Un joven murió mutilado al explotar una granada

Un chico de 19 años murió en un hospital de Bariloche, luego de perder un brazo, parte de su pierna y un sector abdominal, al explotar una granada. La víctima integraría una patota, y se investiga si se produjo algún enfrentamiento.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Un presunto enfrentamiento entre patotas culminó con el estallido de una granada que le produjo gravísimas lesiones a un joven, que murió cinco horas después en el hospital local.

El episodio ocurrió a las 0.30 de ayer en una encrucijada de los pasillos internos del barrio 144 Viviendas, ubicado en el barrio Alto y en cercanías del cruce de la calle Beschedt y la ruta 258.

Al estallar, el artefacto explosivo le arranco parte del brazo y tejidos musculares de la pierna derecha al joven Fabián Leopoldo Velázquez, de 19 años, pero los miembros no fueron recuperados. Además, la explosión le produjo serios desgarros en la zona abdominal. La víctima perdió muchísima sangre antes que la auxiliara una ambulancia, y murió durante la madrugada en el hospital local por hipovolemia, debido a las incontenibles hemorragias que manaban de sus heridas.

La policía trata de establecer si la granada le fue arrojada a Velázquez, o si la portaba él y le estalló de manera accidental al manipularla.

El desgraciado suceso se suma a los resultados de otros sangrientos enfrentamientos protagonizados por jóvenes, que son capaces de llegar al homicidio por el prestigio y por solidaridad con otros miembros de su grupo.

Los testimonios de los vecinos y los jóvenes que acompañaban a Velázquez difieren. Los primeros aseguran que la explosión fue precedida por corridas y disparos de arma de fuego, en tanto los muchachos afirman que fueron atacados con piedras por miembros de una patota del barrio 181 Viviendas, y ellos se defendieron de la misma manera, hasta que uno de los atacantes arrojó la granada.

Otro joven resultó con lesiones leves debido a la explosión, pero fue Velázquez quien sufrió casi todo el poder destructivo de la granada. Las esquirlas y el mecanismo del artefacto se diseminaron en un radio aproximado de 20 metros, al igual que los tejidos de la víctima, cuya mano y antebrazo resultaron pulverizados. Una esquirla atravesó la persiana metálica y el vidrio de la ventana de la vivienda más cercana, y en el paredón de la ochava se estrellaron cerca de 20 pequeños proyectiles de acero que fueron recogidos por la policía.

Otros trozos del artefacto quedaron incrustados en el cuerpo y la ropa de la víctima, y con esos indicios el personal de Criminalística y de la Escuela Militar de Montaña determinaron que se trataba de una granada de alto poder lesivo, de las que utiliza el Ejército.

Las autoridades de la comisaría 28 y el juez Héctor Leguizamón Pondal comenzaron a instruir la causa y durante la mañana de ayer tomaron declaración a los testigos. Por la tarde tenían previsto realizar algunos allanamientos y detenciones, pero no se dieron a conocer los avances en la investigación.

Los jóvenes que integraban el grupo de Velázquez aseguran que fueron los miembros de una patota del barrio 181 Viviendas quienes los atacaron, e incluso comentaron que reconocieron por lo menos a dos de ellos.

El barrio 144 Viviendas es uno de los más antiguos del IPPV y está conformado por amplios dúplex adosados. Sin embargo, el sueño de la vivienda propia para muchos fue un desconsuelo. Los vecinos temen identificarse, pero denuncian que “cuando oscurece, las calles del barrio se convierten en tierra de nadie, entonces cerramos las ventanas y no salimos más a la calle”.

Era un explosivo de uso militar

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Cerca del cuerpo de Fabián Velázquez los policías encontraron el suncho de seguridad y la manija que activa la espoleta de la granada.

Con esos elementos, el suboficial del Ejército Aníbal Correa estableció que se trataba de una granada AMX5, de fabricación española y uso estrictamente militar.

No se trata de los artefactos que utiliza el Ejército para entrenamiento de sus tropas, sino de otro de gran poder ofensivo.

Las fuerzas armadas se entrenan con granadas de estruendo, que pueden producir daños físicos a corta distancia, pero tienen como objeto intimidar al enemigo.

La que explotó ayer tiene una carcaza de plástico pero en su interior lleva un envase de acero que contiene el TNT y se parte en cientos de esquirlas al estallar.

Tanto una como otra poseen un mecanismo que permite programarlas para que tarden 6 segundos en estallar o detonen en forma inmediata al chocar con un cuerpo que modifique la inercia. La manipulación por una persona sin entrenamiento es muy peligrosa, y ese dato lo investiga el juez para determinar si le estalló en la mano a Velázquez o fue el destinatario del explosivo.


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