Un análisis crítico de las “herencias” de la modernidad
En tiempos en que distintos ámbitos académicos y políticos recuerdan las variadas modalidades de “bicentenario” de la independencia de los países latinoamericanos de España, un grupo de investigadores de diversas disciplinas de la Universidad del Comahue, junto con personalidades de otras unidades académicas del país y del extranjero, acaba de publicar un volumen que indaga sobre las “herencias” y huellas que este proceso de colonización ha dejado en ámbitos como el saber, la subjetividad, el Estado, el derecho, la educación, la comunicación y el arte, entre otros aspectos, en los países de nuestra región. Como fruto de las investigaciones, se realizó a fines del año pasado la presentación del libro “Descolonizar el presente”, a cargo del Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Publifadecs) de la UNC. El volumen, compilado por los investigadores en Filosofía, Martín Díaz, e Historia, Carlos Pescader, reúne diversos trabajos realizados en el marco de las actividades del Centro de Estudios y Actualización en Pensamiento Político, Decolonialidad e Interculturalidad (Ceapedi). Los 17 trabajos compilados en el volumen formaron parte del último encuentro del centro, que van desde aspectos académicos como prácticas sociales, en distintas áreas. Los temas abordados van desde abordajes epistemológicos contenidos en el capítulo “Modernidad, heridas coloniales y desafíos decoloniales” a otros agrupados en “Interculturalidad, derecho y educación”, “Estado, ciencias sociales y otras”, “Decolonidad, desarrollo, economía y otras” y finalmente “Arte, Comunicación e Industria Cultural”. El objetivo –señalan sus autores– es analizar las herencias de la modernidad en las órbitas del saber, la subjetividad, el Estado, el derecho, la educación, el arte, entre otras, “poniendo en tensión la marca eurocentrista, racista, sexista y monocultural al interior de la tradición hegemónica del conocimiento iniciada con el proyecto moderno”. Martín Díaz explica que “hay dos nudos o ejes problemáticos que atraviesan el libro y pretenden ser abordados desde distintos campos del conocimiento: el primero, la necesidad de dar cuenta del despliegue de un patrón civilizatorio que se inicia en 1492 con la expansión colonial de Europa y el desarrollo de un patrón mundial de poder, que tiene sus implicancias y recurrencias en nuestro presente. Se trata de un patrón que, lejos de haberse agotado con el fin de los enclaves coloniales en el siglo XIX en América Latina, es una lógica que opera tanto desde el ser, del saber como del poder y que llega hasta nuestros días”, explica. Por eso, “al hablar de descolonizar el presente damos cuenta de romper con esos imaginarios, prácticas de existencia y culturales que han constituido nuestras tradiciones de conocimiento”, agrega. El otro eje es una mirada desde el Sur, asegura Díaz. “Al interpelar estos imaginarios y prácticas que han silenciado otras formas de interpretar la realidad y negado otras formas de organización social y prácticas culturales, es necesario hacerlo desde un lugar determinado: en este caso el Sur. No como un lugar geográfico sino como el lugar de quienes están marcados o ‘heridos’ por esta herencia colonial. El desafío al hablar de descolonizar el presente, indagándolo desde el Sur, es la necesidad de romper un patrón mundial colonial de poder, y por otro la necesidad de construir otros mundos interculturalmente posibles, que no reproduzcan el racismo, sexismo ni el eurocentrismo contenidos en ese patrón puesto en marcha en 1492”, resume. En su trabajo, por ejemplo, analiza la concepción de América Latina como continente “atrasado” que no logra adaptarse a la modernidad. “Latinoamérica ha sido pensada desde el relato moderno europeo como un continente enfermo, atrasado, que necesariamente debía recorrer ‘el’ camino hacia la civilización y el progreso. Lo interesante es cómo estos discursos y prácticas han quedado operando en las capas arqueológicas de nuestras memorias colectivas. Si pensamos la organización de los estados latinoamericanos, o el argentino, siempre se mira ‘el afuera’ para pensar el adentro. El ‘afuera’ (Europa, Occidente) como meta o referencia hacia dónde se debe ir en el conocimiento, lo social o incluso el ser humano que se desea construir. Todo lo relativo al interior es visto como negativo, subvalorado, denegado”, dice. Por su parte, Carlos Pescader explica que no se trata de una mirada que busque paraísos perdidos previos a la colonización. “Pensar en desandar o revisar críticamente la colonialidad no implica volver a pasados que son míticos. Lo que se busca es estudiar en distintos contextos los desarrollos culturales que permiten pensar visiones del mundo diferentes, que no remiten a un pasado idealizado, estereotipado, incontaminado. En América Latina, analizar críticamente el patrón colonial no implica mirada netamente indigenista o latinoamericanista, o de los grupos afrodescendientes. Significa reconocer que esos grupos están y siguen siendo objeto de marginación y subalternización. Decir que sus culturas y prácticas son valorables, tan valorables como el occidental que nos ha formado, e implica ponernos en una relación dialógica y dialéctica teniendo en cuenta la idea de construir un mundo distinto, a partir de las experiencias, tradiciones y genealogías de cada unos de esos grupos”, sostiene. • El centro. El Ceapedi es un centro de estudios nacido a partir del nucleamiento de diversos investigadores en un proyecto de investigación radicado en la Facultad de Humanidades de la UNC, que culminó en el 2012. En estos años, además de la investigación académica, ha realizado un encuentro anual con diversas ponencias y debates. El libro es el fruto del último de esos encuentros, realizado en Neuquén el 9, 10, 11 y 12 de octubre del año pasado. El grupo también edita una revista electrónica “Otros logos” y mantiene un portal web actualizado: http://www.ceapedi.com.ar/. Entre sus objetivos se propone “abrir un espacio de permanente exploración conceptual orientado a indagar los planteos provenientes de lo que se ha denominado ‘Giro/pensamiento decolonial’, una perspectiva con incidencia en el pensamiento político, filosofía y teoría política, la crítica cultural y estudios culturales propicia. Carlos Pescader agrega que “la idea del centro es estar por encima de los proyectos de investigación, tener un alcance mayor, con cierta autonomía de la estructura académica tradicional de las universidades: facultades, institutos, departamentos, etc. que tienen una filiación epistemológica muy clara (Ciencias Políticas, Derecho, etc.). El centro se concibe como un espacio que pueda integrar a personas, temas y problemas que no están acotadas, que sean más amplios. Es un eje transdisciplinario donde los problemas que se desean abordar sean más en el marco de teorías y marcos conceptuales que en disciplinas definidas, que abreven allí distintas disciplinas y campos de conocimiento”, en este caso el “Giro/pensamiento decolonial”.
LEONARDO HERREROS lherreros@rionegro.com.ar
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