El alcohol lidera el consumo adolescente y el inicio se da a los 13 años

Una encuesta entre estudiantes del secundario a nivel nacional arrojó cuando los jóvenes registran el problema recurren, en primer lugar, a sus amistades, luego a la madre y, en octavo lugar, a la escuela.

El consumo se naturaliza y empieza en la adolescencia temprana. Foto: archivo

Una encuesta sobre el consumo de sustancias psicoactivas por parte de estudiantes del secundario a nivel nacional revela que el inicio se da a edades más tempranas. Otro dato llamativo es que cuando los jóvenes registran el problema recurren en primer lugar a sus amistades, luego a la madre y, en octavo lugar, a la escuela.

«¿Qué nos dicen estos datos? Las adolescencias recurren primero a los pares y a la familia. Las instituciones aparecen al final del recorrido. Uno de cada cinco adolescentes no recurre a nadie. El cuidado no puede llegar tarde», planteó la trabajadora social Nancy Rodríguez.

El séptimo estudio nacional sobre consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes de enseñanza secundaria fue realizado por la Dirección Nacional de Estadística y el Observatorio Argentino de Drogas de Sedronar. En Río Negro se relevaron 42 escuelas -con 4.823 alumnos- y, 36 colegios en Neuquén -3.739 estudiantes-.

Qué consumen

Entre los estudiantes del secundario, la sustancia psicoactiva de mayor consumo (66%) es el alcohol. La edad promedio de inicio es a los 13 años y, un dato llamativo es que antes de los 14 años, el inicio se registra más en mujeres (77,7%) que en varones (71,5%).

En segundo lugar, se ubica el consumo de bebidas energizantes (57,1% de la población) que registra una alta prevalencia entre los 13 y 17 años.

El consumo de vapeadores o cigarrillos electrónicos se encuentra en tercer lugar (29%), con el acento entre los 15 y 17 años. El informe hace hincapié en que hace 11 años «no existía como indicador y hoy, supera al tabaco tradicional en el cuarto lugar (con una tendencia al descenso)». Le sigue el consumo de marihuana (12,6%), psicofármarcos (6,2% con un inicio entre 12 y 13 años, vinculado al malestar emocional y la automedicación) y la cocaína (2,9%), entre otras.

Entre los varones es mayor el consumo de bebidas energizantes, marihuana, cocaína y alguna sustancia psicoactiva. Entre las mujeres, en cambio, es más elevado el consumo de tabaco, vapeadores y medicamentos tranquilizantes.

También es preocupante el uso de psicofármacos. Foto: archivo

Según la encuesta, las tasas de consumo se incrementan de acuerdo al aumento de la edad de los chicos.

El informe también indagó a quiénes le cuentan o piden ayuda los jóvenes respecto a situaciones de consumo: un 48,4% acude a sus amigos, un 46,4% a su madre, apenas un 24% al padre y el 22,5% a nadie. Un 17,4% busca a sus hermanos, un 13,8% a su pareja y en menor medida, buscan a otros familiares o alguien de la escuela.

Desnaturalizar el consumo

La trabajadora social Norma Mora, directora ejecutiva de la Agencia para la Prevención y Abordaje Integral de los Consumos Problemáticos (Apasa) de Río Negro, consideró que el informe es «revelador». «Sabemos que en la escuela secundaria comienza el consumo del alcohol, una sustancia legal. Y que, a su vez, lo mezclan con bebidas energizantes. Este estudio pone en evidencia la naturalización del consumo», advirtió.

Recalcó que «el energizante no se ve como algo que tiene efectos nocivos en la salud sino como algo que aporta más energía y potencia. Y el promedio de inicio son los 13 años, en la adolescencia temprana. Es preocupante porque más allá de tener un impacto, es la puerta de entrada a otros consumos«.

En Río Negro observan consumos esporádicos en la adolescencia que, los fines de semana se tornan abusivos. «Se generan comas alcohólicos, intoxicaciones graves, puede llevar a accidentes de tránsito, lesiones por arma blanca o situaciones de violencia entre pares o de género. Incluso al no uso de preservativos en una relación sexual», expresó Mora.

Consideró que la escuela «suele ser primer lugar donde se detecta el problema. Lo que hay que habilitar es el espacio de escucha amorosa por parte del adulto para que ese problema pueda ser escuchado sin censura y poder así revertir la situación».

Hizo hincapié en la importancia de la mirada de los pares adolescentes como orientadores. «Muchas veces, los jóvenes no le cuentan a un adulto, ni a un profesor, pero sí a un par. Si ese par está bien orientado en el tema puede ayudar a canalizar el problema y generar una red fuerte. Por eso, desde Apasa apuntamos a la figura del promotor juvenil aunque creemos que el adulto no debe correrse», subrayó. Dijo que ya hay promotores juveniles en Allen, Roca, Cipolletti, Los Menucos e Ingeniero Jacobacci que se forman en las escuelas de nivel medio. La experiencia ya cumplió los 10 años.

«El foco está puesto en desnaturalizar el consumo. A veces, lo hacen sin siquiera el deseo. Solo porque quieren pertenecer. Debemos desarmar una construcción: consumí, pero sabiendo que dos vasos de alcohol nubla tu visión y perdés la capacidad de decidir», mencionó.

La prevención en la tecnología desde la niñez

El psicólogo Ariel Torres, especialista en salud mental de niños y adolescentes en Bariloche, advirtió que el cerebro no está totalmente desarrollado en la adolescencia como en la adultez. «Hay un proceso de poda neuronal en estos años -la primera se da los primeros años de la vida- que consiste en que las redes neuronales que están siendo usadas se van fijando y las que no, se van perdiendo, descartando», puntualizó.

Dijo que en la adolescencia, también se desarrolla la regulación de los impulsos. «Por eso -acotó-, los adolescentes son más impulsivos que los adultos. Si encima estimulamos el cerebro con psicoactivos, ese proceso se destruye. De modo que el consumo en la adolescencia tiene mayor riesgo que en otras etapas de la vida«.

Los especialistas recomiendan prevenir desde la infancia. Foto: archivo

Respecto a las consultas por la problemática del consumo, Torres consideró alentador que el grueso se plantee en el ámbito familiar. «Cuanto más rápido se pida ayuda, antes se llega a la parte institucional o asistencial. Los adultos deberíamos tener mayor acceso y es fundamental el trabajo en la prevención no solo en la adolescencia sino desde la niñez», opinó.

Pueden darse situaciones más comprometidas que otras, con niveles de consumo más «recreativos» o «adictivos», pero en cualquier caso, sugirió concurrir a un profesional especializado.

Resaltó también que desde la niñez no se aborda el consumo de psicoactivos, pero sí el consumo de tecnología que puede propiciar «consumos posteriores». «Si uno aporta herramienta y propone otros recursos para divertirse se van a prevenir situaciones futuras de consumo», reflexionó.


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