El impacto del invierno en las abejas: especialistas del INTA Bariloche capacitan a productores locales
Inviernos tardíos y fluctuaciones de temperatura provocan que las abejas consuman antes sus reservas de miel. Especialistas del INTA Bariloche convocan a apicultores a un espacio de intercambio para anticipar soluciones.
Cómo proceder después del receso productivo. Foto: gentileza
En el otoño, hacia el final de la temporada productiva, las colmenas comienzan progresivamente a entrar en el receso. Durante la temporada, se acumularon reservas de miel y polen que les permitirán atravesar el invierno. Cuando ese receso llega a su fin, el apicultor empieza a indagar sobre la situación de sus colmenas para tomar decisiones para la nueva temporada.
El estado de las colmenas a la salida del invierno puede ser muy variable. Por eso, ahora es un buen momento para evaluarlas y definir las primeras decisiones de manejo. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Bariloche propone un encuentro teórico práctico para apicultores este sábado, de 10.30 a 13, en la sede ubicada al este de Bariloche.
«La idea de la jornada es juntarnos con los apicultores de la zona, después de meses de pausa por el receso invernal. Previo al inicio de la actividad, se trata de plantear con qué escenarios podemos encontrarnos en el apiario», explicó Santiago Nieto, veterinario y becario de INTA Bariloche en el área de Desarrollo Rural.

La propuesta es participativa. “En la zona, tenemos apicultores con muchos años de experiencia que han vivido muchas salidas del invierno. La idea es que ellos puedan compartir con qué situaciones se han encontrado y, a partir de esas experiencias, pensar entre todos posibles estrategias de manejo», señaló Nieto.
Puso como ejemplo una colmena que, puede ingresar al receso, con una población importante y buenas reservas de miel y llegar a la salida del invierno con mucho menos abejas y gran parte de esas reservas consumidas. “En este momento, tenemos que evaluar cómo está realmente esa colonia, cuántas abejas tiene, qué reservas quedaron y si está en condiciones de acompañar el desarrollo que comienza”, explicó.

Ante distintas situaciones con las que puede encontrarse un apicultor al finalizar el receso, la pregunta entonces es: ¿qué conviene hacer? La idea es evaluar cada caso y discutir la estrategia de manejo más adecuada.
«Durante abril y mayo tuvimos varios días soleados, con temperaturas que permitieron que las abejas continuaran realizando vuelos. En esas circunstancias donde la actividad aumenta, también lo hace el gasto energético de la colonia, aun cuando la disponibilidad de néctar y polen en el ambiente todavía es limitada”, especificó.
Esa mayor actividad puede traducirse también en un mayor consumo de las reservas almacenadas en la colmena. Por eso, al finalizar el receso, es importante evaluar cuánto alimento quedó disponible y relacionarlo con la cantidad de abejas y el desarrollo que comienza.
En este momento, aclaró, también es importante observar qué está ocurriendo fuera de la colmena: cómo vienen las floraciones, si existe entrada de pólen y néctar y qué condiciones de vuelo están teniendo las abejas. “No se trata de alimentar o intervenir automáticamente porque llego determinada fecha, sino de mirar la colonia y el ambiente, y a partir de eso, decidir qué necesita” planteó.
El especialista remarcó que “las abejas que atraviesan el invierno son fisiológicamente muy distintas a las abejas de verano y a diferencia de ellas pueden vivir varios meses”. Además, remarco que “su estado nutricional y sanitario es muy importante porque son esas abejas, las que tienen que sostener a la colmena durante el receso y alimentar las primeras generaciones de cría cuando comienza nuevamente el desarrollo”.
La jornada apunta a lograr un diálogo entre apicultores ya que el INTA dispone de un sendero tecnológico, que reúne una serie de recomendaciones y criterios de manejo para los distintos momentos del ciclo productivo de las colmenas.
El Departamento de Bariloche tiene inscriptos 120 productores apícolas en el Registro Nacional de Productores Apícolas (Rnapa). Son productores de pequeña escala.
«La inscripción a esta jornada apunta a apicultores locales que tengan colmenas y se estén iniciando o a gente interesada en la actividad. Es un espacio para generar vínculos«, indicó.

En el otoño, hacia el final de la temporada productiva, las colmenas comienzan progresivamente a entrar en el receso. Durante la temporada, se acumularon reservas de miel y polen que les permitirán atravesar el invierno. Cuando ese receso llega a su fin, el apicultor empieza a indagar sobre la situación de sus colmenas para tomar decisiones para la nueva temporada.
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