Un festival que se reinventó a sí mismo
Variedad y calidad, características de El Bolsón Jazz Festival 2004.
EL BOLSON (AEB).- «Esta edición fue muy superior a las anteriores, por variedad y calidad de los músicos» consideró Alejandro Aranda, uno de los organizadores de El Bolsón Jazz Festival que concluyó en la madrugada de ayer, en esta localidad.
El balance del encuentro fue altamente positivo y un aliciente para pensar en la edición 2005. «Tuvimos apoyos y subsidios, los que nos permitió trabajar más tranquilos» indicó.
Luis Cide, Las Comadres, Enzo Rocco Trío, Miles de Años y La Sonora, estuvieron entre los puntos más destacados del festival.
«El agradecimiento principal es para los músicos, porque entendieron que esto era un encuentro, un festival autogestionado, que decidieron apoyar ahora en sus tiempos de inicio. Por ello, ninguno cobró cachet para llegar hasta El Bolsón» señaló Aranda. Comentó que «Enzo Rocco, el italiano llegó pensando que se iba a encontrar con una superorganización, fría y eficiente y nos conoció a nosotros, que somos un grupo reducido de personas que nos encargamos de cada detalle. Eso le encantó y se brindó de una manera distinta».
A pesar que el grupo de «Patagonia Jazz» es reducido, cada uno de sus integrantes se multiplicó para atender cada detalle: el alojamiento de los artistas, la comida, los traslados, el sonido de cada recital.. Nada quedó librado al azar.
«En la jam session del viernes, chocaron los planetas» señaló Alejandro Aranda, quién también es músico y sólo pudo darse el respiro de tocar en contadas ocasiones. El encuentro que se realizó en «La Oveja Negra» fue el de más elevado despliegue de creatividad en la obligada «zapada» con todos los músicos presentes.
«Los músicos que llegaron a El Bolsón, no son los más caros del ambiente o los que logran mayor difusión, como Javier Malosetti, pero si son de lo mejor que hay en el país» consideró el organizador que destacó el nivel de contacto y coincidencia logrado con los visitantes.
El encargado del broche de oro fue Luis Cide, que presentó una banda muy actualizada, con músicos jóvenes de gran ductilidad y profesionalismo y un grande de la percusión como Mario Giménez. «La propuesta de él es siempre innovadora» indicó Aranda. Cide mantuvo extasiada a una fiel audiencia que se ubicó en cada espacio disponible en plena avenida San Martín.
A la hora del análisis de las actuaciones surge la performance de los mendocinos de Miles de Años con una claridad de sonido impecable y una interesante fusión de ritmos que conforman el llamado «etno-jazz». Párrafo aparte merece el fraseo del charango electrónico, una inclusión notable en lo ofrecido por el grupo.
Las Comadres se animaron a transitar el difícil sendero de la música fusión, con un show donde estuvo presente, en todo momento, la raíz negra del candombe y las constantes alusiones a los dialectos africanos. Por teatralidad innovadora y riqueza musical, fueron de los mejor del festival.
El «tano» Enzo Rocco es «un grosso» como dijeron muchos que lo escucharon. Reconocido en Europa, el peninsular llegó con humildad a este festival realizado en los confines del mundo y desplegó un nivel jazzístico del primer mundo. Algo parecido a lo logrado por La Sonora, el grupo de La Plata que ya se ganó fanáticos insobornables.
Se apagaron las luces de la edición 2004 del festival y el resultado, altamente exitoso, compromete a los organizadores a elevar la apuesta para la próxima edición. «Es un desafío, pero sabemos que es posible hacerlo y para ello ya comenzamos a trabajar» señala Aranda, satisfecho por este «hijo» que Patagonia Jazz parió hace cuatro años atrás.