Un balance positivo para editores y público
De todos modos, las ventas crecieron, según los encargados de los stands.
Más de un millón de personas contabilizaron los organizadores de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que terminó ayer, mientras distintas editoriales se mostraron exultantes por el éxito de ventas, en muchos casos entre un 10 y un 20 por ciento más en cantidad de ejemplares que el año pasado. “Estamos arriba del millón”, exclamó la directora de la Fundación El Libro, Gabriela Adamo, en relación con la cantidad de personas que pasaron por la 39 edición. En la Fundación, adelantaron que el número final rondará los 1.120.000 visitantes, un poco por debajo que en 2012, debido al fracaso de la noche de la ciudad con la lluvia, la suspensión del recital de Toquinho –sin una programación alternativa–, por lo que la gente desistió de ir a pesar de ser gratuita la entrada. En cuanto a las ventas, Florencia Ure de Random House Mondadori fue contundente: “Fue una feria espectacular, no lo puedo creer, nunca nos imaginamos que este año íbamos a vender tanto desde un principio; en cantidad de ejemplares estamos un 27 por ciento arriba, y la literatura le gana a otros géneros”. “Juego de tronos”, una novela de fantasía escrita por el estadounidense George R. R. Martin o la saga de “Cincuenta sombras de Grey”, de la británica E. L. James, fueron llevadas masivamente por la gente, “algunos se compraban todos los libros”, dijo y aseguró que la literatura erótica está en alza. Ana Wajszczuk de Planeta, también con más de un 10 por ciento de ventas de ejemplares, mencionó a los favoritos: Felipe Pigna con “Mitos 5”, Gabriel Rolón (“Encuentros”) y la española Rosa Montero con “La ridícula idea de no volver a verte”. La encargada de librería Cúspide, Susana Fernández, contó que “desde el primer día vendimos un montón y las cifras, aunque no son definitivas, son superiores a las de la edición anterior”. Los números también favorecieron a Siglo XXI, Riverside, Ediciones de la Flor (con Quino y la reedición de la obra de Fontanarrosa) y a editoriales más pequeñas como las agrupadas en Siete Logos o Libros para Atesorar (literatura infantil). “El entusiasmo del público, es algo imbatible, cuando ves la cantidad de escuelas que vienen en la semana, cómo organizan las maestras las visitas, además de las que se autogestionan y vienen del interior, eso lo hace la gente misma”, valoró Adamo. El espacio de Café Amsterdam, la primera ciudad invitada de honor de la Feria, “cumplió un programa de altísimo nivel con autores difíciles que acá no se conocían, y vamos a terminar de evaluar este trabajo cuando veamos la traducción al castellano de obras de algunos de los escritores invitados”. “Esto no termina’, nos dijeron los holandeses, al descubrir un mundo de editoriales, y que el mercado en español no se agota en España. Puede generarse un ida y vuelta de traducciones a futuro”, anticipó. Otro espacio relevante de la Feria fueron los Diálogos Latinoamericanos, “que sirvió para acortar distancias, juntar escritores del continente y conocer su obra. Esto genera otras cosas como el e-book que se hizo con los diálogos 2012, hoy bajado de nuestra web”. El accionar de editoriales pequeñas o independientes fue mencionado por Adamo, “porque ocupan un lugar central en la traducción de nuevos autores y con sus acciones hacen política cultural”, dijo y nombró al stand Siete Logos y al de Libros para Atesorar, este último dedicado al género infantil, y otros no agrupados como Bajo la Luna o los Libros del Zorro Rojo. Zona Futuro, indicó la directora de la Fundación, “ofrece un lugar de debate y presentación, es una puerta para que entren otras miradas sobre el mundo editorial”. “Lo que hicieron este año con el videojuego –analizó–, el poner en cuestión si se trata de la bestia negra o aporta a la educación y a la lectura, fue increíble, uno de los aportes más creativos. A veces es necesario incorporar otra puesta en escena, pero siempre el libro y la lectura son los protagonistas”. Otro nueva iniciativa, “Milhojas”, con literatura gastronómica, “tuvo una gran repercusión, entre los jóvenes”, comentó. En una feria tan grande, “el visitante puede perderse en la inmensidad, yo creo que tenemos que seguir mejorando la comunicación, para que cada uno encuentre sin esfuerzo el libro, el autor que busca”. (Télam)
Editoriales grandes y chicas vendieron más de lo esperado en una feria que busca renovarse.
Mora Cordeu