«Tengo mi cabeza abierta a todo lo interesante»

El joven bajista John Patitucci fue uno de los músicos más esperados en Bariloche. Excelente compositor, luego habló con este diario sobre jazz y la fusión con la música afrocubana.

Redacción

Por Redacción

El Festival Internacional de los Siete Lagos permitió hablar con músicos de vanguardia, como el caso del bajista John Patitucci.

A los 8 años, John ya tocaba el bongó, y a los diez intentó tocar la guitarra como su hermano Tomas. «Yo quería ser como él. Hasta que un día Tomas me dijo: Intentá con el bajo, tus dedos se van a sentir más cómodos, y así empecé con el bajo eléctrico».

Su hermano vive en el norte de California, donde hace música en una iglesia y es predicador. «También yo estoy involucrado con la Iglesia Presbiteriana. En realidad, fui a muchas iglesias, también católicas» confiesa el afamado bajista, quien adora el gospel de las iglesias negras y creció escuchando música soul, a Stevie Wonder y a otros artistas del sello discográfico Motown.

«Esa música fue muy importante para mí. Al tiempo empecé a escuchar jazz, a Miles Davis, Coltrane; y también rock»n roll. En los «60 y «70 escuché mucho a Los Beatles, Eric Clapton, Hendrix y otros grupos». Con el tiempo, todas estas influencias musicales le permitieron fusionar distintos estilos en su música.

«Empecé a tocar como un músico acústico de jazz. Después todos empezamos a tocar música eléctrica. Y me fui metiendo en diferentes estilos. No estoy cerrado. Tengo mi cabeza abierta a lo que me resulta interesante. Me gusta aprender de eso en una forma auténtica. Trato de meterme adentro y entender qué es, para poder crear dentro de ese estilo».

Patitucci comenzó su carrera como bajista integrando bandas de reconocidos músicos como Víctor Feldman, Joe Farrell, Freddie Hubbard y Chick Corea con quien se presentó por primera vez en la Argentina, en el Estadio Obras, en el año 1987 cuando integraba la Electric Band. Pero la participación en este Festival Internacional de Jazz fue «mucho más especial» porque esta vez vino con su propia banda y pudo mostrar los temas de sus dos últimos discos titulados «Ahora» e «Imprint» (Impresión). Este último está dedicado a su madre cuando falle-ció y es donde más se nota la fusión con la música cubana a partir de la participación de Danilo Pérez y Giovani Hidalgo, considerado uno de los mejores congueros del mundo.

Patitucci, además de ser un virtuoso bajista tanto acústico como eléctrico es un excelente compositor.

«Escribo mis propias composiciones desde los 13 años, pero no tuve mi propia banda hasta 1987, con la cual grabé mi primer disco que titulé con mi nombre (JP). Este trabajo además de alentador, fue sorprendente para mí porque salió primero en el ranking de jazz y fue nominado a varios Grammys. Y desde enton-ces, ya he sacado nueve discos y he aprendido mucho de este «proceso» que implica tener una banda, hacer música y salir de gira».

En sus conciertos siempre presenta temas propios y en estos momentos está desarrollando incluso composiciones para orquesta. «Lo que me gusta hacer es crear una atmósfera con mi música, no tocar fuerte, sino que se pueda sentir algo emocionalmente, no la excitación de la alta energía, por eso incluso me gusta tocar una balada»

En cuanto a sus proyectos dice: «Quiero expandirme técnicamente, y seguir adelante con el jazz y la fusión con la música de Sudamérica y Africa». Y sobre la experiencia como líder de una banda afirma:

«Tener tu propia banda te da mucha libertad, pero también es una gran responsabilidad. Hay que tener en cuenta que el desarrollo de los temas llegue a la gente y también dejar espacio para que los músicos se expresen. La gente que ha tenido bandas durante años sabe que es un arte liderar una banda».

En el concierto de Bariloche, la banda de Patitucci estuvo integrada por el cubano Horacio «Negro» Hernández en batería, Cris Potter, saxofonista tenor y el venezolano Ed Simon, quien realizó su debut como pianista de la banda en esta ciudad. Y con respecto a los festivales internacionales de jazz, Patitucci expresó: «Son muy importantes para nosotros, porque permiten que la gente del jazz se junte y te da la oportunidad de ver tocar a tus amigos, disfrutar y conocer gente».

Cuatro Vientos: la otra cara

El Festival de Jazz de los Siete Lagos tuvo buenas y malas. Entre éstas, el mal recuerdo que dejó en los integrantes del grupo Cuatro Vientos. Como el resto, son de lo mejor del jazz en el país. Sin embargo, fueron los únicos que no tocaron. El por qué tiene sus bemoles.

Ocurrió que hizo frío y viento, y su actuación estaba programada en el escenario montado a orillas del Lácar, en San Martín de los Andes. Nadie en su sano juicio hubiera intentado soplar un saxo con la temperatura ambiente. Tampoco el público lo hubiera resistido.

Julio Martínez, saxofonista y uno de los arregladores de «Cuatro Vientos», dijo a «Río Negro» que «hubo desorganización. No se nos dio la posibilidad de tocar en otro lugar», agregó.

En cuanto al nivel de los músicos que participaron del festival, Martínez opinó que «fue muy bueno», aunque lamentó no haber tenido ocasión de «escuchar a grupos locales».

«¿Lo que más me gustó?: Dave Holland, Franzetti, Saluzzi, el Terceto de Minichillo, Chucho Valdez, Leny Andrade y Brecker».

«Cuatro Vientos» tocará los sábados que quedan de octubre y todos los de noviembre en «Clásica y Moderna» en Buenos Aires, y no descarta un viajecito a Bariloche, para una actuación a mediados de mes.

La formación, que se completa con Jorge Polanuer, Leo Heras y Natalio Sued, editó desde 1992 seis discos, con invitados de la talla de Les Luthiers, el Chango Spasiuk y Andrés Calamaro. Han sido premiados en el país y han participado de festivales en toda América y Europa.


El Festival Internacional de los Siete Lagos permitió hablar con músicos de vanguardia, como el caso del bajista John Patitucci.

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