Un comedor en el corazón del barrio

El espacio comunitario funciona desde el 2010. Desde allí se brinda asistencia a otros sectores como el Anai Mapu, Distrito Vecinal Noreste y Fuerte Apache.



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Diariamente son 300 las raciones de comida que se reparten.

Existe un lugar en barrio Obrero que funciona como punto de encuentro de sus habitantes y de otros sectores que lo rodean. El centro comunitario brinda asistencia alimentaria y social a una gran cantidad de cipoleños. La referente barrial, Lila Calderón, aseguró que el espacio será un lugar histórico. “Se va a transformar en una biblioteca o en un lugar más amplio para que lo usen los vecinos”, remarcó con énfasis.

La historia del salón comenzó a escribirse en el 2010 gracias al esfuerzo de la gente. Desde entonces se vivieron allí una gran cantidad de experiencias, algunas repletas de alegría y otras de tristeza.

En la actualidad se brindan alrededor de 300 raciones de comida por día a grandes y chicos que habitan ese sector de la ciudad. De allí también se desprende la asistencia a otros tres barrios populares: Anai Mapu, Distrito Vecinal Noreste y Fuerte Apache. Todos estos puntos de encuentro llegan a más de 1.000 habitantes de la zona norte.

Los insumos, explicó Calderón, surgen desde el municipio local y también del movimiento popular La Dignidad, que envía alimentos mensualmente para que la asistencia a los más necesitados pueda concretarse.

Además de funcionar como comedor y merendero, el salón comunitario también funcionó en su momento como refugio de adversidades y encuentros que se realizaron en el barrio. El momento que quedó grabado en la memoria fue la inundación del 2014, que obligó a miles de vecinos a abandonar sus hogares. Uno de los sectores más afectados fue barrio Obrero.

“Recuerdo a los funcionarios de la anterior gestión municipal adentro del Comunitario, mientras les mostrábamos los que nos tocaba vivir. Eso fue justo cuando el barrio cumplía años. Más allá del dolor y la tristeza estábamos todos juntos, eso quedó grabado en mi memoria”, recordó con emoción la dirigente barrial.

Además de ser un lugar de contención, allí también se realizan encuentros y reuniones que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida en el sector.

El espacio, realizado con barro y pallets reciclados, fue levantado gracias al trabajo que realizaron mujeres que habitan en ese barrio. A casi diez año de haber construido el lugar, aún hoy persisten las imágenes de ese momento. Fotos, videos y otros recuerdos retratan la labor.

Calderón se mostró optimista con el avance del barrio y del espacio comunitario. “A futuro va a ser un lugar histórico que se va a transformar en una biblioteca popular o en un espacio más amplio que pueda seguir siendo usado por los vecinos. El comedor va a seguir agrupando niños porque este lugar es de ellos, es del barrio”, expresó.

En ese espacio también se realizan encuentros y reuniones que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida en el sector.

Punto de encuentro: Cipolletti

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En ese espacio también se realizan encuentros y reuniones que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida en el sector.

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