El acuerdo que pone a Meta frente a un nuevo desafío

La empresa acordó en Estados Unidos limitar el uso de sus redes entre menores de 18 años, una decisión que ahora aumenta la presión de la Unión Europea para que la compañía adopte medidas similares.

Por Redacción

Meta.

El acuerdo que Meta alcanzó en Estados Unidos para limitar el uso de Facebook e Instagram entre menores de 18 años abrió un nuevo frente para la compañía de Mark Zuckerberg: Europa. Aunque el compromiso no tiene efectos jurídicos fuera de los estados y territorios estadounidenses que lo suscribieron, sí puede convertirse en un argumento de peso para que la Unión Europea eleve la presión sobre el gigante tecnológico.

Meta acordó con unos cincuenta estados y territorios estadounidenses restringir a dos horas diarias el uso de sus redes sociales por parte de los menores y bloquear el acceso entre la medianoche y las 6.

Además, los padres tendrán la potestad de modificar esas condiciones. El acuerdo contempla también un pago cercano a los 18.000 millones de dólares y tendrá una vigencia de diez años.

La letra del convenio es clara: no genera precedentes ni obligaciones en otras jurisdicciones. Pero su impacto político puede ser considerable. Para la Unión Europea, que desde hace tiempo cuestiona la capacidad de las plataformas para proteger a los menores, el acuerdo demuestra que Meta puede aceptar restricciones concretas cuando enfrenta una fuerte presión institucional.

“Jurídicamente, es evidente que no tiene ningún efecto en Europa, pero políticamente sí crea un contexto favorable para que la Comisión Europea intente obtener el máximo de Meta”, explica Brunessen Bertrand, profesora de Derecho Público de la Universidad de Rennes.

  • Otras reglas

La diferencia central está en el marco regulatorio. La Comisión Europea investiga a Meta desde mayo de 2024 por considerar que sus plataformas podrían no estar haciendo lo suficiente para proteger a los menores. En julio, además, cuestionó las interfaces de Facebook e Instagram por favorecer conductas “adictivas” y expresó su disconformidad con los controles parentales y las herramientas destinadas a limitar el tiempo de pantalla.

Por eso, Bruselas reclama ahora que Meta presente compromisos similares para los usuarios europeos, aunque pretende que tengan carácter permanente y no estén limitados a una década.

La estrategia europea tiene una particularidad: si Meta propone medidas y la Comisión las acepta, esas obligaciones pasarán a ser jurídicamente vinculantes. Si las considera insuficientes, la empresa puede enfrentar sanciones de hasta el 6% de su facturación anual mundial.

El problema, advierte Bertrand, es que incluso una multa de esa magnitud no obligaría automáticamente a Meta a modificar su comportamiento de acuerdo con todas las exigencias europeas.

La disputa, por lo tanto, no se reduce al monto de una eventual sanción, sino a quién define las reglas sobre el diseño y el funcionamiento de las plataformas.

El caso también puede marcar un precedente para el resto de la industria. TikTok, Snap y YouTube fueron mencionadas en el acuerdo estadounidense, mientras Naciones Unidas pidió establecer normas aplicables a todas las redes sociales.

La cuestión de fondo ya no es solamente cuánto tiempo pasan los menores frente a una pantalla. Es quien debe asumir la responsabilidad por diseños digitales capaces de generar comportamientos adictivos: las familias, las empresas o los Estados. Europa parece decidida a que la respuesta no quede exclusivamente en manos de las plataformas.

Con información de AFP