Senillosa planifica su crecimiento ante el impacto de Vaca Muerta y la llegada de nuevos habitantes
Con proyecciones que anticipan un fuerte aumento de la población hacia 2030, la municipalidad impulsa obras de infraestructura, energía, educación y ordenamiento urbano.
Senillosa / Florencia Salto
El crecimiento que atraviesa la provincia de Neuquén como consecuencia del desarrollo de Vaca Muerta no se limita a las ciudades directamente vinculadas con la actividad petrolera. También alcanza a localidades que, por su ubicación estratégica, comienzan a recibir nuevas inversiones, más habitantes y una demanda creciente de infraestructura. Frente a ese escenario, uno de los principales desafíos para los gobiernos locales pasa por dejar de pensar únicamente en las necesidades del presente y empezar a planificar la ciudad que existirá dentro de diez o quince años.
Esa es la lógica que, según explica el intendente Lucas Páez, orienta buena parte de las decisiones que hoy toma el municipio. Aseguró que la planificación responde a proyecciones de desarrollo territorial con las que trabaja la comuna, las cuales contemplan distintos escenarios de crecimiento hacia 2030. De acuerdo con esos estudios, la ciudad podría incorporar entre 5.000 y 18.000 habitantes y, en la hipótesis de mayor expansión, acercarse a los 40.000 vecinos.
Con ese horizonte, la prioridad dejó de ser únicamente resolver los problemas cotidianos para comenzar a ejecutar obras que mantengan capacidad de respuesta durante las próximas décadas. La premisa, sostiene el jefe comunal, es que la infraestructura no vuelva a quedar detrás del crecimiento, como ocurrió en otros momentos.

La obra que mejor representa esa estrategia es la nueva subestación transformadora de energía inaugurada este año por la Provincia. Aunque la demanda actual está muy por debajo de esa capacidad, fue diseñada para abastecer a una población cercana a los 60.000 habitantes, pensando justamente en el pronóstico de crecimiento demográfico. Para Páez, se trata de una inversión que no sólo mejora el servicio eléctrico, sino que elimina una de las principales limitaciones para el desarrollo urbano y productivo.
El intendente afirmó que cuando asumió la gestión, el sistema eléctrico se encontraba colapsado y condiciona cualquier posibilidad de expansión. Por eso considera que la nueva infraestructura constituye una base indispensable para acompañar futuras urbanizaciones y brindar previsibilidad a quienes proyectan invertir en la localidad.

La misma mirada aparece detrás del futuro centro de capacitación profesional que el municipio construirá a partir de un convenio con Tenaris, del Grupo Techint. El edificio, cuya construcción está prevista para septiembre, buscará ofrecer formación técnica a los jóvenes que terminan la escuela secundaria y que muchas veces deben trasladarse a otras ciudades para continuar sus estudios.
“La propuesta apunta a generar mano de obra calificada vinculada con las necesidades productivas de la región y, especialmente, con las oportunidades laborales que genera Vaca Muerta”, señaló el intendente. Además, el municipio proyecta que el espacio permita desarrollar convenios con universidades e instituciones educativas para ampliar la oferta de formación y fortalecer la vinculación entre educación y empleo.

La planificación también alcanza al desarrollo habitacional, la educación, la salud y el deporte. En ese marco se encuentran el loteo con servicios que se ejecutará junto al Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU), la construcción de nuevas viviendas, el avance de establecimientos educativos, el primer polideportivo municipal y un centro de día destinado a la atención de personas con problemas de salud mental.
Más que una suma de obras aisladas, Páez plantea que todas esas iniciativas responden a un mismo criterio: construir infraestructura antes de que el crecimiento poblacional la vuelva indispensable. “Lo urgente no puede tapar lo importante”, resume el intendente al explicar una planificación que busca mirar más allá de la gestión actual y preparar a la ciudad para un escenario completamente distinto al que tenía apenas unos años atrás.
Nuevas escuelas primarias impactan en la localidad
La planificación también alcanza a áreas que exceden la infraestructura tradicional. En educación, por ejemplo, el municipio acompaña la construcción del nuevo edificio de la Escuela Primaria N° 267 en Arroyito, proyectado con capacidad para unos 200 estudiantes, muy por encima de la matrícula actual. La decisión responde a la expectativa de crecimiento y busca evitar que la demanda vuelva a superar la oferta educativa.
A esa obra se suma la inauguración en febrero de la Escuela Primaria N° 369, la primera escuela pública construida en más de cuatro décadas. Para la gestión, ampliar la infraestructura educativa forma parte de la misma estrategia que guía el resto de las inversiones: anticiparse al crecimiento en lugar de reaccionar cuando las necesidades ya están instaladas.
Los vecinos acompañan la transformación que estamos llevando a cabo. Tenemos que trabajar para insertarnos en esta metrópolis que va a ser la Confluencia
Lucxas Páez, intendente de Senillosa.
“Los vecinos acompañan la transformación que estamos llevando a cabo. Tenemos que trabajar para insertarnos en esta metrópolis que va a ser la Confluencia”.
El plan para crecer con ordenamiento urbano
Además de la infraestructura y las obras, Páez sostiene que el crecimiento poblacional obliga a pensar cómo se expandirá la ciudad en los próximos años. En ese sentido, remarcó que el desarrollo urbano debe responder a una planificación previa y no avanzar de manera desordenada a medida que aumenta la demanda de suelo.
El intendente explicó que la ciudad cuenta con un código urbano que fija criterios para ese crecimiento. Entre ellos, mencionó la necesidad de consolidar una ciudad más compacta, con mayor densidad en determinados sectores, para aprovechar mejor la infraestructura existente y evitar que la urbanización avance sobre las chacras productivas que rodean el ejido urbano.

Esa mirada también se refleja en la política habitacional que impulsa el municipio. Según detalló, junto al Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU) está previsto el desarrollo de 179 lotes con servicios, con la construcción de 52 viviendas en ese mismo sector. Para el jefe comunal, este tipo de proyectos permite acompañar el crecimiento con planificación y con la infraestructura necesaria desde el inicio.
Páez consideró que ordenar el crecimiento resulta tan importante como ejecutar nuevas obras. A su entender, planificar el uso del suelo hoy permitirá que la ciudad pueda absorber el aumento de población previsto para los próximos años sin perder capacidad para prestar servicios y sostener su desarrollo.
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El crecimiento que atraviesa la provincia de Neuquén como consecuencia del desarrollo de Vaca Muerta no se limita a las ciudades directamente vinculadas con la actividad petrolera. También alcanza a localidades que, por su ubicación estratégica, comienzan a recibir nuevas inversiones, más habitantes y una demanda creciente de infraestructura. Frente a ese escenario, uno de los principales desafíos para los gobiernos locales pasa por dejar de pensar únicamente en las necesidades del presente y empezar a planificar la ciudad que existirá dentro de diez o quince años.
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