copap (el contacto piel a piel de la madre con el bebé). Cuando nace un bebé, se queda un rato largo con la mamá porque sirve para su adaptación al medio externo del útero y para la mamá, para la adaptación al posparto”, explicó Cortés.


Más ventajas del parto vertical


El número de partos disminuyó mucho en el hospital Ramón Carrillo de Bariloche en los últimos años. Durante 2023, hubo 602 nacimientos, cuando solían registrarse alrededor de 1.000 partos anuales. Hoy el área de Maternidad tiene entre 30 y 50 partos al mes.

Un 40% de las mujeres elige la sala vertical. “Se van animando de a poco porque tienen referencias previas de otras madres. A muchas abuelas les parece rarísimo y preguntan: ‘¿cómo vas a parir así?´. Hay personas que pueden llegar a pensar que esto es una cuestión de moda o la locura de un grupo de parteras. Pero la fisiología manda”, aseguró Cortés.

El área de Maternidad está ubicada en el primer piso del hospital Ramón Carrillo. Foto Alfredo Leiva.

Estudios científicos demuestran que el parto en verticalidad y en movimiento aumenta el parto vaginal en detrimento de las cesáreas “innecesarias” como así también disminuye la tasa de episiotomías (el corte que se hace en el perineo para ayudar a la salida del bebé) y el tiempo de recuperación en el posparto.

“Fisiológicamente, la mujer está preparada para parir verticalmente. La posición natural es la cuclilla. Es la posición que instintivamente surge en la mujer. En esa verticalidad, el niño puede cumplir su mecanismo de parto de manera mucho más amable y la madre va entendiendo qué es lo que necesita ese bebé para atravesar el canal de parto”, describió.

“Hay personas que pueden pensar que esto es una cuestión de moda o la locura de un grupo de parteras. Pero la fisiología manda”

Jessie Cortés, licenciada en Obstetricia y trabajadora del hospital Ramón Carrillo.

Cortés confirmó que a partir de la implementación del parto vertical, disminuyó la tasa de episiotomías en el hospital. “Ya de por sí teníamos un bajo índice porque este hospital no realiza episiotomías de rutina desde hace 30 años. La Organización Mundial de la Salud sugiere que el rango debe estar en el orden del 12, 13% de los partos y, estamos en el 1, 2% de las partos. El rango cayó drásticamente por el solo hecho de cambiar la forma de parir y de permitirle a la mujer escuchar a su cuerpo y hacer lo que necesita”, dijo.

¿Cuál es el nivel de recuperación del parto vertical? Rapidísimo, confirmó Cortés. “Muchas veces, después de un parto vertical, ves a las mujeres sentadas, queriendo hacer cosas e irse a bañar justamente porque fisiológicamente el cuerpo se recupera más rápido”, concluyó.


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