La caza de jabalíes con perros abre polémicas en Río Negro: ¿Vos que pensás?

Muchos quieren prohibirla porque consideran que es crueldad animal. Un proyecto de ley, que sigue vigente, impulsa que ese rechazo se formalice. Otras provincias del país como Entre Ríos y San Luis frenaron la actividad

La caza de jabalíes con perros se habilitó en Río Negro mediante una resolución, pero sigue la controversia en torno al tema. Es que los proteccionistas ponen el foco en los canes, que para ellos son sometidos a actos de crueldad. De hecho tiene estado parlamentario una ley que busca prohibir que se utilicen jaurías. Los cazadores, en tanto, alegan que los animales que los acompañan reciben cuidados extremos. Mientras que la postura estatal (que surge de la subsecretaria de Fauna Silvestre) evitó ahondar en la modalidad. Dijeron que al aprobar las cacerías buscan regular a la especie, que es exótica y daña tanto campos productivos como fauna autóctona.


«Hoy se le pone la lupa a algo que es de la época de las cavernas. La humanidad va hacia otro camino. Reconocemos a los animales como seres que sienten y eso cambia la relación que tenemos con ellos. Por eso generar una riña o actos violentos, en los que existe crueldad y hay una víctima que padece, no puede ser lícito. Los delitos no se regulan, se prohíben. Y nosotros consideramos que la caza de jabalíes con perros es un delito, porque incumple la ley nacional 14.346, que es la de protección animal» explicó María Sol Acosta, que preside la Fundación SOS Animal, de Cipolletti.


«Es delito porque hay una riña de animales. Y aunque nos focalizamos en lo que pasa con los perros, nuestra mirada abarca todo. Creer que con esta práctica se controla a una especie invasora como el jabalí es muy cuestionable, y de hecho no funciona. Los que cazan con canes no hacen un trabajo de ingeniería ambiental. Llamarle ‘regulación de una especie invasora’ a esta práctica es tan cuestionable como considerarla un deporte» continuó.

La caza de jabalíes con perros. Muchos cuestionan la práctica, que somete a los canes, que pueden resultar heridos


La afectación social que puede causar la naturalización de esta actividad también forma parte de los fundamentos que impulsan para prohibirla. «El que disfruta de esa violencia la traslada a otros ámbitos, porque la vuelve habitual. Llamar deporte a eso de violentar al más débil, hacer participar a los niños de las cacerías y creer que eso es cultura, simplemente no está bien. No es sano para nosotros como sociedad» argumentó.


Volviendo a los animales consideró que «hoy se está haciendo justicia para ellos en muchos ámbitos. La doma, la jineteada, la tauromaquia, están en camino de desaparecer, porque la consciencia es otra. Pero los gobiernos todavía no pueden comprender el cambio, existen nuevos paradigmas que no están pudiendo ver» analizó.


Además detalló el destrato que sufren los canes. «Los animales que usan para la caza no son parte de la familia, no viven dignamente. Los procrean para usarlos, cruzándolos entre razas. En Choele Choel y Río Colorado hay ‘ataderos’ donde los dejan, hambreándose. Los medican y los cosen en medio del campo sin control veterinario si se lastiman, y los sacrifican cuándo dejan de servir para las cacerías. Son perros cosificados» enumeró, indignada.


Santiago Romero, un docente de San Antonio Oeste que fue secretario gral. de la Unión de Trabajadores de la Educación (Unter) en esa comuna, es aficionado a este tipo de cacerías, y refutó los dichos de la proteccionista.


«Entiendo que algunos no acepten la actividad, aunque no lo comparto. Pero hay muchos mitos detrás de cómo nos manejamos con los perros. Para nosotros son nuestros compañeros de caza, y los tratamos con cariño y respeto. Esto puede parecer una contradicción, porque los exponemos al riesgo de ser lastimados, que es algo que puede pasar aunque tengan protección al enfrentarse al jabalí. Pero ni los hacemos pasar hambre, ni los entrenamos con crueldad, ni los sacrificamos cuándo ya están viejos para cazar. En ese momento se quedan en nuestras casas como cualquier animal de compañía» dijo el cazador.


Aseguró que a los canes «se les pone protección a la hora de cazar, llevan pecheras y ‘cogoteras’. Se usan incluso materiales como el Klevar, que es una fibra sintética muy resistente, que es costosa, porque una pechera así puede rondar los $250.000. Pero la resolución vigente obliga a que las protecciones sean de este material» aseguró.

Una hembra puede tener varias pariciones al año

Sobre sus motivaciones a la hora de cazar confesó qué «hay algo de mucha adrenalina que se pone en juego. Una vez que los perros agarran al jabalí yo lo ultimo rápido, no es que disfruto de alargar esa agonía. Después lo faenamos para un asado, o hacemos analizar la carne con un veterinario de San Antonio para descartar que tenga enfermedades como la triquinosis, si queremos hacer chacinados» agregó.

«Nací en Río Colorado, y para mí esto más que un deporte es algo cultural, algo que pasa de generación en generación. A mí me enseñaron a cazar de esta manera y yo se lo transmití a mi hijo, y quisiera compartirlo con mi nieto. Pero no es cuestión de obligar a nadie. Mi hijo ya no sale a cazar, y con mi nietito lo compartiré siempre que a él le atraiga. Compartir esto con amigos me encanta. También hay mujeres que se suman, porque acompañan a sus parejas o porque a ellas mismas les gusta cazar. Pero es verdad que mayormente son varones los que cazamos» relató.


