Domuyo: cómo y por qué los científicos deben monitorear al volcán activo más alto de la Patagonia
Entre 2017 y 2018, se constató que las paredes del cerro Domuyo "se desplazan y crecen unos centímetros al año" porque se acumulan gases y material fundido. Sin embargo, un experto aclaró que "el cerro tiene un tapón de lava que obtura la salida de material".
El doctor en Geología Andrés Folguera reveló que, en 2017, unos radares satelitales permitieron comprobar que las paredes del volcán Domuyo, ubicado en el norte de Neuquén, “se estaban inflando”.
“A través de una técnica que permite medir con precisión los cambios en la pendiente del cerro, se vio que hay cambios del orden de centímetros. Es algo que puede parecer menor, pero desde el punto de vista del monitoreo volcánico es mucho”, detalló Folguera que es investigador superior del Conicet y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Entre 2017 y 2018, se constató que las paredes del cerro Domuyo «se desplazan y crecen unos 2 o 3 centímetros al año. No es un escenario catastrófico porque podría no pasar nada».
Explicó que se están acumulando «gases y material fundido que intentan salir del volcán«. Sin embargo, «esto no es tan sencillo porque el Domuyo está taponado. Tiene un tapón de lava que obtura la salida de material».
«¿Cuáles son los escenarios posibles?», se consultó. «Eso podría frenarse y el proceso podría detenerse o bien, incrementar la actividad«, respondió al tiempo que aseguró que hay muchos volcanes que se inflan y se detienen en cierto momento. Otros no.

«A veces, la inflación se acelera y explota el volcán. Es un escenario catastrófico. Nadie sabe qué puede pasar, pero siempre se contempla la eventualidad de la explosión y por ende, se incrementa el rmonitoreo», aclaró aunque planteó que no se cuentan con datos actualizados.
El Servicio Geológico Minero Argentino instaló tres sismógrafos a partir de la inflación del volcán, pero consideró que no alcanza «teniendo en cuenta la magnitud del proceso«.
El geólogo advirtió que el Conicet no tiene la misión de monitorear el volcán en tiempo real. «Son políticas que deben implementar el Estado. En el Conicet nos piden que nos aboquemos a los descubrimientos y publiquemos novedades», dijo.
En relación a los sismógrafos, recalcó que dan cuenta de sismos en la región. «Marcan que hay un proceso activo por debajo del volcán, pero falta procesar esos datos. Faltan los últimos informes», dijo.
El especialista insistió en que hay volcanes que se desinflaman, tal como ha ocurrido con el Copahue o el Incapullo, en Catamarca. En este momento, hay volcanes en Chile, como el Chillán, que se están inflando.
«Es común que los volcanes muestren información de sus paredes. En general, los servicios geológicos intensifican las medidas de monitoreo y observan con más cuidado. En el pasado lejano, el Domuyo ha mostrado signos de explosiones y derrumbes parciales. Hay productos volcánicos que muestran que explotó más de una vez», dijo y lo definió como un volcán que tiene un historial de desestabilización y explosión.
«Cuando uno ve las huellas del pasado lo hace más preocupante. Cuando me preguntan por volcanes peligrosos en Argentina, el primero que nombro es el Domuyo. ¿Por qué? Porque es de riesgo geológico», concluyó.
Campaña en el Domuyo
El Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) informó que desarrolló tareas de campo para elaborar el Mapa de Peligrosidad Volcánica del Complejo Volcánico Domuyo, entre febrero y marzo.
Este volcán de 4.709 metros presenta una «intensa actividad hidrotermal con géiseres, fumarolas y aguas calientes, evidenciando una posible reactivación de su sistema magmático». Desde el organismo, lo describieron como «un sistema activo».
En esta ocasión, la campaña comenzó el pasado 16 de febrero en la zona ubicada dentro el Área Natural Protegida Domuyo, cercana a la localidad de Varvarco, al norte de la provincia. «Esos estudios -definieron- son fundamentales para profundizar el conocimiento de un sistema volcánico que, en los últimos años, evidenció distintos precursores de actividad entre los que se destacan la deformación del terreno con altas tasas de inflación, sismicidad, actividad fumarólica y explosiones freáticas«.
El Complejo Volcánico Domuyo es considerado uno de los reservorios geotérmicos más importantes del país y ocupa el puesto 12 del Ranking de Riesgo Volcánico Relativo en Argentina, elaborado por el Segemar y el Servicio Meteorológico Nacional, publicado en 2024.
Desde el Segemar aseguraron que estos estudios apuntan a detectar «peligros de origen volcánico que puedan afectar a la población, la infraestructura, las localidades, las actividades productivas y el ambiente».
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