¿Toda la música

El futuro de la música va camino a ser digital y en streaming. Sin embargo, la (re)aparición del vinilo y su crecimiento le dio a la industria una vuelta de tuerca paradójica a simple vista. Ejecutivos de dos discográficas y el músico Lisandro Aristimuño analizan la escena local.

Redacción

Por Redacción

MÚSICA

El crecimiento del streaming y la lenta pero firme (re)aparición de los vinilos sostienen el negocio de la música. Por paradójico que luzca, y realmente lo parece aunque bien visto no lo es, los extremos tecnológicos van de la mano en el desarrollo de los modos de escuchar música.

¿De qué hablamos cuando hablamos del negocio de la música? Porque una parte son las discográficas y otra, las tecnologías que le acercan la música a las personas. En un principio, la madre de todas las batallas era la música ilegal, la piratería. Primero en modo “CD trucho”; después, en modo download sin pagar y sin derechos. Ahora, esa batalla ya no lo es tanto porque (casi) todos los actores, entendieron que la legalidad le convenía a (casi) todos.

El negocio de las disqueras, devastado por el advenimiento de la música online a finales de los 90, se ha estabilizado en los últimos años, pero ha luchado por lograr un mayor crecimiento.

La reproducción de música en linea y, en menor escala, los vinilos, han generado nuevos ingresos, pero el número de discos exitosos, tradicionalmente la pauta de la industria, ha sido decreciente. Sobre la hora, Adele les salvó al año con su disco “25”, sacado a la venta a fines de noviembre y que ya en sus primeros tres días vendió sólo en EE.UU. 2,3 millones de copias.

El futuro de la música digital es en modo streaming: el año pasado más de una décima parte de las ventas del sector en todo el mundo de unos 15.000 millones de dólares. Y la tendencia es que siga creciendo.

La pregunta decisiva desde el punto de vista de la industria de la música es si los actuales compradores de CD y de canciones por descarga optarán por servicios de abono a cambio de un pago o por acceder a la música gratuita que ofrece la plataforma YouTube o algunas ofertas en streaming.

Las grandes empresas musicales opinan que los servicios gratuitos de música en streaming deben desaparecer. La pregunta es con qué velocidad y de qué manera ocurrirá.

Las cifras de Spotify dejan claro al mismo tiempo que la mayoría de usuarios hasta ahora ha estado dispuesto a aceptar molestias y limitaciones en lugar de pagar. Y es que entre los hasta ahora 75 millones de usuarios de la firma sueca, sólo 20 millones son clientes que pagan un abono.

“YouTube lleva años presionado por la industria de la música, también por artistas que no han dado luz verde a la publicación de sus canciones en servicios en streaming”, critica Thorsten Schliesche, el manager en Europa del servicio de música en streaming estadounidense Rhapsody, a la que pertenece por ejemplo la marca Napster. “El gran obstáculo en medio es en realidad YouTube”.

Las discográficas y Apple ven a YouTube también como su mayor obstáculo para hacer que la gente pague a cambio de música. “A corto plazo se ingresa por cada stream menos que por cada CD”, reconoce el jefe en Alemania del servicio francés Deezer, Michael Krause. “Sin embargo a largo plazo los artistas reciben dinero por cada vez que su canción suena en la red”.

¿Y por qué el vinilo? El fenómeno no sólo tiene buena vida en Argentina, donde buena parte del catálogo de rock nacional, que originalmente fue editado en vinilo, son reeditados en ese formato con muy buenas ventas; también en Gran Bretaña, España Estados Unidos, el viejo LP negro goza de buena salud.

En el último tiempo, en Estados Unidos, la venta de vinilos creció 52% con respecto a 2014, a 9,2 millones, el mejor año desde que Nielsen SoundScan (que elabora el ranking de Billboard) comenzó a recolectar los datos en 1991. Curiosamente (o no), la mayoría de los compradores de vinilos tienen menos de 35 años.

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(viene de la página 39)


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