Un hallazgo clave: la «cola de pescado» desafía la historia del poblamiento en la Patagonia

Por Elena Egea

Participó el equipo el Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus), CENPAT-CONICET y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. (Gentileza).

Participó el equipo el Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus), CENPAT-CONICET y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. (Gentileza).

Una punta de proyectil “cola de pescado” descubierta al sudeste del lago Colhué Huapi, en Chubut, abre nuevas preguntas sobre el poblamiento temprano del Bajo de Sarmiento. Constituye el primer registro local de esa tecnología, vinculada habitualmente a ocupaciones que datan de entre 9.000 y 12.000 años antes del presente.


El hallazgo corresponde a especialistas del Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus), el Centro Nacional Patagónico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CENPAT-CONICET) y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). La pieza apareció durante los trabajos de campo de 2023.


Hasta el momento, las investigaciones en el área de los lagos Musters y Colhué Huapi documentaron sitios arqueológicos con antigüedades situadas, aproximadamente, entre los 1.000 y los 5.000 años. Según explicó la investigadora Elisa Micozzi, la pieza plantea nuevos interrogantes sobre la profundidad temporal de la presencia humana en el territorio, pero pidió cautela.


“La identificación de una punta cola de pescado no constituye, por sí sola, una evidencia suficiente para afirmar que hubo ocupaciones humanas más antiguas que las conocidas hasta ahora”, advirtió la especialista. Subrayó la necesidad de ampliar las excavaciones y obtener nuevas evidencias contextuales.

La pieza se halló junto a restos óseos, cerámica y artefactos.

Una pista de piedra sobre los primeros poblamientos de la Patagonia


La punta lítica se conservó completa y en excelente estado. Su forma remite a herramientas características de las poblaciones sudamericanas de la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno, etapa clave para estudiar el poblamiento temprano de América del Sur.


El equipo examinó sus dimensiones, la materia prima y las técnicas de fabricación. Entre los atributos morfológicos y tecnológicos más relevantes, Micozzi destacó “su forma lanceolada y la presencia de un pedúnculo” con adelgazamiento mediante acanaladura, una característica distintiva de este tipo de proyectiles.

Además, los expertos analizaron la formatización de los bordes y las huellas de trabajo, las cuales revelan un adelgazamiento bifacial mediante la extracción de lascas de ambas caras.


La datación presenta desafíos metodológicos particulares. Como los instrumentos líticos carecen de materia orgánica, su antigüedad no puede establecerse de manera directa mediante métodos radiocarbónicos.

Los especialistas realizaron una adscripción tipológica a partir de sus atributos, pero requieren triangular numerosos datos junto con el contexto arqueológico para fijar fechas precisas.


La roca utilizada procede de fuentes secundarias ubicadas a unos 15 kilómetros del lugar del descubrimiento. Esta distancia aporta indicios fundamentales sobre la movilidad.

“Las poblaciones humanas del pasado conocían el territorio e identificaban las fuentes de aprovisionamiento de materias primas líticas”, detalló Micozzi.

Un paisaje por reconstruir en la Patagonia



“Este descubrimiento se integra en una trayectoria de más de dos décadas de trabajo del equipo en la región”, enfatizó la investigadora. Los muestreos sistemáticos permitieron recuperar artefactos líticos, restos óseos de fauna que aparentemente corresponden a guanaco y coipo, instrumentos de molienda y fragmentos de cerámica.


Este conjunto diverso amplía la escala de análisis. Las tecnologías de molienda y la cerámica suelen vincularse a ocupaciones más tardías en el sudeste del Colhué Huapi, caracterizadas por una mayor permanencia en determinados espacios y una organización estructurada.


La presencia de la punta “cola de pescado”, una tecnología mucho más antigua, junto a estos materiales genera nuevos interrogantes. “Por el momento, no tenemos una respuesta concluyente acerca de quiénes produjeron o utilizaron esta pieza, ni de cuándo fue depositada en el lugar”, afirmó Micozzi.


El desafío será precisar la cronología exacta y la movilidad humana a través de un paisaje que experimentó drásticas transformaciones ambientales. Los estudios paleoambientales demuestran que el entorno, en la actualidad un lago prácticamente seco, albergó un gran paleolago hace unos 10.000 años, bajo condiciones climáticas mucho más húmedas.


Ese ambiente acuático ofreció enormes recursos y posibilidades para las diversas actividades de subsistencia de aquellos primeros grupos que habitaron el territorio patagónico.


Una punta de proyectil “cola de pescado” descubierta al sudeste del lago Colhué Huapi, en Chubut, abre nuevas preguntas sobre el poblamiento temprano del Bajo de Sarmiento. Constituye el primer registro local de esa tecnología, vinculada habitualmente a ocupaciones que datan de entre 9.000 y 12.000 años antes del presente.

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