“Tiempos” de Eva Klewe en el Scum

La muestra “Viejos tiempos, tiempos nuevos” de la artista plástica local estará habilitada hasta el domingo 23.

Por Redacción

CULTURA

Por Teresita Méndez

Privilegiados asistentes tuvieron oportunidad de participar de la inauguración de la muestra “Viejos tiempos, tiempos nuevos” de la artista plástica local Eva Klewe en el Salón Cultural de Usos Múltiples –Moreno y Villegas-. Sala que desde que reabriera sus puertas en diciembre pasado lleva el nombre de la artista que halló inspiración en los paisajes sureños desde 1949. Podrá ser visitada hasta el domingo 23 durante los días hábiles de 10 a 21 y sábados y domingos de 11 a 13 y de 18 a 20.

“La dama de los pinceles”, así definió Edmundo Abraham a la anfitriona. Fue el encargado de introducir al público al conocimiento de la artista desde el punto de vista de un amigo que tomó contacto inicial con sus creaciones hace más de veinte años al descubrirlas en la vidriera de un comercio céntrico. Como sucede cuando no alcanzan las palabras para agradecer, “cuando la admiración es sincera” cuesta encontrar aquellas que la expresen cabalmente, apreció.

Sin ánimo de adulación, propuso “reconocer el talento, su buen gusto, su señorío, su capacidad y sensibilidad que han servido para ser hoy la dama de los pinceles. No hay otro título para ella”, consideró.

Quien decida adentrarse en el mundo creado por Eva Klewe podrá predisponerse a apreciar aspectos técnicos recreando los sentidos o actuar como receptor del mensaje intrínseco de cada una de las creaciones. Mundo habitado por personajes fácilmente identificables o aquellos en los que bien podría ubicarse el observador para formar parte de oníricas escenas. La invitación a la interpretación resulta prácticamente irresistible.

Aún antes de trasponer la vidriada puerta de ingreso, es posible atisbar “Yo soy el camino (a los maestros)” compartiendo ubicación con la escultura “San Francisco con palomas”. Tanto en su libro, “De Brandenburgo a Bariloche” -una reseña de aspectos de su trayectoria artística- como en esta muestra permanece explícito el agradecimiento “a la vida que puso en mi camino maestros extraordinarios. No todos están, pero quedamos en buena relación para el resto de la vida”, puntualiza la prolífica creadora.

Los pasos van llevando hacia “Tiempo de reir”. Las cuatro coloridas figuras en primer plano actúan como introducción a sinnúmeros detalles dignos de atención como en “Esos silencios” o “Tiempo de callar y tiempo de hablar” donde el rostro de indefinido sexo, pelo blanco y piel surcada por el tiempo con una mano posada sobre la boca, comparte espacio con Albert Einstein, Jesús, la Madre Teresa de Calcuta y Mahatma Gandhi. Una anónima multitud bien podría incluir al ocasional observador reconociéndose en rostros esbozados o ausentes.

El poema de Nadyuska (Nadina Menna de Fabbri) acompaña desde el texto. “Cuando llegas a casa, para no atribularte te cuento mis penas sólo con silencios. Y en esos silencios se me va la vida poquito a poquito, se queda seco mi río de risas, se va enancando mi sueño en el viento. (…) en esos silencios se quedan solitas conmigo las penas”.

Tiempos de paz, de morir, de guardar y de arrojar, de llorar, de bailar, de buscar y de perder, van intercalándose con Centinelas del valle, La danza de las mutaciones, Madre tierra, Universos paralelos, Todo es relativo, Génesis, La divinidad disfrazada y Por la paz, entre otros títulos. Marcan el libre recorrido señalado por la media centena de obras expuestas.

Complemento y objeto de detenimiento, los poemas de Nadyuska y Norma Dus aportan sentimientos desde las letras.

Colores pastel, cálidas tonalidades para representar la paz; la rotunda presencia de figuras humanas ancestrales multiétnicas compartiendo espacio con fauna que remite a simbología atemporal y tótems erguidos cual mudos testigos de herencias compartidas, para actualizar la presencia de Los centinelas del valle.

Desde el folleto ilustrado el crítico de arte César Magrini alude al “lenguaje visual rico, maduro, cercano siempre a la realidad pero transustanciándola hasta un punto muy cercano al del alucinante surrealismo que ella supo captar desde la raíz”, escogido por Eva Klewe para comunicarse desde que decidiera radicarse aquí donde “reflorecieron todos sus jardines interiores”, considera.

