Descubren un “banco” de agua dulce bajo el Atlántico que podría abastecer a Nueva York por 800 años

Se trata de una gran reserva de agua con baja salinidad almacenada a cientos de metros bajo el lecho marino.

Redacción

Por Redacción

La idea parece salida de la ciencia ficción: una enorme reserva de agua dulce oculta bajo el océano Atlántico. Sin embargo, investigadores confirmaron la existencia de este “banco” subterráneo frente a la costa noreste de Estados Unidos, un hallazgo que podría cambiar la forma en que se entiende el acceso al agua en el planeta.

Aunque el dato más impactante indica que podría abastecer a una ciudad como Nueva York durante siglos, los especialistas advierten que su explotación está lejos de ser una solución inmediata.

Se trata de una gran reserva de agua con baja salinidad almacenada a cientos de metros bajo el lecho marino. Estudios realizados mediante perforaciones —algunas de hasta 400 metros de profundidad— permitieron confirmar su existencia a través de muestras directas de sedimentos.

Estas capas porosas actúan como un acuífero natural, donde el agua quedó atrapada durante miles de años.

Cómo se formó


La principal hipótesis apunta a períodos glaciales, cuando el nivel del mar era mucho más bajo. En ese entonces, zonas que hoy están sumergidas formaban parte del continente y recibían agua de lluvia y deshielo.

Con el paso del tiempo y el aumento del nivel del mar, esas áreas quedaron cubiertas por sedimentos, sellando el agua dulce en el subsuelo marino. Aunque parte pudo mezclarse con agua salada, en varios sectores se mantiene en condiciones relativamente “frescas”.

La afirmación de que podría abastecer a Nueva York por 800 años surge de una estimación del volumen total del acuífero comparado con el consumo urbano.

Sin embargo, los expertos aclaran que esto no implica que pueda utilizarse de forma directa. La diferencia entre la existencia del recurso y su uso efectivo es clave.

Los desafíos para su aprovechamiento


Extraer esta agua implicaría superar importantes obstáculos técnicos y ambientales:

  • Altos costos de perforación y bombeo en el fondo marino
  • Necesidad de infraestructura compleja en el océano
  • Riesgo de intrusión de agua salada
  • Posible impacto en ecosistemas marinos
  • Incertidumbre sobre la capacidad de recarga del acuífero

Además, se trata de reservas que podrían ser finitas en escala humana, lo que obliga a un uso extremadamente cuidadoso.

Un hallazgo más estratégico que inmediato


Más allá de su potencial, el descubrimiento tiene hoy un valor principalmente científico y estratégico. Permite comprender mejor el subsuelo costero, aportar información clave frente al cambio climático y abrir el debate sobre fuentes alternativas de agua.

También ofrece pistas sobre la historia geológica y climática del planeta, convirtiéndose en una herramienta valiosa para futuras investigaciones.

Repensar el mapa del agua


El hallazgo invita a mirar más allá de ríos, represas y fuentes visibles. Bajo la superficie —incluso bajo el océano— existen recursos que podrían ser clave en un mundo donde el acceso al agua se vuelve cada vez más crítico.

Pero la advertencia es clara: transformar este tipo de reservas en soluciones reales requerirá tiempo, tecnología y, sobre todo, un equilibrio que evite convertir una oportunidad en un nuevo problema ambiental.


La idea parece salida de la ciencia ficción: una enorme reserva de agua dulce oculta bajo el océano Atlántico. Sin embargo, investigadores confirmaron la existencia de este “banco” subterráneo frente a la costa noreste de Estados Unidos, un hallazgo que podría cambiar la forma en que se entiende el acceso al agua en el planeta.

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