Temporal en Valle Medio: “Fueron minutos de mucho susto”, el granizo y el viento arrasaron en diferentes sectores

Un alerta amarillo anticipaba lluvias, pero la tormenta que cayó al anochecer sorprendió por su violencia. En pocos minutos, el granizo destrozó chacras, rompió viviendas y dejó escenas de desesperación en varias localidades.

Por Lorena Vincenty

El granizo cayó con una violencia inusual y, en pocos minutos, cubrió calles y patios con un manto blanco en Chimpay.

Desde la mañana de ayer, un alerta amarillo regía para la zona del Valle Medio. Pero nadie imaginaba lo que iba a ocurrir a las 20 en Chimpay, Beltrán, Lamarque y Pomona, cuando el cielo se cerró de golpe y empezó a caer agua, acompañada de un viento feroz y una granizada que, en cuestión de minutos, convirtió al pueblo y a las chacras en una escena casi apocalíptica.

Laura Budimir, de FM Ceferino, describe un fenómeno breve pero devastador: “Duró entre 10 y 12 minutos, pero hizo desastres en muy poco tiempo”. En la colonia Santa Gregoria, la situación fue crítica: “La gente quedó varada, los árboles caían sobre la calle y los colectivos no podían llegar a buscarlos”.

Si bien no hubo heridos graves, ni evacuados se registraron al menos tres viviendas con voladuras de techos y varias con roturas de vidrios. En el campamento del DPA, la tormenta dejó una de las postales más impactantes. “Cayeron muchos árboles y uno partió al medio la casa de madera del consorcio. Fueron minutos de mucho susto, de miedo. Yo salí al patio y en cuestión de segundos un manto de hielo cubría todo”, relató Budimir, quien además señaló que productores de la zona ya venían golpeados: “Es la quinta granizada fuerte”.

El granizo cayó con una violencia inusual y, en pocos minutos, cubrió calles y patios con un manto blanco en Chimpay. Foto. Laura Budimir, deFM Ceferino,

En la ESRN 25, y las escuelas del pueblo, las clases fueron suspendidas. “La tormenta fue terrible. Duró muy poco, pero fue un fenómeno intenso: viento, piedra y lluvia todo junto”, contó una docente. “El viento sopló con mucha fuerza: a varias personas se les volaron las tapas de los tanques, cayeron árboles por todos lados y se cortó la luz”.

Pero lo peor fue el granizo. “Hizo destrozos: daños importantes en distintas zonas”, explicó. En las chacras, el impacto fue directo: En los lotes de alfalfa, la producción quedó prácticamente destruida; en algunos casos, como si la hubieran cortado de raíz.

Árboles caídos, vidrios rotos y techos dañados: el temporal dejó su marca en distintos sectores del Valle Medio.

Un productor lo grafica con crudeza. Tiene dos chacras separadas por apenas un kilómetro. En una, la alfalfa lista para cortar quedó irreconocible: “No existe más”. En la otra, en cambio, el cultivo quedó “echado”, golpeado, pero con alguna posibilidad de recuperación.

Productores de la zona aseguran que fue la quinta granizada fuerte en lo que va de la temporada, pero coinciden en que pocas veces vieron algo así. «Hoy, en las chacras, el paisaje es otro. Productores de hortalizas recorren los lotes y encuentran pérdidas totales. Una productora que estaba a punto de cosechar cebolla describió la situación como fatal: no quedó nada. A otros les voló tinglados», contó Budimir.

En Beltrán hubo granizo y caída de plantas, y en Pomona también se registraron daños. En algunos sectores del pueblo bastaron dos o tres minutos de piedra intensa para causar destrozos considerables.

También hubo heridos. Personas que estaban en la calle fueron sorprendidas por la caída repentina del granizo: algunos sufrieron golpes en la cabeza y debieron recibir puntos. Otros se refugiaron como pudieron en comercios o casas cercanas. Un vecino que entrenaba en el Club Chimpay intentó volver a su casa en bicicleta cuando comenzó la tormenta y fue alcanzado por un poste que cayó sobre su cabeza. Todo ocurrió sin margen de reacción.

Un vecino que entrenaba en el Club Chimpay intentó volver a su casa en bicicleta y fue alcanzado por un poste.

En Luis Beltrán, la escena fue igual de caótica. Según relató Marcelo Loyola, de Radio Municipal, el fenómeno se desató en minutos mientras la plaza estaba llena de gente. El granizo obligó a correr, a cubrirse como se podía, a buscar a los chicos entre la confusión. Hubo personas golpeadas por las piedras de hielo y familias enteras tratando de ponerse a salvo en medio de una tormenta que no daba respiro.

Refugiarse no fue sencillo. En la zona de la municipalidad, la cantidad de gente que buscaba protección hacía imposible avanzar. Algunos optaron por rodear por calles laterales, pero la visibilidad era casi nula: la oscuridad se impuso de golpe y el granizo golpeaba con fuerza en la cabeza, los brazos y la espalda.

El episodio en Beltrán duró alrededor de 15 minutos, tiempo suficiente para provocar daños importantes. Se registraron vehículos con severas roturas, motociclistas lesionados y múltiples situaciones de riesgo.

El carácter puntual del fenómeno también quedó en evidencia en la ruta. El intendente de Belisle, Diego Agüero, iba hacia Viedma y, al pasar por Lamarque, decidió detenerse en un vivero para comprar frutas y verduras. Apenas estacionaron, comenzó la granizada.

«El estruendo sobre el techo activó alarmas de autos y, en segundos, tres vehículos estacionados sufrieron la rotura de vidrios. Incluso una Amarok resultó dañada de la misma manera, como si el granizo hubiera caído de costado. En medio de la tormenta, el cartel del lugar fue arrancado y cayó a menos de un metro del auto», contó.

Vehículos dañados y personas heridas reflejan la magnitud de un fenómeno tan repentino como violento.

Cuando retomaron la ruta, la circulación estaba interrumpida: un camión se había ido a la banquina. Pero lo más llamativo apareció en el intercambio con otros conductores. A pocos kilómetros, en Lamarque, nadie había visto caer una sola piedra. Los autos estaban intactos. La tormenta había golpeado con violencia extrema en un sector y, a escasa distancia, no había dejado rastros.

Ese contraste resume lo que dejó el temporal: un fenómeno breve, furioso y profundamente desigual, que en minutos cambió el paisaje y dejó al Valle Medio contando daños, todavía bajo el impacto de una noche que nadie esperaba así.


El granizo cayó con una violencia inusual y, en pocos minutos, cubrió calles y patios con un manto blanco en Chimpay.

Desde la mañana de ayer, un alerta amarillo regía para la zona del Valle Medio. Pero nadie imaginaba lo que iba a ocurrir a las 20 en Chimpay, Beltrán, Lamarque y Pomona, cuando el cielo se cerró de golpe y empezó a caer agua, acompañada de un viento feroz y una granizada que, en cuestión de minutos, convirtió al pueblo y a las chacras en una escena casi apocalíptica.

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