Quería estudiar piano, no había cupo y terminó siendo la mejor violinista de Iberoamérica a los 12 años

Con solo 12 años, la violinista de Villa La Angostura ganó el primer puesto en el Concurso de Jóvenes Intérpretes de Orquestas Iberoamericanas 2025. Su recorrido nació en la Escuela Municipal y se consolidó a fuerza de talento y disciplina.

Por Elena Egea

Francina Bisio tiene 12 años y un enorme futuro dentro de la música en Neuquén. En 2020 se anotó en la Orquesta Escuela Municipal de Villa La Angostura. Quería estudiar piano, pero ya no quedaban cupos. Casi como si se tratara del destino, se encontró con el violín, el instrumento que la llevó a ganar el primer lugar en el Concurso de Jóvenes Intérpretes de Orquestas Iberoamericanas 2025.

«Desde la primera clase me encantó», enfatizó Francina al recordar aquel contacto con el violín. De todas maneras, ya intuía que tenía facilidad con los instrumentos musicales. «De más chica en casa tocaba la flauta dulce, el ukelele y la melódica en forma de juego», contó.

Cuando ingresó a la Orquesta Municipal lo lúdico se transformó en disciplina. «En las clases comencé con los libros del método Suzuky y más adelante con libros de técnica como el Káiser, Han Sitt, etc. Además practicaba obras y conciertos individuales y otras para los ensambles», señaló.

Sin embargo, eso no le quita lo divertido. Francina aseguró que, aunque le encanta practicar, también se toma tiempo para descansar y hacer otras actividades. Con tan solo 12 años, ya cosecha los primeros frutos de su esfuerzo y entusiasmo. «Cuando me enteré que había ganado el premio sentí mucha alegría», remarcó.

La joven violinista adora asistir al Festival Siete Lagos, su cita veraniega por los últimos cuatro años. «Me encantaría seguir yendo todos los veranos, la paso genial, aprendo mucho y me hice buenos amigos», comentó.

Otro hito en su corta carrera fue la pasantía con la Orquesta Filarmónica de Río Negro. Esa experiencia la ayudó a «experimentar lo que es ser un músico profesional». «Me gustaría dedicarme a la música y poder vivir haciendo lo que me gusta», expresó con convicción. Para seguir puliendo su arte, Francina continúa sus estudios en Cofradía Escuela de Cuerdas, en Bariloche, donde la recibieron con «mucho cariño».

La familia, un pilar detrás de la disciplina


Detrás de este talento en ascenso, se encuentra el apoyo incondicional de su familia. «Siempre la hemos acompañado y estimulado», expresó Silvana Schuster, madre de Francina. La rutina implica «muchos viajes, idas y venidas, acompañarla a clases, esperas en el auto, gastos», pero vale la pena.

Dentro del hogar Bisio-Schuster se respira arte. «En casa el que más la ayuda con las prácticas, dudas, lenguaje musical es el papá, que es músico», comentó Silvana. Ella aporta a la organización del día a día. «La seguiremos acompañando siempre y disfrutando sus logros», remarcó orgullosa su madre.

Silvana reconoció que por más esfuerzo que haga la familia y la propia Francina, no sería suficiente sin los profesionales de la Orquesta que formaron a la joven promesa. Destacó el rol fundamental de Emiliano Araoz, su primer profesor de violín, quien siempre estuvo «atento a todas las oportunidades» y hasta restauró los instrumentos de la joven.

Francina pinta su violín junto al profesor Emiliano Araoz. (Foto: Gentileza).

El cariño es mutuo. Araoz rebalsa de orgullo al hablar de Francina. «De entrada se notaba su interés, su conexión con el instrumento, su entusiasmo», comentó, pero sobre todo valoró su calidez humana: «Es una persona maravillosa. Tiene un vínculo muy lindo con todos sus compañeros en todos los lugares que toca. Es una referente».

Rememoró la primera vez que la vio tocar en público, con apenas siete u ocho años, ante miles de personas en un concierto de tango. «Te dabas cuenta de que lo disfrutaba, que no le temblaba el pulso», comentó.

Para él, el premio de Francina fue una «alegría» esperada. Sabe que el talento la llevará lejos en la música, aunque reflexionó: «¿Qué es el talento? Por sí solo no alcanza. Hay que meterle, invertirle todos los días, si no se apaga a la tercera semana. El esfuerzo es todo».

Elías Martínez, director de la Orquesta Municipal y exalumno, también celebró el triunfo de Francina. «Se está viendo todo lo que ella dedica al instrumento», afirmó. Señaló que la niña es «demasiado apasionada», a tal punto que a veces le aconsejaban «que vaya tranquila a pasar el tiempo con los amigos».

Silvana agradeció a los docentes y músicos, aunque mencionó: «Nos gustaría que las Orquestas Escuelas Municipales puedan recibir mayor ayuda de la Provincia de Neuquén ya que a nivel Municipal sostener sueldos, traslados, mantenimiento de instrumentos, se torna muy difícil».

«Hemos tenido momentos muy críticos donde creímos que nos quedaríamos sin la Orquesta Escuela y ésta se ha sostenido con el amor y compromiso de profesores y familias», agregó la mujer, quien lamentó: «Hay mucha ayuda para deportistas, pero muy poco se habla y se ayuda a los niños y adolescentes que dedican horas y horas para estudiar música».

Francina, por su parte, valoró vivir en Villa La Angostura por más de que existan dificultades: «A pesar de ser un pueblo, me ha dado muchas oportunidades con la música». Su gran anhelo es «estudiar en el Colón», aunque sabe que el camino exige un gran «esfuerzo para poder lograrlo».

Francina amplía su formación en Cofradía Escuela de Cuerdas, en Bariloche. (Foto: Gentileza).

La Orquesta Municipal de Villa La Angostura, un semillero de talentos que resiste


La Orquesta Escuela Municipal de Villa La Angostura, que celebró sus 20 años en febrero pasado, es mucho más que un espacio de aprendizaje musical. Es un pilar de contención y desarrollo artístico para cientos de niños y jóvenes.

Fundada por Daniel Ducos, Diego Figueroa y Miguel Pereira, la institución cuenta hoy con una matrícula de 130 estudiantes, distribuidos en la orquesta infantil, el nivel avanzado y los ensambles de tango y vientos.

Su actual director, Elías Martínez, sostuvo que la orquesta funciona «a pulmón», enfrentando constantes desafíos. La financiación precaria, los salarios bajos para los docentes y la falta de un edificio propio, a pesar de tener un terreno asignado, son obstáculos recurrentes.

En 2025, la situación fue crítica: la orquesta estuvo a punto de cerrar por la renuncia de varios profesores debido a las condiciones laborales. Gracias a la gestión de concejales y el secretario de gobierno, se logró duplicar los sueldos y la planta docente se está completando.

Este invaluable espacio, cuna de talentos como Francina Bisio, subraya la necesidad urgente de un mayor respaldo institucional y provincial. Su continuidad y fortalecimiento son esenciales para seguir cultivando el arte y el futuro de las nuevas generaciones en la Patagonia.


Francina Bisio tiene 12 años y un enorme futuro dentro de la música en Neuquén. En 2020 se anotó en la Orquesta Escuela Municipal de Villa La Angostura. Quería estudiar piano, pero ya no quedaban cupos. Casi como si se tratara del destino, se encontró con el violín, el instrumento que la llevó a ganar el primer lugar en el Concurso de Jóvenes Intérpretes de Orquestas Iberoamericanas 2025.

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