El drama de los residentes chilenos en Bariloche que quieren cruzar la frontera

Hay personas con familiares enfermos al otro lado de la cordillera. Otros relatan el periplo que viven por no tener autorización para cruzar a sus parientes fallecidos en Argentina. Historias que ayer se expusieron ante el cónsul general de Chile.





Desde el 14 de abril del 2020, Lidia Marín espera la autorización para trasladar el cuerpo de su esposo hacia Osorno. Fue su deseo antes de morir.

La pareja se radicó en Bariloche 39 años atrás donde instalaron una relojería y tuvieron dos hijos. El hombre enfermó gravemente y murió al comienzo de la cuarentena por Covid-19. Con el cierre de las fronteras, su cuerpo se encuentra «en custodia» en el cementerio municipal de Bariloche desde hace dos años.

«Él me pidió que lo lleve y yo tengo todo listo. He andado tanto hasta ahora», confió Lidia, con resignación, en la puerta del Consulado Chileno en Bariloche.

Lidia Marin espera la autorización para trasladar a Chile el cuerpo de su esposo fallecido en Bariloche. Foto: Chino Leiva

La historia de Nora Barría, otra chilena residente en la ciudad lacustre, se cruza con la de Lidia. Su esposo murió en agosto, pero aún no ha logrado viajar a Chile para tramitar el certificado de defunción. «Acá no se pueden hacer esos papeles. Es un trámite presencial. Tiempo atrás, encontré a quien me llevara hasta la frontera y un familiar me iba a buscar del lado de Chile. Pagamos 30 mil pesos de la PCR y, cerraron las fronteras no sabemos por qué. Lo que he llorado… Uno ya es viejito para estos trotes», manifestó la mujer apoyada sobre la reja del Consulado ubicado en la calle España.

Las historias se asemejan. Difieren. Pero todas están marcadas por la misma intensidad y necesidad de que se normalice el tránsito fronterizo. Familiares de un lado y otro de la Cordillera que llevan años sin poder reencontrarse. Enfermedades y la necesidad de acompañar, trámites indelegables y pérdidas de vida sin la posibilidad de despedirse.

Un grupo de 80 chilenos residentes en Bariloche se concentraron ayer por la mañana en el Centro Cívico, desde donde marcharon hasta el Consulado de Chile en Bariloche, a unas tres cuadras de distancia, para entregar un petitorio con 1.400 firmas exigiendo la reapertura del paso Cardenal Samoré.

Algunos autos que circulaban por el lugar tocaban bocina en señal de apoyo al reclamo. Esto incentivaba aún más a la gente que no paraba de gritar: «¡Abran las fronteras!, ¡abran las fronteras!».

«Queremos ver a nuestras familias» se leía en varios carteles. Algunos flameaban pequeñas banderas argentinas y chilenas. Una mujer reclamó envuelta en una bandera tricolor.

«El cónsul no está, pero estará llegando de un momento a otro», advirtió una de las empleadas del Consulado Chileno. Ante los comentarios molestos de los manifestantes, la mujer atinó a decir: «A mí también se me han muerto tres tías en estos años y tampoco pude viajar».

El cónsul de Chile en Bariloche, Luciano Parodi, ante el pedido de una mujer que quiere cruzar la frontera por Samoré. Foto: Chino Leiva

«¡Un mes atrás falleció mi sobrino! Ni siquiera pude darle el pésame a mi hermano que tiene más de 70 años», gritó un hombre. «Y ¡es mentira que se pueda cruzar con tanto papelerío!», acotó otro. El clima era tenso.

La gente decidió aguardar unos minutos la llegada del cónsul Luciano Parodi. Cuando detectaron el auto del diplomático con patente chilena, varios agentes de la Policía Federal lo rodearon y le pidieron a la gente que salga de la calle «por seguridad».

«Como consulado no tenemos injerencia en las fronteras. Son disposiciones del Ministerio del Interior y de Salud. Aún estamos en pandemia», les dijo Parodi. Alguien lo interrumpió: «¡Soluciones, amigo! ¿Usted no puede gestionar nada? Es el representante de los chilenos en Bariloche».

La respuesta de Parodi fue inesperada. Les confió que también había perdido a su hermano en el transcurso del último año. Tampoco pudo viajar. «En este momento, hay muy pocos pasos abiertos y Samoré siempre estuvo considerado. Es el segundo paso más importante de Chile», prosiguió el cónsul. Pero volvieron a interrumpirlo: «Por eso, como tal, debiera estar abierto», agregó una mujer.

Entregaron un petitorio con 1.400 firmas exigiendo la reapertura del paso Cardenal Samoré. Foto: Chino Leiva

Parodi fundamentó las restricciones en «las medidas sanitarias», pero le recalcaron que «Mendoza también está en pandemia y sin embargo, está abierto. Es que, en avión, ¿no existe el Covid-19?».

El cónsul se comprometió a retransmitir el reclamo a la Embajada de Chile en Buenos Aires y a los Ministerios del Interior y de Salud. No generó conformidad entre los manifestantes que, después de gritar: «¡Viva, Chile!», empezaron a entonar las estrofas del himno chileno.

Alejandra Guzmán, presidenta del Círculo Chileno Gabriela Mistral, fue la encargada de entregar el petitorio con las firmas pidiendo la reapertura de los pasos fronterizos de la región. «La PCR sale 10.000 pesos, sumado al trasbordo y todo el papelerío. No se entiende la medida cuando ya estamos todos vacunados con la tercera dosis», destacó la mujer.


Cuestionan que algunos pasos sí habilitan y otros no


Francisco Velázquez cuestionó la falta de explicaciones respecto al cierre de Samoré cuando en otros pasos fronterizos, no hay complicaciones. «Resulta que tenemos que viajar a Santiago de Chile cuando estamos a 300 kilómetros de Osorno. Se nos ha muerto familia en este tiempo y no nos dan explicaciones«, mencionó el hombre que pasa dos años sin ver a su familia radicada en Calbuco.

Ana Ojeda tiene familia en Puerto Montt. Tampoco los ve desde antes de la pandemia. «El gobierno de Piñera era sumamente restrictivo y ahora, el nuevo presidente está demorando mucho esta medida«, recalcó, al tiempo que cuestionó las múltiples trabas burocráticas para cruzar por «motivos humanitarios».

«Necesitás mucha plata: solo 10 mil para hacer una PCR, pero, además, alguien te lleve hasta la frontera y te vaya a buscar. Estamos acá porque no entendemos por qué el gobierno chileno no quiere abrir la frontera», objetó Ojeda.

Ivonne Alarcón fue otra chilena que decidió movilizarse hasta el Consulado de la calle España. Su madre tiene 84 años y atraviesa una enfermedad. «Me urge viajar para verla. Es angustiante. No puede ser que no abran cuando otras fronteras están abiertas. ¿Qué hay detrás de todo esto? Ayer escuché el discurso del presidente Boric y no tocó el tema de la frontera», planteó.

Aseguró que hizo los trámites para cruzar a Chile por razones humanitarias, pero no logró viajar porque es paciente de hemodiálisis, de modo que solo podría ausentarse por cuatro días del país. «No me dan los tiempos con todo lo que piden», dijo.


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