Sociedad
A los 18 años, mientras termina la secundaria en una escuela agrotécnica, convirtió cuatro colmenas que le regaló un profesor en el punto de partida de Las Melarias. Aprendió a fuerza de errores, cosechó sus primeros kilos de miel y encontró en las redes sociales una forma de contar lo que sucede detrás de cada frasco. Ahora sueña con llevar su producción a todo el país y formar a otros apicultores.