Un homicidio con muchos enigmas en Cipolletti

Identificaron a la víctima como “Niki” Hernández. Investigan los vínculos con el ataque a Frutos.

Redacción

Por Redacción

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Fue en el barrio Labraña

CIPOLLETTI (AC)- El hom-bre que el martes fue hallado sin vida en un desagüe del barrio Labraña es Lorenzo Nicolás Hernández, un joven de 24 años con domicilio en las 40 Viviendas de Allen. El caso todavía está rodeado por un manto de misterio y existen fuertes sospechas que vinculan esta muerte con el ataque del que fue víctima Ricardo Frutos. Además, un peligroso delincuente capturado en Neuquén también está relacionado con el tiroteo del domingo.

La autopsia será determinante para avanzar en la investigación por el homicidio. Se sabe hasta el momento que Hernández era una persona “conocida en el ámbito policial” y que había estado detenido en una de las comisarías de Allen. El caso se conoció en la tarde del martes y el detonante fue un misterioso llamado a la Unidad 33 de esa ciudad.

Un hombre avisó sobre la existencia de “un cuerpo sin vida” en inmediaciones de un desagüe en el barrio Labraña, al sur de la Ruta 22 en Cipolletti. Enseguida la policía organizó un amplio operativo. Minutos después, el gabinete de Criminalística halló, en la zona indicada, el cadáver de un joven que tenía un tiro por la espalda.

En un primer momento los investigadores creyeron que se trataba de un hombre de apellido Mazza, que vive en la calle Oreste Amaya de Allen. Sin embargo cuando fueron a notificar a su madre sobre el fallecimiento, descubrieron que el muchacho se encontraba trabajando y que incluso respondía los llamados en su celular. Finalmente corroboraron que el cuerpo sin vida era el de Lorenzo Nicolás Hernández, alias “Niki”. Sus familiares lo reconocieron en la morgue judicial.

La autopsia será determinante y los investigadores solicitaron, especialmente, las conclusiones en tres aspectos: si el disparo se produjo en las últimas 48 horas; si el calibre coincide con un revólver 22 y si la víctima recibió curaciones “de tipo caseras o con algún mecanismo artesanal”.

Si alguno de estos tres puntos arroja “resultados positivos” se concluye que Hernández participó (y recibió un balazo) del ataque en contra de Frutos, el domingo a la noche.

Ese día el dirigente de la cooperativa, y propietario de la FM San Sebastián, estaba contando dinero en la mesa del comedor de su domicilio. Aparentemente “iba a realizar un pago” cuando escuchó ruidos que le resultaron extraños y salió a la vereda con un revólver 22. Sus agresores abrieron fuego y le efectuaron dos disparos en la zona del tórax y del abdomen.

Ayer Frutos todavía estaba internado en la terapia intensiva del hospital de Cipolletti. Tiene lesiones que fueron calificadas como “gravísimas”, perdió un riñón y su hígado está seriamente comprometido. Antes de ser operado alcanzó a declarar que había herido a dos de sus agresores. En la guardia entregó su arma y unos 18.000 pesos que llevaba en un bolsillo. La policía dijo que en su casa había “muchísimo dinero” pero no trascendió la suma.

La investigación por el ataque a Frutos “había entrado en un laberinto”, pero el martes sucedieron dos hechos que reactivaron las pesquisas. Primero la policía detuvo en el hospital Bouquet Roldán a Ricardo Calderón, un peligroso delincuente que se había fugado del penal de Roca (ver recuadro). Ese hombre, que tiene 47 años, estaba herido con un revólver 22 y tenía un “drenaje casero”.

Según detalló el comisario Antonio Mandagaray, el balazo “es compatible con las 48 horas de antelación” y por eso existe “un alto grado de certeza” de que Calderón fue uno de los atacantes de Frutos.

La aparición del cuerpo sin vida de Hernández, horas más tarde en el barrio Labraña, podría constituirse en el segundo eslabón de la investigación.

En la comisaría de Allen recibieron el alerta sobre el cadáver de Hernández.


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