El efecto menos visible de los incendios: cómo el paso del fuego altera los arroyos de la Patagonia
La consulta de una pobladora derivó en una investigación clave sobre el fuego y la calidad del agua para el consumo.
Los análisis se extendieron por 28 meses. Foto: gentileza
Tras el voraz incendio forestal en Las Golondrinas y El Hoyo de 2021, una pobladora planteó su inquietud respecto al consumo de agua proveniente de arroyos por donde el fuego había pasado. Esta preocupación llegó a un equipo de investigación del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (Ciemep) que se propuso indagar qué ocurre en los ríos y arroyos después de los incendios forestales. El punto de partida fue que los incendios no solo afectan al bosque sino que también impactan en la calidad del agua.
El trabajo comenzó dos meses después del incendio que afectó Las Golondrinas y El Hoyo cinco años atrás y que arrasó con 13 mil hectáreas, destruyó 500 viviendas y provocó la muerte de tres pobladores.
Los investigadores analizaron cuatro arroyos por donde había pasado el fuego. En estos casos, la cuenca había sido afectada por el incendio. El más conocido por los pobladores es llamado «Corbata Blanca» o «Catarata». Además, evaluaron las condiciones de otros cuatro arroyos que no habían sufrido efectos del fuego. «Las cuencas eran lindantes, pero no habían sido tocadas por los incendios. Esto nos permitía hacer una comparación porque lo cierto es que no había datos anteriores de la química del agua, por ejemplo«, sintetizó Cecilia Brand, bióloga y doctora en Ciencias Naturales.

Este incendio que comenzó en marzo terminó recién a mediados de abril. El primer muestreo se llevó a cabo en junio cuando los investigadores empezaron a analizar los efectos, luego de las primeras lluvias. El estudio se extendió a lo largo de 28 meses -hasta 2023- con muestreos en los mismos puntos, en aguas altas y bajas en períodos de lluvia en verano, cuando bajaba el caudal.
«El análisis fue sostenido. Contábamos con un estudio previo acerca de cómo afectaban los incendios a las especies acuáticas, pero, en este caso, decidimos enfocarnos en la calidad del agua», señaló la investigadora del Conicet en el Ciemep.
Con este objetivo, el equipo de estudio conformado por investigadores y técnicos del Ciemep y dos integrantes del Laboratorio de Química de Invap se midieron diversas variables como la temperatura del agua, el oxígeno disuelto, la conductividad, los sólidos en suspensión, los metales pesados y nutrientes (fósforo, nitrógeno, amonio, nitratos – nitritos y fósforo reactivo soluble).

características del suelo, el clima y la hidrología. Foto: gentileza
Los resultados de la calidad del agua
Los primeros resultados arrojaron un aumento de los sólidos en suspensión y la conductividad durante los primeros meses después del incendio. Brand especificó que esto «está asociado a la pérdida de vegetación que deja desprotegidas las laderas de las montañas. Todos estos sedimentos finitos se incorporan al río, aumentando la conductividad y los sólidos en suspensión». Por eso, los pobladores observan que, después de la lluvia que siguen a los incendios, «el agua baja muy turbia».
Por otro lado, también registraron un aumento del fósforo en el agua. «Como el estudio se continuó en el tiempo, vimos que ese aumento de fósforo era corto en el tiempo. Pero cuando empezaba a bajar el fósforo, aumentaban los compuestos de nitrógeno. En este caso, esta suba empezaba gradual, pero se sostenía mucho en el tiempo«, advirtió.
Estos primeros resultados del estudio fueron publicados en «Science of the Total Environment». Pero al continuar los análisis, los investigadores detectaron que esos niveles seguían aumentando.

«Sucede que cuando la vegetación está en condiciones normales, el bosque consume esos nutrientes de la tierra. Al desaparecer la vegetación, aparecen plantas de menor porte y ese nutriente se incorpora al río. La cuenca deja de absorberlo por períodos muy largos y con cada lluvia, se escurre al cuerpo de agua», acotó.
Brand explicó que el impacto de los nutrientes en los ríos se asemejan a los fertilizantes para un campo: ante un aumento, el paso posterior es el crecimiento de microorganismos como algas y bacterias. «Y si hablamos de agua que se consume, esto puede resultar perjudicial para la salud. Los nutrientes no son dañinos, pero se pueden traducir en un aumento de bacterias», expresó.
La investigadora sugirió que los municipios deberían emprender un monitoreo de las fuentes de agua, con el análisis de las bacterias, para brindar seguridad. «Entregamos este estudio a Parques Nacionales y este verano, después de los grandes incendios en el parque Los Alerces que pasó muy cerca de poblaciones, al igual que en Epuyén, difundimos un flyer con esta información: con los incendios, aumentan los nutrientes en el agua y por lo tanto, hay que prestar atención a los niveles de bacterias», concluyó.

Más y más preguntas
Cada investigación responde algunas inquietudes y genera más preguntas. Por eso, el equipo de Ciemep continuó monitoreando los arroyos, tras los incendios.
«Lo hacemos una vez al año, pero el desafío es ver qué pasa a largo plazo. Sumamos otras cuencas incendiadas en el parque Los Alerces en 2024 y 2026 e incluimos otras variables, como la severidad del fuego, la topografía y los caudales», expresó.

¿Cómo incide el incendio?
-La lluvia arrastra cenizas, restos vegetales y parte del suelo al agua. Por eso, el agua se ve más turbia y puede afectar filtros y cisternas.
-La pérdida de la vegetación de la cuenca cambia la composición química del agua. Así produce aumentos transitorios de los niveles de fósforo, luego del incendio y a la vez, incrementa la concentración de nitrógeno que se mantiene elevada por muchos años.
-Estos son nutrientes que pueden generar crecimiento de algas y bacterias, modificando la calidad del ecosistema y pudiendo afectar la salud humana.
¿Cuáles son las recomendaciones?
-Monitorear el agua para consumo en zonas incendiadas.
-Limitar otras actividades que puedan empeorar la situación, como el acceso de ganado a los arroyos y el uso de
agroquímicos en la cuenca.
Tras el voraz incendio forestal en Las Golondrinas y El Hoyo de 2021, una pobladora planteó su inquietud respecto al consumo de agua proveniente de arroyos por donde el fuego había pasado. Esta preocupación llegó a un equipo de investigación del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (Ciemep) que se propuso indagar qué ocurre en los ríos y arroyos después de los incendios forestales. El punto de partida fue que los incendios no solo afectan al bosque sino que también impactan en la calidad del agua.
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