El orgullo de los niños de Río Negro que prometen la bandera mapuche: «Es una emoción muy grande»

En coincidencia con la celebración del We Tripantu, el año nuevo, más de 20 estudiantes de cuatro grado de Río Negro presentarán la Wenufoye (el emblema mapuche). Antes esto solo ocurría en escuelas rurales. Ahora, la demanda es cada vez mayor.

Estoy ansioso, muy nervioso”, reconoce Taiel, de 9 años. Este miércoles presentará la bandera mapuche en el acto de la escuela 232 de Ingeniero Huergo. Entre el 19 y 24 de junio las comunidades mapuches celebrarán We tripantu, el año nuevo mapuche que se realiza en el solsticio de invierno. La festividad coincide con el día de la bandera por el aniversario de la muerte de Manuel Belgrano. En los últimos años, cada vez más estudiantes de cuarto grado, en vez de prometer la bandera argentina, deciden presentar el emblema que los representa, la Wenufoye (bandera mapuche).

Estos episodios solían registrarse solo en las escuelas interculturales insertas en contextos rurales de Río Negro. Hoy la reivindicación cultural mapuche traspasa las fronteras y más allá de los niños que presenten su bandera en las 18 escuelas de modalidad intercultural, este año se sumarán otros 20 estudiantes de Ingeniero Jacobacci, Viedma, Bariloche, Los Menucos, Maquinchao, General Roca y Cervantes.

Lucía Antipan es la madre de Taiel y asegura que desde que el niño tuvo noción de la promesa de la bandera en cuarto grado, supo que quería presentar su emblema. “Es una emoción muy grande. Para nuestra comunidad el hecho de que Taiel lo pueda hacer libremente es representar a cada uno de nosotros que no pudimos hacerlo”, reconoció la mujer de 33 años.

Recuerda que concurría a una escuela religiosa: “Éramos los cabecitas negras. Al vivir en una chacra y tener apellido mapuche, nos miraban raro. Fuimos discriminados durante mucho tiempo. Menos íbamos a decir que éramos mapuches”.

De grandes, los cuatro hermanos Antipan conformaron la comunidad Antu Mapu, junto a otras cuatro familias. “Poco a poco fuimos fortaleciendo nuestro conocimiento. Y esto que pasa ahora con Taiel abre nuevos caminos y fortalece aún más nuestra cultura”, indicó Antipan.

Taiel tiene 9 años y presentará la Wenufoye en la escuela 232 de Ingeniero Huergo. Foto: gentileza

Desde 2012 Río Negro apuesta a lo intercultural:


Dianela Lago, referente del Equipo de Educación Intercultural Bilingüe de Río Negro, aseguró que brindan acompañamiento a las escuelas que así lo requieren. “Las escuelas interculturales surgen como propuesta o necesidad de una comunidad inserta en el territorio. Ese proyecto se trabaja con la escuela y se vinculan los contenidos propuestos por la comunidad mapuche”, resumió la docente.

Esta modalidad se implementó en 2012. En ese momento, eran 9 escuelas en localidades rurales. Con el paso de los años, surgieron propuestas para implementar la educación intercultural en instituciones de las urbes. De hecho, hoy se evalúa el proyecto de una secundaria de General Roca.

Paralelamente, la modalidad comenzó a recibir acompañamiento del gremio docente y los institutos de formación docente (en tercer año de la formación, se dicta la materia de interculturalidad).

Aukan, concurre a la escuela 86, y así dibujó su bandera. Foto: gentileza

Las 18 escuelas interculturales distribuidas por la provincia cuentan con un maestro intercultural que aborda las áreas curriculares de la escuela y un maestro artesano que promueve las prácticas culturales como el trabajo de tejido, el cuero, la piedra y el significado del territorio, entre otros. “La currícula está atravesada por la interculturalidad y la comunidad es parte activa del trabajo en la escuela”, dijo Lago.

Reconoció que junio es el momento en que el equipo de Educación Intercultural más presente debe estar en territorio ya que hay muchos niños que desean presentar la Wenufoye en cuarto grado el 20 de junio.

“Existe todo un protocolo de presentación de la bandera. En el acto, la Wenufoye debe ser portada por el estudiante o bien por miembros de la comunidad originaria y se explica su significado, el año de creación, los colores y los símbolos. Previamente al acto, se hacen talleres con los niños para que, al momento en que ingresa la Wenufoye, entiendan de qué se trata”, especificó Lago.

Admitió que la demanda es cada vez mayor. Por lo general, las mismas autoridades de las comunidades trasladan las necesidades. “Antes, nuestra organización asesoraba mucho en el fortalecimiento de la identidad. Hoy, eso ya está inculcado. Las nuevas generaciones vienen con esa fuerza de la defensa de los territorios y los derechos, fruto de lo que nos dejaron nuestros mayores. Hay un fortalecimiento cultural (hasta hay investigaciones sobre la medicina mapuche y el mapuzungun)”, señaló.

Advirtió que ese fortalecimiento cultural “no quiere decir que no exista racismo en la sociedad. De hecho, días atrás se conoció la propuesta de una legisladora para que no se muestre la bandera mapuche en los edificios públicos. Sin embargo, hay mucha más fortaleza en los jóvenes y en las comunidades originarias que están más empapados de sus derechos”.


La lucha por no retroceder en la conquista de derechos


Con todo orgullo, Jaime Carriqueo, de Paso Córdoba, cuenta que el menor de sus hijos varones, Aukan, presentará la bandera mapuche en la escuela 86 en la zona rural de General Roca. Su hermana menor, de 7 años, y su mejor amigo decidieron acompañarlo siendo escoltas.

“Vivenciamos un taller con los dos cursos de cuarto grado y hablamos de la bandera, del significado de sus colores y la simbología. Llevamos instrumentos y les contamos qué significa tener una bandera distinta a la celeste y blanca. Los niños se entretienen mucho con estas actividades”, describió Carriqueo.

Contó que la presentación de la Wenufoye comenzó en los años 90 cuando en un colegio de Allen propusieron como abanderado a un estudiante de quinto año por sus excelentes calificaciones. El joven aceptó pero aclaró que portaría la bandera mapuche que lo representaba. “Así se comenzó con la presentación de las banderas en las escuelas rionegrinas. Estos niños fueron creciendo. Hoy son adolescentes y muchos transitan la vida adulta”, afirmó.

Hoy – continuó – vivimos un tiempo muy distinto del que vivimos nosotros y mucho más del que vivieron nuestros padres. Ellos tuvieron que silenciar su lengua y su identidad. La escuela era muy rígida, autoritaria, con muchas prohibiciones”.

Su madre, relató, nació en el campo en Mencué y ya en ese momento, no se hablaba la lengua. “Mi abuela hablaba una mezcla de castellano con mapuzungun. Pero en la escuela no se podía hablar. Hoy, en cambio, la institución está abierta a nuestras propuestas. Es cuestión de pedir la palabra. Estamos viviendo un retroceso con las propuestas que pretenden llevar adelante un par de legisladores (la prohibición de la bandera), pero vamos a seguir levantando nuestra bandera”, planteó.


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