La inteligencia artificial ya transforma el comercio electrónico argentino
La IA se convirtió en una herramienta estratégica para el e-commerce. Aunque su adopción crece, la falta de capacitación y recursos sigue siendo uno de los principales desafíos.
La inteligencia artificial ya no es una tecnología reservada para grandes compañías o proyectos experimentales. En el comercio electrónico argentino, comienza a convertirse en una herramienta cotidiana para mejorar la eficiencia, optimizar la atención al cliente y personalizar la experiencia de compra. Sin embargo, el avance todavía convive con barreras relacionadas con el conocimiento, la capacitación y la transformación organizacional.
Así lo refleja el Estudio Anual de Comercio Electrónico elaborado por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) junto con Kantar Insights, que revela que el 62% de las empresas consultadas ya incorporó inteligencia artificial en alguna etapa de sus procesos de negocio.
Las áreas donde más se utiliza son marketing y publicidad, mencionadas por el 42% de las compañías. Le siguen las aplicaciones destinadas a personalizar la experiencia del usuario y mejorar la navegación (27%), junto con la automatización de tareas repetitivas (27%). También aparecen usos vinculados con el desarrollo de productos y servicios (16%), el análisis predictivo de datos (10%) y la optimización de procesos internos (7%).
Pero el estudio también deja en evidencia que la incorporación de estas herramientas avanza a distintas velocidades. Entre las empresas que aún no utilizan inteligencia artificial, el principal obstáculo es el desconocimiento sobre sus posibilidades, mencionado por el 52% de los encuestados. La falta de tiempo y recursos para implementar proyectos representa otra limitación importante (42%), seguida por los procesos internos de evaluación (32%) y las preocupaciones sobre los costos (16%).
Los desafíos persisten incluso entre quienes ya adoptaron la tecnología. Más de la mitad de las empresas (51%) reconoce que todavía existe una brecha de conocimientos técnicos dentro de sus equipos. También aparecen la resistencia al cambio (33%), la calidad y disponibilidad de los datos (32%) y la dificultad para medir el retorno de la inversión (24%).
La investigación también muestra que la inteligencia artificial empieza a modificar los hábitos de los consumidores. Aunque los buscadores web siguen siendo la principal herramienta para investigar antes de comprar (40%), seguidos por los marketplaces (23%) y las redes sociales de las marcas (21%), un 7% de los usuarios ya consulta agentes de IA para obtener información y comparar alternativas antes de tomar una decisión.
Al mismo tiempo, crecen las consultas en sitios especializados, reseñas y foros, especialmente entre los segmentos más jóvenes, una tendencia que refleja un consumidor cada vez más informado y apoyado en herramientas digitales durante todo el proceso de compra.
Para Andrés Zaied, presidente de CACE, la inteligencia artificial dejó de ser una innovación aislada para transformarse en un factor de competitividad. Según explicó, las empresas que la incorporan logran optimizar procesos, reducir tiempos operativos y ofrecer experiencias más personalizadas, mientras que la aparición de consumidores que utilizan IA para buscar información plantea nuevos desafíos para las estrategias comerciales.
El panorama que surge del estudio muestra que la próxima etapa del comercio electrónico no dependerá únicamente de incorporar inteligencia artificial, sino de desarrollar las capacidades necesarias para aprovecharla. En un mercado donde la velocidad, la personalización y la eficiencia pesan cada vez más, la IA empieza a convertirse en un elemento central tanto para quienes venden como para quienes compran.
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