Justamente Nicolás Rochas, ex legislador y titular del Frente Renovador rionegrino, cuestionó el concepto de masculinidad que ponderan los fanáticos de esta práctica.


«Hay un elemento que tiene que ver con cierta cultura arraigada, muy masculina, que ve en la caza heroicidad y hombría. Pero el dato novedoso es que a nivel social ahora eso se analiza en tono crítico. De un tiempo a esta parte se repele todo lo que tiene que ver con la violencia, porque queremos y necesitamos una sociedad menos agresiva» consideró.


El dirigente es el autor de un proyecto de ley que data de 2016, y busca prohibir la utilización de canes para estas cacerías. «La última vez que lo impulsé fue en mi segundo período como legislador, por eso este año la iniciativa estará vigente, y podría tratarse en cualquier momento si quisieran reflotarla» destacó.


«Esta práctica es uno de los temas que estuvo en la agenda nacional. El ex ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, presentó un proyecto para ampliar la ley de fauna e incluir su prohibición. Y en Entre Ríos y en San Luis, por resolución, ya no se aceptan perros para cazar jabalíes» informó.


¿Cómo es la caza con perros?


Sobre la forma en la que se utilizan los perros, Santiago Romero contó qué «se sale a cazar de noche o de día, con los perros en la caja de la camioneta. Están entrenados para esto, así que cuándo huelen a un jabalí comienzan a gruñir, o avisan a su manera. Entonces paramos y ellos corren campo adentro. Nosotros seguimos manejando despacio, hasta que se escucha, por los aullidos, que ya dieron con el jabalí, y ahí vamos corriendo para llegar antes de que los lastimen, y ultimamos al chancho, a cuchillo. No usamos armas de fuego porque podríamos herir a alguno de los perros, que son los que lo mantienen agarrado. También se puede salir a cazar a caballo» relató el hombre.


El momento en el que los jabalíes pueden herir a los perros es cuándo éstos lo sujetan. «Los colmillos sobresalen y son filosos como navajas. Se defienden a cabezazos, y ahí pueden lastimar a los perritos» precisó el cazador.


Sobre el entrenamiento, descartó que se practique de manera cruel. «Los que entrenan a perros los llevan a reconocer el ganado, y los adiestran para que no muerdan o persigan a cualquier animal. Se les presenta el jabalí y lo incitan a morderlo. Después un animal viejo entrena al cachorro, que lo imita, pero no hay sometimiento, cómo cuentan algunos» cuestionó.

El sábado, en el desfile por el aniversario de Viedma, las entidades protectoras de animales volvieron a manifestarse. Hay grupos de cazadores que abogan por su vigencia.


Sin embargo el ex legislador Nicolás Rochas tiene una visión distinta.»En una charla con etólogos, que son los expertos en conducta animal, nos mostraron cómo, de cachorritos, los ponen a pelear con chanchos de granja. Todo en un clima festivo, que celebra esa riña entre animales» lamentó.


Además aunque ahora, para las cacerías, se hayan extremado los requerimientos, los proteccionistas aseguran que «nadie controla que esas pautas se cumplan».


La normativa actual prevé que «no se puedan utilizar más de 6 perros, todos ellos deben tener colocado un chip que se aplica en las veterinarias para su control, deben usar pecheras y protección, los que cacen deben tener el permiso de los dueños del campo avalado por la comisaría y la sociedad rural, y estar con la licencia de caza al día».


Sin embargo, las entidades que cuestionan la práctica afirmaron que «nadie nos puede asegurar que esto se cumpla, por eso, aunque las exigencias sean mayores, seguimos en la misma» concluyeron, con pena.


Las cacerías de jabalíes con perros, en números


Según relató Santiago Romero un perro adiestrado para este tipo de cacería se puede vender por cifras que están «entre los $400.000 y $450.000. Un amigo compró una cuadrilla de 4 perros hace poco, y le hicieron precio. Pagó $1.000.000 por todos, es decir, $250.000 por cada animal».


Las protecciones y chalecos para ponerles al ir de caza, si son de un material resistente como el Klevar (una fibra especial) valen $250.000. Las licencias de cacería rondan los $30.000, y sólo en nafta para una cacería corta hoy pueden invertirse entre «$30.000 y $40.000».


Con respecto a la cantidad de cazadores, los números varían. «En San Antonio seremos 10, pero en General Conesa y en Río Colorado son 200 y 300, aproximadamente, los que salen de caza. Si cada uno tiene una cuadrilla de 6 perros, imagináte el número de animales» aventuró. Aunque repitió la idea de que «para nosotros esos perritos son compañeros de cacería, que tratamos con cariño y agradecimiento».


«Nada más lejos del cariño que la explotación y el sometimiento» refutó, por su parte, María Sol Acosta, que preside la Fundación SOS Animal, de Cipolletti. «Seguiremos luchando para que esto termine. Porque no es posible que los perros sigan sufriendo así» aseguró la mujer.


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