“No le ha sido ajeno el espíritu religioso que tiñe algunas de sus telas con un misticismo muy apegado a la más clásica liturgia visual. Otras veces, junto a esta poderosa manifestación de vida, elige sugerir la vecindad de la muerte en visiones tristes y desoladas, angustiadas y patéticas”.

El peso de la historia “es también materia prima de su pintura (…) Sembrados del misterio, la ficticia y abigarrada alegría del carnaval con su carga de soledad y de tristeza, abstracciones cósmicas o sonoras danzas infantiles y el misterio de la concepción, orígenes y desarrollo gradual de la vida en los embriones humanos, (…) contribuyen a que se pueda considerar a Eva Klewe como a una bienhechora hacedora de vida, inmersa en el surrealismo cuando su lenguaje plástico así lo exige, y siempre impregnada de una poesía lacerante, que explica a fondo nuestra condición humana y capaz por sí sola de equipararse a todos los milagros, en especial a los que dan vida”, aprecia Magrini.

Son obras “que nacieron del alma, del corazón. Salieron a la luz después de haberlas madurado durante años y haber hecho lo que realmente sentía. No sé si lo hice con claridad. Retrotraen a muestras anteriores por eso la titulé viejos tiempos, tiempos nuevos. Aunque si uno medita un poquito, no hay mucha diferencia entre ellos. No hay nada nuevo bajo el sol. Es el ser humano que va evolucionando, por suerte muchos evolucionan, y van descubriendo pero todo está desde siempre”, define la destinataria de aquellos conceptos.

Aunque cada obra conlleva un mensaje, “lo que digo a las personas que visitan la muestra es que todo lo que ven y sienten es correcto. Cada uno va a sentir diferente, por eso mucho no explico, dejo que la viva a su manera. Son obras para ver y meditar”.

El comentario que deslizara Alejandra, una atenta observadora, sobre a alguna influencia de la pintora, escultora y profesora de dibujo argentina Raquel Forner en alguna de sus obras, motivó el reconocimiento de Klewe: “es la primera vez que lo escucho y me sorprendió porque admiraba y sigo admirado a Raquel. Le decía a mi marido que me gustaría ser la que le sigue, pero alejada un poco del centro, y como Dios atiende en todas partes pero tiene oficina en Buenos Aires…

“Mi mamá (Berta Rubinstein) me llevaba de jovencita a ver las muestras de Raquel, incluso tengo una dedicatoria, me dejó algo escrito muy lindo. Dice el famoso escultor Augusto Rodin en su Testamento para jóvenes artistas que ´la admiración es un vino generoso para los nobles espíritus´. Sigamos admirando y recordando a los grandes maestros y que el público los recuerde a través de las obras”, apeló.

Junto a “Danza de mutaciones” dice Nadyuska desde Los sueños nuevos: Conjuran las voces del estanque y la luna llena el sortilegio ideal para atrapar el salto agreste de las aves nocturnas. Se unen a las voces los aromas profundos emanados del caldero de la noche. Una tropilla de estrellas teje y desteje la finura del destello antes de partir con destino incierto. El viento ruge, gacela deslumbrada apenas en la espesura del monte, y deshilacha los sueños soñados. Se me antoja aquí y ahora conseguir el tiempo desacotado de resplandores para rodar envueltos en los remolinos por el espacio abierto. Así, esplendentes en el infinito, soñar nuevos sueños y deshacer con ellos la imagen torva de la desesperanza. Amalgamar estos sueños nuevos, colorearlos, acariciarlos con cantos celestes y traerlos a la paz de las playas para perfumarlos de arenas y sales marinas. Una vez en el mar, bailar con las olas, conspirar con las caracolas, florecernos juntos y, ya perturbados, locos, fundidos, arremolinar los intentos y ser”.

Tras las palabras de Edmundo Abraham, la pareja de baile integrada por Silvia Pino y Jorge Marinao aportó la prestancia y sensualidad propias del tango a la concurrida inauguración.

La muestra permanecerá a consideración del público hasta el domingo 23 a las 18. Entre otras actividades previstas, el martes próximo desde las 18 la artista ofrecerá el taller “Cómo realizar un cuadro con collage” destinado a interesados de todas las edades.

DeBariloche


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