Un “archivo viviente” en Río Negro: descubren estructuras microbianas generadas por mareas
El hallazgo científico se dio en la Bahía San Antonio a raíz de un cambio de color que se observó en las imágenes satelitales.
Un grupo de científicos del Conicet ya había notado algunas particularidades en la zona de la Bahía San Antonio Este, en la costa rionegrina, a partir de una coloración distinta en la planicie en relación a la playa. Esto era notable a través de las imágenes satelitales. Al tratarse de un sector de la bahía protegido del mar abierto, con bajo oleaje y un entorno más calmo, el equipo se planteó la posibilidad de recorrer ese sector para ver qué encontraban.
La hipótesis era que podían encontrar matas microbianas. Son comunidades de microorganismos, como bacterias, cianobacterias y algas microscópicas, que se desarrollan sobre la superficie del sedimento. Crecen en capas extremadamente delgadas de apenas milímetros de espesor, generando un recubrimiento en la superficie.
«Es como una especie de película o alfombra que se forma en el sedimento de la playa, conformada por microorganismos que le dan al sedimento una cohesión que lo diferencia de la arena suelta. Forma una serie de estructuras sedimentarias que brinda información acerca de cómo se forman y la hidrodinámica del lugar», detalló el doctor en Geología, Maximiliano Rodríguez, investigador en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología que depende del Conicet y la Universidad Nacional de Río Negro.

Advirtió que las imágenes satelitales ya mostraban «algo raro». «Es un lugar inaccesible para llegar con vehículos. Pero es un lugar habitual de paseo al que se llega por distintos caminos, cruzando médanos. No es un lugar muy recurrido turísticamente. Llegás después de caminar una media hora«, describió.
Hasta ese momento, el equipo nunca había concurrido a la zona y se encontraron con estructuras microbianas claves para interpretar y reconstruir la historia geológica de la región. «En las imágenes satelitales se veía una coloración llamativa. Sucede que la capa superficial de la mata son organismos fotosintéticos que dependen de la luz solar, genera una capa verde en el sedimento», dijo.
Este estudio es el primero que describe en detalle las matas microbianas y sus estructuras en la Bahía de San Antonio Este. La investigación muestra cómo el régimen de mareas -en este caso, extremo con diferencias de nivel que pueden alcanzar los 9 metros del altura- influye de manera directa en la formación de esas estructuras.

“Una de las tareas más complejas en geología es reconstruir cómo eran los ambientes del pasado ya que la información disponible suele ser limitada. Estas matas microbianas resultan especialmente valiosas por su alta capacidad de preservación en el registro fósil. Sus estructuras perduran durante millones de años», detalló Rodríguez que también es docente de la carrera de Geología en la Universidad Nacional del Comahue..
En esta ocasión, demostraron que estas estructuras que, anteriormente se atribuían exclusivamente a tormentas o huracanes, pueden formarse también en ambientes con regímenes de mareas muy intensas.

La metodología del estudio
En la recorrida del sector detectaron actividad microbiana. Rodríguez aclaró que se ve a simple vista ya que «esa especie de alfombrita se encuentra por encima del sedimento que se puede levantar y queda como una tela colgando».
Se realizaron vuelos con dron para obtener imágenes aéreas y analizar su distribución en la planicie, y se tomaron muestras de sedimento para estudiar su composición. Además, se evaluó la granulometría del sedimento con instrumental especial en laboratorio y también se midió el comportamiento de la marea, la frecuencia de inundación, la altura que alcanza el agua, las variaciones de temperatura y la velocidad de las corrientes.

«A través de sensores que se colocaron en ese sector, se conoció la frecuencia de la marea. Sucede que es una zona alejada que está detrás de la playa de Conchillas, en San Antonio Este. Detectamos que esa zona se cubre con mareas de sicigia», especificó Rodríguez. Estas se producen cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean y esto provoca pleamares (mareas altas) mucho más altas y bajamares (mareas bajas) mucho más bajas que el promedio.
La segunda parte del trabajo fue detectar si esas estructuras se generaban por la marea o eran originadas por otros factores.
De esta forma, aclaró Rodríguez, se hizo un análisis hidrodinámico en la zona. «Para que se formen esas estructuras debe haber una hidrodinámica que las genere. Cierta velocidad en el agua. La mata está plana en el sedimento y hay algo que la enrolla. Eso que se había adjudicado a huracanes o tormentas, acá se produjo por la marea», subrayó.

En este sentido, recordó que «la marea del Golfo San Matías tiene la particularidad de ser macromareal, llegando a alcanzar los 9 metros de diferencia entre pleamar y bajamar. Es un montón y en otros lugares de la costa argentina, esto no se da. Esa particularidad está relacionada con la generación de esas estructuras», concluyó.

Esas estructuras solo se forman en presencia de microorganismos. Funcionan como una especie de evidencia directa de que hubo vida microbiana actuando en ese ambiente.
Un grupo de científicos del Conicet ya había notado algunas particularidades en la zona de la Bahía San Antonio Este, en la costa rionegrina, a partir de una coloración distinta en la planicie en relación a la playa. Esto era notable a través de las imágenes satelitales. Al tratarse de un sector de la bahía protegido del mar abierto, con bajo oleaje y un entorno más calmo, el equipo se planteó la posibilidad de recorrer ese sector para ver qué encontraban.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios