“Un ejemplo de la desmesura”

Por Redacción

Resulta un hábito muy frecuente utilizar la comparación de sucesos importantes del pasado con hechos actuales como una forma de resaltar virtudes o ponderar defectos. El sentido del cotejo de ambos episodios es mostrar con mucha claridad lo que se pretende al señalar las diferencias con el acto objeto de tratamiento, ya sea cuestionándolo o valorándolo. Claro está que, para que esa especie de análisis tenga validez, los sucesos a cotejarse deben tener entidades equivalentes o, al menos, con cierta aproximación valedera entre ellos que permita darle seriedad a la comparación. Cuando estas equivalencias no existen, ya sea por su desmesura cuando se trata de hechos distintos por su dimensión o por haber ocurrido en marcos históricos absolutamente incomparables, el resultado del cotejo termina siendo un despropósito. Un ejemplo de esta desmesura lo tenemos con la declaración del senador Ernesto Sanz a raíz del reciente episodio protagonizado por la presidenta Cristina Kirchner cuando, en cadena por la tevé oficial, pretendió descalificar a un empresario inmobiliario que había mencionado la caída de la actividad de ese sector señalándolo como infractor de obligaciones impositivas. En su cuestionamiento a los dichos de la presidenta, el senador radical sostuvo que “el gobierno utiliza a la AFIP para perseguir opositores como lo hacía la Gestapo…”, afirmación que por absurda y desmesurada no resiste el menor análisis ni desde lo político, ni desde lo histórico, ni desde la lógica más elemental. Es cierto que la actitud de la presidenta en dicho episodio merece cuestionamientos por la gravedad que contiene, ya que válidamente puede ser considerada tanto como un grosero y peligroso abuso de poder como un “apriete” o un “escrache”, actos impropios del cargo y de la investidura que ella representa. Por ello, si bien es totalmente válido que el senador Sanz haya marcado su rechazo –compartido por muchos ciudadanos– al accionar presidencial, resulta totalmente fuera de lugar vincular ese lamentable episodio con la metodología de la Gestapo. Entre ambas referencias existe una distancia sideral, sin equivalencia de ninguna clase. La Gestapo –abreviatura de las palabras alemanas Geheime Staatspolizei– fue la Policía Secreta del Estado alemán, creada en 1933 por el régimen nazi de Adolfo Hitler, que adquirió trágica fama por sus crueles métodos de represión contra los opositores del nazismo a los que detenía, torturaba y recluía en los inhumanos campos de concentración. La Gestapo fue una herramienta básica en la política de terror del nazismo y se constituyó en un verdadero símbolo de crueldad de ese régimen. Por lo demás, lo más grave y peligroso de este tipo de comparaciones, a veces reduccionistas y otras exageradas, tan comunes en la política nacional es que terminan siendo parte de lo que la filósofa Hannah Arendt conceptualizó como la “banalización del mal”. Carlos Segovia DNI 7.304.065 Cipolletti

Carlos Segovia DNI 7.304.065 Cipolletti