Trabajadores de refugios de montaña se organizan en Bariloche por la regularización laboral

La muerte de Manuel Benítez disparó un reclamo que hasta entonces no trascendía. Estas estructuras pertenecen a la red del Club Andino y cada una tiene un concesionario.

La organización que agrupa a los refugieros y refugieras que trabajan en la montaña en Bariloche y que se conformó hace pocos meses, luego de la muerte de Manuel Benítez, tiene la expectativa de revertir la precarización laboral que rigió desde siempre en ese sector y lograr salarios “en blanco” y mejores condiciones de trabajo para la próxima temporada de verano.

Con ese objetivo en la mira generaron una “mesa de trabajo” de la que participan Parques Nacionales, el Club Andino Bariloche y los concesionarios de los refugios. Los refugieros son alrededor de 50 y por ahora se organizaron como “colectivo”, mientras evalúan la conveniencia de conformar un sindicato o una asociación.

“La aspiración a largo plazo es tener un convenio colectivo de trabajo propio para los trabajadores de la montaña. Mientras tanto, en lo inmediato, queremos que mejoren las condiciones de trabajo y que nos pongan a todos en blanco” dijo ayer Julián Delfine, quien trabaja desde hace ocho años en Laguna Negra y es uno de los voceros del colectivo.

Dijo que hasta hoy “cada refugio se manejó a su manera”, sin mayores exigencias por parte del club, que es el titular de las concesiones, y sin fiscalización de Parques.

Lo habitual es que los refugieros trabajen a destajo, en turnos larguísimos, con regímenes que no resistirían la validación por parte de ningún sindicato. Tienen poco tiempo para dormir (en lugares que muchas veces no son aptos) y en la práctica, cuando el refugio está lleno deben estar “todo el tiempo a disposición”, dijo Delfine.

La remuneración se pacta en forma individual, la cobran “en negro” y en general equivale al sueldo neto de un trabajador del ámbito turístico o gastronómico, pero sin aportes de ningún tipo. La mayoría también carece de seguros, que los trabajadores reclaman como un recaudo esencial en la nueva relación que buscan pactar con los concesionarios.

Ese sistema de trabajo entró en crisis a partir de la muerte de Benítez, ocurrida en abril pasado, cuando intentaba llegar al refugio Frey para tomar servicio y quedó atrapado en una fuerte tormenta de nieve. Aquella vez quedó demostrado que no tenía ropa adecuada, ni capacitación, ni radio.

El “colectivo” de refugieros decidió trabajar en forma conjunta “para que esta profesión deje de ser una vocación y pueda convertirse en un trabajo formal, con todos los beneficios”, señalaron en un comunicado. También manifestaron su solidaridad con la familia de Benítez y pidieron “justicia” para que su caso no quede impune.

Delfine dijo que “el colectivo se está consolidando” y ya lograron dar varios pasos en defensa de sus derechos. Señaló que por cuerda separada comenzaron a organizarse también los “porteadores”, que son los encargados de subir insumos a mochila hasta los refugios y cumplen un trabajo todavía más informal. En general cobran por viaje y por peso.

Los refugios en funcionamiento cada verano son Jakob, Laguna Negra, Frey, López, Ilón, Rocca y Meiling, a los que se agregan Berghof en el cerro Otto y Neumeyer, en Challuaco, a los que se puede llegar en vehículo. Algunos también brindan servicios en invierno.

Los empleadores directos de los refugieros son los titulares de las concesiones, con el Club Andino como entidad solidaria, salvo el refugio López, que es un emprendimiento privado.


Sueldo en blanco, ART y aportes, lo básico


El referente del “colectivo” dijo que los cambios de fondo llevarán tiempo pero insistió en que esperan lograr una nueva regulación “ya para la temporada que viene”. Señaló que la mesa de trabajo se subdividió en “comisiones”, cuyos resultados deberían empezar a verse el mes próximo.

Tener trabajo 100% en blanco, ART y aportes” es la pretensión de corto plazo de los refugieros. Acordar nuevas pautas no será fácil porque en los hechos el refugiero “trabaja hoy las 24 horas” y la idea sería pactar “turnos” estables, con los reemplazos que se necesiten, para garantizar “8 horas para dormir y otras 4 horas de descanso por jornada”, según dijo Delfine.

El ritmo de trabajo en algunos refugios es hoy de 15 días continuados de tarea por 7 de descanso y en otros de 8 por 6. Esto también sería un punto a revisar. “Nuestro trabajo es distinto a cualquier otro y el descanso es todo un tema, porque la gente te demanda y porque además no hay lugares reservados para dormir cómodo, con baño propio”, dijo Delfine.

También refirió que la provisión de ropa y materiales de trabajo es otra de las cuestiones a acordar. Recordó que el último verano debió comprarse un par de botas indispensables para realizar su trabajo y le costaron “el 80% del sueldo mensual”.

Los temas de indumentaria y equipamiento son objeto de análisis por parte de la comisión de “infraestructura”, dijo el refugiero.

Señaló también que la presencia de Parques en la mesa de trabajo es necesaria “por ejemplo para que cumplan con lo que les toca en temas como los rescates, y los seguros que correspondan”, porque los concesionarios no aceptarían que sus empleados concurran en auxilio de montañistas cuando deben hacerlo lejos del refugio y en jurisdicción que es estrictamente de Parques Nacionales.

Otro de los intereses del colectivo está puesto en lograr capacitaciones en el trabajo de montaña.


Seguimiento institucional


El presidente del Club Andino Bariloche, Martín Enevoldsen, dijo que están dispuestos a acompañar “todo lo concerniente a la regularización laboral y los derechos de los refugieros”, aunque dijo que la agrupación recién conformada debe llegar a un a cuerdo con sus empleadores directos, que son los concesionarios de cada refugio. Dijo que el club “controlará que así sea, al igual que deben hacerlo la secretaría de Trabajo, la Afip y todas las instituciones involucradas”.

El gerente del club, Jorge Mroz, dijo que la obligación de tener el personal regularizado está en el contrato de todas las concesiones. Pero a la vista de los reclamos que surgieron en los últimos meses a partir de lo ocurrido con Benítez, “evidentemente no se cumplió”.

También subrayó que la situación actual no sería solo responsabilidd del Club Andino, ya que “el ministerio de Trabajo lamentablemente estuvo ausente en todo esto. Y que comience a fiscalizar ayudaría bastante”.


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