Ni flores ni bombones para San Valentín: la ciencia explica cuál es el único regalo que realmente fortalece a la pareja

Olvidate de la billetera: la biología del amor revela que los objetos materiales solo generan un placer efímero. La clave para un vínculo real este 14 de febrero es activar la oxitocina a través de experiencias compartidas. Qué regalar según los expertos para lograr una conexión química duradera.

Redacción

Por Redacción

El 14 de febrero suele estar marcado por el estrés de encontrar el detalle ideal. Sin embargo, la ciencia tiene una perspectiva diferente: el valor de un regalo no reside en su precio, sino en su capacidad para generar una conexión química real.

Carolina, bióloga y divulgadora (@unacordobessa), pone el foco en la neurociencia para explicar por qué deberíamos replantearnos nuestra forma de regalar. La clave para un vínculo duradero no está en los perfumes o las joyas, sino en estimular la producción de oxitocina, la hormona responsable del afecto y la confianza.


Dopamina vs. Oxitocina: el secreto del regalo perfecto


Desde un punto de vista científico, existe una trampa en los regalos materiales:

  • El placer efímero: las flores o bombones activan la dopamina, neurotransmisor del placer inmediato. El problema es que el cerebro se habitúa rápido al objeto y la emoción desaparece en poco tiempo.
  • La conexión profunda: las experiencias compartidas activan la oxitocina. Esta sustancia fortalece los lazos, reduce el estrés y aumenta la sensación de seguridad dentro de la relación.

4 experiencias que activan la «hormona del amor»


Para que un regalo sea efectivo bajo estándares biológicos, debe fomentar la interacción directa:

  1. Viajes o escapadas: salir de la rutina obliga a la pareja a colaborar y compartir nuevos estímulos.
  2. Cenas con intención: tiempo de calidad y conversación real, sin distracciones digitales ni celulares de por medio.
  3. Actividades de bienestar: un masaje mutuo potencia el contacto físico, disparador directo de la oxitocina.
  4. Aprendizaje conjunto: inscribirse en un taller de cocina o arte estimula la complicidad y el sentido del humor.

La ciencia destaca que el cerebro ama la novedad. Los momentos inesperados activan la memoria afectiva de forma mucho más intensa que cualquier objeto físico. En definitiva, este San Valentín, el mejor regalo es el tiempo y la intención.


El 14 de febrero suele estar marcado por el estrés de encontrar el detalle ideal. Sin embargo, la ciencia tiene una perspectiva diferente: el valor de un regalo no reside en su precio, sino en su capacidad para generar una conexión química real.

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