The Beetups, entre Liverpool y el Nahuel Huapi
Federico Jofré, Christian Pargade, Germán Martín Urban y Máximo Mastrolia son los Paul, John, George y Ringo de Bariloche.
ESPECTÁCULOS
TERESITA MÉNDEZ
Trabajo arduo y perseverancia alimentados por el compartido gusto por la música van rindiendo frutos, como si finalmente “los planetas estuvieran alineados”. La banda que comenzó a recrear creaciones de The Beatles en septiembre de 2011 fue el germen para la formación que desde hace nueve meses conforma The Beetups.
Federico Jofré y Christian Pargade apostaron a la continuidad y lograron consolidar la propuesta junto a Germán Martín Urban y Máximo Mastrolia. Sobre el escenario ellos son Paul McCartney, George Harrison, John Lennon y Ringo Starr.
Animados por el entusiasmo propio de jóvenes que transitan poco más de dos décadas, son Jofré y Pargade quienes transmiten vivencias y esbozan expectativas compartiendo un café en una céntrica confitería barilochense. La satisfacción aflora cuando rememoran la experiencia vivida durante el cierre de la primera jornada de la Fiesta de las Colectividades Europeo Argentinas cuando desde el escenario al aire libre en Dina Huapi lograron contagiar el espíritu de la legendaria banda inglesa.
Christian “Chango” Pargade aporta que pudo vivir de otra manera “esta fiesta en particular porque desde hace ocho años integro la colectividad vasca y esta es la primera vez que participo con un grupo musical”. “Desde los stands acompañaban bailando e incluso subieron al escenario a cantar. La de las colectividades es por sí una fiesta con muchísima buena energía, estuvo muy bueno”.
Por iniciativa de Federico –quien en 2010 asistió a la presentación de Paul McCartney en Buenos Aires y a la “vigilia” de la que participaron bandas tributo a los músicos de Liverpool–, San Carlos de Bariloche fue en septiembre de 2011 cuna del nacimiento de la representante local. “ Tomé la idea, puse un aviso clasificado buscando músicos, me llamó el bajista y después traje a mi tío Mario. Probamos cuatro bateristas hasta encontrar al que integró la primera etapa durante dos años. Después vino la disolución y esta nueva conformación”, resume.
El trabajo fue duro. Agrega que “empezar es difícil. Con Chango venimos de la formación anterior y tuvimos que empezar de cero. Pero la experiencia anterior nos dio algunas pautas sobre qué hacer y qué no. Seguimos con lo que empezamos logrando vernos y, sobre todo, sonar parecidos a The Beatles”.
Con un “demo” grabado recientemente en su haber, “tratamos de ensayar dos horas por semana y ocasionalmente más cuando se necesita”, cuentan
“Alquilamos una sala de ensayo en la escuela de danza de nuestro baterista Maxi Mastrolia. Es un espacio que nos da comodidad”.
Aunque llegar al nivel de los legendarios músicos británicos “más que difícil, sea imposible” la intención del perfeccionamiento es constante. “Tenemos una metodología de trabajo que incluye el estudio de la música, los movimientos y gestos mirando muchos videos y escuchar con el oído enfocado en aprender alimentando la formación personal como músico”, detallan.
Ambos jóvenes barilochenses comparten una singular destreza. Son capaces de recrear la música del emblemático grupo sin poseer conocimientos académicos.
“Nunca entendí mucho eso, por ahora no lo necesito”, expresa Federico. “De chico escuchaba música junto a mi tío Mario. Fui con un profesor de guitarra cuatro meses y dejé, seguí por mi cuenta apuntando a lo que me gustaba y sigue gustándome: (Kurt) Cobain, siempre fue el incentivo y más adelante, The Beatles.
“No compongo en este momento, me interesaría, pero algo bueno. Si he grabado un par de temas fue porque me parecieron buenos en algún momento pero no tiene sentido componer sin tener nada que decir”, enumera.
Para Chango el inicio en la actividad fue a los doce años cuando la familia estrenaba casa propia. “Empecé con ganas de tocar batería, que pude comprar recién este año. También la guitarra. Con mi vieja fuimos a una casa de música y elegí una guitarra eléctrica y un amplificador”. Su madre, Clara, “me apoyó toda la vida en cada proyecto y siempre bancó el ruido, el equipo de música. Cuando llegaba mi papá ella golpeaba la puerta avisándome porque él no escuchaba música, no tiene ese sentimiento. Siempre que puede ella va a vernos, es del norte, de Catamarca, es muy positiva y emprendedora. Es muy copada. Nunca tomé clases de guitarra, con Federico tenemos la capacidad de saber si lo que hacemos es afinado”, evalúa.
Proyectos
“Hoy por hoy están surgiendo un montón de cosas, los planetas están alineándose”. La frase de Chango rezuma optimismo.
El domingo 23 actuarán en la Fiesta Provincial del Sol y la Estepa en Dina Huapi y el 6 de diciembre cerrarán el Beer Art Festival en el gimnasio Pedro Estremador de la Asociación Bomberos Voluntarios.
Poco tiempo atrás tomaron contacto con Acaxa, empresa productora de eventos y contenidos con la que trabajaron en Coca Cola in Concert en el cerro Catedral.
Fiel al entusiasmo manifestado desde los inicios, Chango dice que “me encargué de hacer lo posible para que nos vean y tratamos de destacarnos. Nos divertimos montando todo un espectáculo que incluye diseños de imagen y vestuario específico respetando cada detalle.
“Así y todo, para crecer es necesario avanzar. En Acaxa les gustó nuestra manera de trabajar. No sólo en el escenario, abajo hay que trabajar bien también como grupo y profesionalmente, adquirir un compromiso y respetarlo. Responder”.
Parece haber quedado lejos la época “en la que la pasamos muy mal”. Cuando debían contratar músicos de Buenos Aires para completar la banda o la cancelación de un show obligaba a dejar reservas de pasajes y estadías sin efecto.
Porque para The Beetups la energía positiva prevalece a pesar del lógico desgaste. “La buena onda entre nosotros trasciende y lo que uno aprende, ganes o no dinero, toques para diez personas o cinco mil, es algo que sirve para el resto de la vida”.
DeBariloche
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