Un Depo sin ideas y un Rojo iluminado que lucha por la salvación

Enorme victoria de Independiente en el Maiolino ante Deportivo Roca por 2-1. Un triunfo clave por la permanencia y aunque sigue último en la tabla del descenso, achicó la brecha con el Depo que jugó un partido para el olvido.



Independiente dio una clara muestra de actitud y reafirmó anoche en el Luis Maiolino, que si le toca descender primero va a dejar la vida en cada partido. El Rojo recuperó su mejor color y volvió a la victoria después de mucho tiempo nada menos que ante Deportivo Roca, tan necesitado de los tres puntos como su rival.


El 2-1 final que consiguió el equipo neuquino le sirve para recortar distancias con el Depo en la tabla de los promedios, donde quedó a cuatro unidades. En la próxima, el Rojo, que sigue en zona de descenso, visitará a Cipolletti y tratará de aprovechar de que Roca tiene fecha libre.
El que empezó mejor fue Independiente, presionando arriba y de alguna manera sorprendiendo al Depo. Dentro de este dominio inicial, Azaguate tuvo la primera de tiro libre que se fue apenas afuera. El Rojo avisaba.

El Naranja no se sentía cómodo, ni en las marcas ni en el juego, y a los 9’ lo pagó con un gol. El pibe Facundo Miguel, que en el nombre por nombre ingresó en reemplazo del lesionado Guillermo Aguirre, quiso salir jugando y en la mitad de la cancha perdió el balón. La contra la manejó muy bien Solís y el que definió fue Klusener de frente al arco ante el achique desesperado de Di Grazia. Iban 9 minutos.
El Depo casi lo empata en la jugada siguiente, pero Pontet le sacó un balón a quemarropa a Garavano, de lo mejor del Naranja en la parte inicial del encuentro.

El Rojo se movía cómodo ante la tibieza Naranja, quien no encontraba respuestas. Mauro Laspada, que había sorprendido con el ingreso de Miguel, titular por primera vez , sacó al pibe a los 20’ y mandó a la cancha a Ruiz.
Con el cambio, Roca se acomodó en el campo ya que Fernando Fernández pasó a jugar de zaguero y el equipo en parte se compensó. Tal orden le permitió construir en ataque. A la media hora, Mannara remató libre de marcas, Pontet dio rebote, Lincopán volvió a poner el balón en área y Prieto, de cabeza, igualó las cosas. El primer gol de Hugo con la camiseta del Depo llegaba en el momento más oportuno.

La igualdad no desmoronó ni mucho menos a Independiente y cuando se creía que el empate era cosa juzgada antes del descanso, Roca recibió un nuevo mazazo.
La defensa local se durmió en la última y Jeldres, más despierto que nadie, se filtró sin oposición y volvió a adelantar al Rojo.
Para el ST, el nerviosismo no cesó en el Depo y a Independiente se le facilitaron las cosas. No hubo nadie en el Naranja que se hiciera cargo del balón y los cambios que ensayó Laspada, no fueron solución. Si antes del empezar el 11 de Roca ya estaba emparchado, qué decir del que intentó buscar, sin suerte, el empate.
El Rojo no está muerto y ayer dejó en claro que cualquiera sea su final, lo hará con las botas puestas.


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Un Depo sin ideas y un Rojo iluminado que lucha por la salvación