Un respiro con muchas exigencias para España

Los bancos deberán sanear sus cuentas de activos tóxicos.

Por Redacción

Con sus características linternas, los mineros llegaron a Madrid anoche tras recorrer 400 kilómetros a pie.

BRUSELAS.- En una de las sesiones del Eurogrupo más largas que se recuerdan en Bruselas, España logró en la madrugada de hoy algunos de sus objetivos, entre ellos el pronto desembolso de un primer tramo del crédito europeo para su maltrecho sector bancario. No obstante, lejos de una victoria para Madrid, la Unión Europea (UE) no ha extendido a Mariano Rajoy un “cheque en blanco”: hay duras condiciones.

Victoria parcial, moderada ¿o pírrica? No es fácil etiquetar el resultado más tangible de las negociaciones ya que los 30.000 millones de euros que recibirá el sector bancario español antes de finales de mes para evitar un posible colapso, no salen gratis.

Mientras el ministro español de Economía, Luis de Guindos, hacía gala de optimismo al afirmar que el país logró “dos muy buenos acuerdos”, la partitura final también tiene muchos bemoles, entre ellos recomendaciones –obligaciones– para subir el impuesto sobre el valor agregado (IVA) o una dura medicina para el sector bancario. Y es que, según remachó el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, “España debe cumplir plenamente” con sus compromisos adquiridos en materia de reducción de déficit, entre otros extremos.

España sí logró la prórroga –hasta 2014 en lugar de 2013– del objetivo de cumplimiento de déficit por debajo del 3% del producto bruto interno y también un primer masaje de reanimación casi instantáneo para la banca, que podría elevarse hasta 100.000 millones de euros.

No obstante, según se ha filtrado de fuentes del Eurogrupo, habrá condiciones.

Las exigencias son mucho menos dolorosas en términos de ajustes y reformas que las impuestas a los tres países oficialmente rescatados, Grecia, Irlanda, y Portugal. Y es que oficialmente España no será rescatada.

Las cifras preliminares sobre la mesa suenan menos duras: intereses del préstamo seguramente por debajo del 3% y plazos de vencimiento de hasta un máximo de 15 años. Hasta que quede pergeñado el memorando de entendimiento, algunos elementos podrían alimentar la tesis de que España, aunque no oficialmente rescatada, sí estará bajo la lupa directa de la Comisión Europea.

Los “hombres de negro”, en la metáfora que hace unas semanas utilizó el ministro español de Hacienda, Cristóbal Montoro, para definir a los técnicos de Bruselas, podrían viajar a España cada tres meses. La regularidad de las inspecciones podría ser un síntoma claro de que Bruselas y el FMI prefieren hacer un seguimiento estrecho a las acciones del gobierno, especialmente en lo que atañe al sector bancario y su supervisión.

Otro de los puntos clave pasa por la obligación de los bancos que reciban ayuda de separar sus activos tóxicos en un “banco malo”, el cual deberá ocuparse de manera independiente de los activos tóxicos del sector inmobiliario que lastran sus balances.

Por otra parte, se aplicarán requisitos de capital (cercano al nueve por ciento) más exigentes para todo el sector así como cambios –más exigentes– en los niveles de aprovisionamiento, supervisión y transparencia de los bancos afectados. (DPA)