Drones con sensores térmicos, la nueva herramienta para detectar huemules en la Patagonia
El 5 de agosto es el Día Internacional del Huemul que se encuentra en peligro de extinción. Su cabeza emite una temperatura diferenciada del resto del cuerpo y de esta forma, se lo puede identificar de otras especies mediante cámaras térmicas en zonas de difícil acceso.
Los drones están equipados con cámaras térmicas para detectar y registrar huemules. Foto: gentileza
En mayo, personal de los parques Lanín y Nahuel Huapi puso a prueba el uso de drones equipados con cámaras térmicas para detectar y registrar huemules, uno de los ciervos más amenazados de Sudamérica.
El huemul es un ciervo que habita exclusivamente en los bosques andinos patagónicos de Argentina y Chile y está catalogado en peligro de extinción, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Se estima que actualmente solo hay entre 1.500 y 2.000 ejemplares entre los dos países.
Su distribución disminuyó un 50% debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat, principalmente por los cambios en el uso del suelo y la conversión de áreas de bosque, a través de incendios, en áreas destinadas a la ganadería, por la caza y por la introducción de especies exóticas, como el ciervo colorado europeo.
El huemul fue declarado Monumento Natural Nacional en 1996 -Chile se sumó a la iniciativa- y Monumento Natural Provincial en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén.

«Sus poblaciones son difíciles de monitorear debido a la baja densidad de individuos. Se ubican en áreas poco accesibles y en zonas boscosas que dificultan la observación directa y el conteo de ejemplares«, especificaron desde la Dirección Regional Patagonia Norte de Parques Nacionales que encabezó el trabajo junto al Conicet y la organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina, con apoyo de la Fundación Huilo Huilo de Chile.
Por eso, hasta ahora, la mayoría de los estudios para evaluar la abundancia de la especie estaban basados en indicadores indirectos, como la presencia de rastros (huellas, bosteos, astas caídas, pelos o marcas en la vegetación).
«Si bien a partir de 2006, WCS Argentina y APN comenzaron a utilizar cámaras trampa para evaluar sus poblaciones con muy buenos resultados, hasta el presente no se habían realizado pruebas con drones«, valoraron.

Los drones se han convertido en una herramienta efectiva para realizar estudios con especies silvestres debido que brindan acceso a áreas remotas y ofrecen información de alta resolución con baja interferencia humana. «Los sensores térmicos -detallaron-, a diferencia de las cámaras ópticas tradicionales, no dependen de la luz visible sino que capturan el calor –o radiación infrarroja- que emiten los objetos«.
Antes de iniciar esta prueba, se validó la señal térmica del huemul con un ejemplar llamado «Newenche» que, luego de haber cruzado desde Chile hasta Argentina, permanece resguardado en el parque Lanín hasta que se determine un destino seguro y favorable. «Así, se registró que el huemul presenta una firma térmica diferencial, lo que resulta clave para lograr su identificación. Su cabeza es la zona que más calor irradia; mientras que su pelaje denso lo aísla del frío a tal punto que el resto del cuerpo emite muy poco calor, haciendo que resulte difícil de detectar térmicamente respecto al entorno», puntualizaron.
La segunda prueba estuvo destinada a comparar esta señal térmica con las de otras especies introducidas que habitan la zona, como las liebres europeas, los ciervos colorados y los ciervos dama, además del ganado doméstico, como vacas y caballos. Esta experiencia se llevó a cabo con la colaboración de la Estancia Fortín Chacabuco, perteneciente a The Nature Conservancy, que se encuentra en el parque nacional Nahuel Huapi.

Los resultados preliminares del estudio arrojaron que los drones con sensores térmicos son eficaces para detectar y diferenciar especies, validando el potencial de la tecnología para monitorear al huemul. “Los resultados fueron alentadores: la tecnología permitió identificar animales que no se veían con cámaras ópticas convencionales, incluso ocultos bajo la sombra o entre los árboles. En el caso del huemul, la detección fue más desafiante, pero se logró reconocer su firma térmica, lo cual permitiría detectar a la especie en ambientes remotos. Además, durante los vuelos, el animal no mostró signos de estrés con relación a la presencia de drones”, resaltó Alejandro Vila, gerente regional del programa Cono Sur y Patagonia de la organización WCS.
En mayo, personal de los parques Lanín y Nahuel Huapi puso a prueba el uso de drones equipados con cámaras térmicas para detectar y registrar huemules, uno de los ciervos más amenazados de Sudamérica.
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