La trucha de Piedra del Águila gana prestigio en el mercado internacional

La piscicultura en la localidad es una actividad estratégica que hoy combina empleo y proyección internacional. El entorno natural y el sistema productivo explican el éxito. Los efectos en la economía local.

Por Redacción

En Piedra del Águila, la trucha dejó de ser solo un producto local para convertirse en un alimento reconocido en los mercados internacionales. Ese camino, que comenzó hace años con el desarrollo de la piscicultura en el Limay Medio, hoy posiciona a la producción local como una alternativa de calidad, asociada al cuidado ambiental y a estándares cada vez más exigentes.

El embalse Piedra del Águila, con cerca de 90 kilómetros de extensión, reúne condiciones naturales que favorecen el desarrollo de la acuicultura. Según explicó Lucas Maglio, country manager de la empresa Idris Patagonia, el lago funciona hidráulicamente como un río, lo que permite una renovación constante del agua y niveles adecuados de oxigenación.

“Eso permite que las aguas estén bien oxigenadas y que la calidad de la trucha sea superior”, señaló el directivo, quien también destacó que esa dinámica natural ayuda a mantener un bajo impacto ambiental en la actividad.

Planta de truchas de la empresa Idris Patagonia S.A en Piedra del Águila / Foto gentileza

Pero el crecimiento de la piscicultura en la localidad no se explica solo por el entorno natural, sino también por el desarrollo de un sistema productivo que se consolidó con el paso del tiempo. En el embalse Piedra del Águila se realiza una de las etapas centrales del proceso: el engorde de las truchas.

De acuerdo con lo detallado por Maglio, los peces llegan al lago cuando aún tienen un tamaño pequeño y permanecen allí hasta alcanzar el peso de cosecha, cercano a los tres kilos. Es en ese período cuando se completa el desarrollo del producto, en un proceso que convierte al embalse en el corazón productivo de la actividad.

La trucha marca buena parte de la econmía de Piedra del Águila / Foto gentileza

La producción de truchas se organiza en distintas etapas: desde la recepción de ovas y la generación de juveniles hasta el engorde en los embalses, el procesamiento y la comercialización.

En el caso de Piedra del Águila, aproximadamente la mitad de la producción total de truchas se realiza en este cuerpo de agua, lo que confirma el rol central que tiene la localidad dentro del sistema productivo.

El impacto en la economía local


Con el tiempo, esa actividad fue ganando escala y reconocimiento. Desde 2021, las truchas producidas en el embalse Piedra del Águila se exportan a los Estados Unidos, donde el producto logró posicionarse en segmentos de alta calidad. Según explicó el representante de la empresa, la trucha argentina se asocia hoy a un producto premium, vinculado a la inocuidad, la calidad y la sustentabilidad.

Ese posicionamiento también se reflejó en la presencia en eventos internacionales. Las truchas producidas en el río Limay fueron exhibidas recientemente en la Seafood Expo North America, realizada en la ciudad de Boston, considerada la feria más importante del mundo para productos del mar y de la acuicultura.

Sin embargo, el impacto más visible de esta actividad se encuentra en la propia comunidad. La piscicultura se transformó en una de las principales fuentes de trabajo para los habitantes de Piedra del Águila y en un motor económico que sostiene a numerosas familias.

Actualmente, más del 90% de las personas que trabajan en IDRIS Patagonia proviene de Piedra del Águila. La empresa genera más de 550 empleos directos y entre 150 y 200 puestos indirectos vinculados a servicios como transporte, mantenimiento, construcción y otras tareas que acompañan el funcionamiento de la producción.

Uno de los hitos más importantes en ese crecimiento fue la instalación de la planta de proceso en la localidad, donde trabajan cerca de 250 personas. Allí, más de la mitad de los puestos son ocupados por mujeres, lo que representó una oportunidad laboral significativa en una zona históricamente vinculada a actividades rurales.

La trucha se convirtió en mucho más que un producto: pasó a ser parte de la identidad productiva de Piedra del Águila. Una actividad que nació en el agua del embalse y que hoy proyecta al pueblo hacia los mercados del mundo, generando empleo, desarrollo y nuevas oportunidades para su comunidad.


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