Salesianos en Regina: un siglo unidos, entre la fe y el apoyo comunitario
La obra salesiana tiene aquí un fuerte lazo que la conecta con los primeros pasos de la ciudad. Desde entonces, más allá de la religión, sembraron oficios y saberes, en generaciones enteras.
La construcción de la obra salesiana en Regina comenzó en 1926 y se coronó con este gran templo desde 1928. Foto: Franco Urchipia.
En Villa Regina hay edificios que forman parte del paisaje cotidiano, pero que guardan mucho más que una historia arquitectónica. A la vera de la Ruta Nacional 22, la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario” es uno de ellos, imponente, y que recibe a cualquier visitante con su belleza atemporal, aunque todo haya comenzado con un proyecto mucho más sencillo y cargado de esfuerzo.
La presencia de esa gran estructura, que observa de manera simbólica desde una esquina de intenso tránsito y circulación, ya habla de herencia hasta en los nombres de sus calles: “Artémides Zatti” (médico patagónico convertido en santo) y “César Cipolletti” (homenaje al ingeniero que diseñó el riego para el Valle, suegro y mentor del fundador de Regina, Felipe Bonoli). Desde allí, acompaña el crecimiento de la ciudad y constituye uno de los testimonios materiales de aquella comunidad de inmigrantes que comenzó a construir su futuro en la colonia hace un siglo.

Este 2026, cobra sin embargo, mayor relevancia aún, porque esa comunidad salesiana que sostiene la obra tanto religiosa como académica, con el conjunto de colegios, hogares y espacios de contención social, celebra 100 años desde la colocación de la piedra fundamental de la capilla original, ocurrida el 4 de abril de 1926. Silenciosa y bajo tierra, esa pieza maciza descansa como recuerdo de aquel paso inicial, debajo de lo que hoy es un salón contiguo al gran templo, donde se sigue viviendo la vida comunitaria y de fe, como cuando todo alrededor eran terrenos silvestres.
En ese gran contexto, con décadas de labor comprometida, el Instituto de Nivel Medio ubicado junto al gran templo parroquial recibe a adolescentes de la ciudad, Valle Azul, Cervantes, para ofrecer mucho más que asignaturas por trimestre.
Con la misma devoción por la Virgen del Rosario, apuestan desde hace 54 promociones al título de Técnico Mecánico, seguido por el Bachiller Docente, la formación mercantil y la preparación de quienes eligieron recibirse como Maestro Mayor de Obras. Junto a la Escuela de Capacitación en Oficios, suman ya miles de egresados, de generación en generación.
Semilla que germinó y supieron hacer crecer
“La posa della pietra della erigenda Chiesa in Colonia Regina, 4 Aprile 1926”, dice la foto de registro histórico rescatado de un archivo en idioma italiano. Se refiere al inicio de obra de esa primera capilla, hoy convertida en sala de reuniones y almuerzos.
Declarada patrimonio histórico local en el año 2014, por el Concejo Deliberante, en 2017 se realizó su reinauguración.
Encabezada por el misionero Marcelo Gardín, con los años fue creciendo hasta completar el diseño soñado. Junto a la estación de tren son las dos primeras construcciones del pueblo.
Un legado educativo que sigue lleno de vida

Uno de los capítulos más importantes está relacionado con el desarrollo de una amplia red educativa y social, a partir, entre otros, del reconocido trabajo impulsado por el padre César Rondini y la consolidación de la Organización de Escuelas Parroquiales (ORESPA), iniciativa que permitió ampliar las oportunidades para niños, jóvenes y familias.
La propuesta buscó que la educación no estuviera separada de la realidad de los barrios, frente a situaciones de vulnerabilidad. Esta elección convirtió a la presencia salesiana en un actor central de la vida comunitaria, que extendió su influencia más allá de las aulas.

En diálogo con RÍO NEGRO, el director del secundario “Nuestra Señora del Rosario”, Pablo Zaccaria y la vice, Camila Garrubba, compartieron por ejemplo sus vivencias al frente de 640 estudiantes, que integrnan la matrícula del turno diurno, además de un centenar de asistentes en horario vespertino.
Ambos ex alumnos que ya ejercieron también la docencia dentro del colegio, estos directivos encontraron aquí el lugar donde llegar a los más jóvenes con una propuesta de guía, apoyo y aprendizaje, que comparten en equipo con 110 empleados más. Si bien se registran situaciones complejas como en todas las instituciones, miran el futuro con esperanza. En 2025 pasaron a la Escuela Rionegrina (ESRN), combinando las modalidades con la forma de trabajo salesiano, intercalando las cursadas y talleres con celebraciones y viajes de estudio o de labor solidaria.
Salir al encuentro de los jóvenes

Mientras la trayectoria de los colegios sigue, entre lecciones y recreos, el interior de la Parroquia recibe un importante tratamiento de reparación y restauración.
El padre Vicente Tirabasso es quien recibió a RÍO NEGRO para una recorrida y para compartir algo de la esencia de esta comunidad reginense que empezó con una fuerte raíz italiana, entre la fraternidad familiar que los caracteriza, y que hoy ha tenido que cobijar a miles de nuevos vecinos en cada sector del ejido.
Tareas en las instalaciones de gas y energía se sumaron en el templo a la reparación del techo de la nave central y la pintura del interior, respetando molduras y acondicionando los claristorios, altos, que permiten el ingreso de luz natural. Todo fruto de los fondos recaudados con eventos a beneficio, con el apoyo del Gobierno provincial, en una intensa labor que permitirá acondicionar un sitio que se sostiene desde 1928.
“Es una comunidad bien dispuesta, tradicional, donde tenemos que recuperar la cercanía con los jóvenes, que son un pilar de la obra de Don Bosco”, recordó el sacerdote. Convencido de la importancia de “abrir el diálogo”, propuso apostar por una iglesia que se descubra al servicio de los demás, no de sí misma, junto a otras instituciones, saliendo al encuentro, no sólo con la exigencia de requisitos para sostener la religiosidad. sino buscando la plenitud de las personas y su dignidad.

En Villa Regina hay edificios que forman parte del paisaje cotidiano, pero que guardan mucho más que una historia arquitectónica. A la vera de la Ruta Nacional 22, la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario” es uno de ellos, imponente, y que recibe a cualquier visitante con su belleza atemporal, aunque todo haya comenzado con un proyecto mucho más sencillo y cargado de esfuerzo.
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