Un emprendimiento familiar que nació casi por curiosidad

Pablo y Susana se iniciaron en la elaboración de cerveza artesanal hace un par de años. La pyme hizo partícipe también a sus hijos. Actualmente están a cargo de una céntrica confitería.



Cuando hace once años realizaron la primera cocción para producir el primer lote de cerveza artesanal ya avisoraban la posibilidad de maridar esta bebida con comida como un emprendimiento familiar. Pero el camino fue largo para lograr el objetivo hasta que hace poco más de un mes obtuvieron la concesión para la explotación de una confitería en el centro de la ciudad.

Pablo Mersé fue quien se inició con la elaboración de la cerveza artesanal, emprendimiento al que se sumaron su esposa, Susana Lamela y sus hijos, Gabriel y Celina. Pablo y Gabriel son quienes se encargan actualmente de la elaboración.

Cuatro Pintas es la cerveza artesanal de la familia Mersé.

El inicio fue un poco por curiosidad y en busca de diversificar su afición por la producción de productos caseros. Para el 2008, cuando se inició en la elaboración de esta bebida, un familiar cercano había comenzado a elaborar cerveza artesanal en Canadá, “entonces pensé: si él lo puede hacer allá, por qué no hacerlo yo acá”, contó Pablo. Para ese entonces ya había incursionado en la fabricación de dulces y mermeladas y en la elaboración de vinos artesanales.

En poco tiempo ya estaba realizando cocciones de 20 litros semanales de cerveza, la que fue perfeccionando con el correr del tiempo e incrementando el volumen para pasar a cocciones de 150 litros y luego de 270 litros, lo que le da un promedio de más de dos mil litros mensuales.

Mientras el proyecto cervecero iba en crecimiento, al mismo tiempo surgió la necesidad de presentar en ferias el producto -Cuatro Pintas-, dándole un plus con el acompañamiento de algún plato rápido.

“Empezamos a mostrarnos con un gazebo en fiestas locales, y vimos que había buena demanda y respuesta; por lo que avanzamos con un carro donde no solo podemos vender la cerveza, sino también ofrecer algún plato como pizzas o papas”, señaló.

Sin embargo el gran salto lo dieron hace poco cuando obtuvieron la concesión para explotar la confitería del Club Social Colonia. “Esto nos llevó a realizar una renovación total de la cara en función de lo que queremos mostrar, desde lo estético del local, hasta la oferta de platos para salir de lo tradicional”, apuntó Pablo.


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