Un sentimiento útil para el gobierno

Redacción

Por Redacción

Los críticos acusan al presidente ruso Vladimir Putin y a su gobierno de azuzar indirectamente el nacionalismo la xenofobia en lugar de combatirla, ya que centrar la atención en las “agresiones extranjeras” le permite sortear las dificultades que enfrenta en el nivel interno, ante denuncias de autoritarismo y corrupción. “Las autoridades utilizan las tensiones para desviar las críticas en su contra hacia los inmigrantes, el enemigo número uno”, advirtieron activistas de los derechos humanos en una carta abierta antes de los disturbios del domingo. Ahora aumentan las voces que piden la introducción de una obligación de visado para los trabajadores inmigrantes . Las estadísticas oficiales los responsabilizan del aumento de las infecciones de sida y también de la mayoría de asaltos, asesinatos y violaciones. Rusia, que carece de mano de obra, en parte debido a una grave crisis demográfica, acoge a millones de inmigrantes de países asiáticos o exrepúblicas soviéticas. Estos inmigrantes trabajan por lo general clandestinamente en talleres de confección o en mercados de Moscú u otras grandes ciudades rusas y viven en condiciones extremadamente difíciles. Constituyen la capa social más baja del país: reciben los peores trabajos y los más peligrosos y también los peor pagados. Los accidentes laborales que acaban en muertes de trabajadores son frecuentes y también incendios en sus residencias en condiciones indignas se han cobrado decenas de vida. Todos los meses se oye hablar de enfrentamientos masivos entre eslavos y caucásicos, y cada vez más en las provincias. Durante el verano la policía tuvo que evitar en Sasmara, en la región del Volga, que una multitud airada incendiara cafeterías gestionadas por inmigrantes. También en esa ocasión el desencadenante fue un asesinato.


Los críticos acusan al presidente ruso Vladimir Putin y a su gobierno de azuzar indirectamente el nacionalismo la xenofobia en lugar de combatirla, ya que centrar la atención en las “agresiones extranjeras” le permite sortear las dificultades que enfrenta en el nivel interno, ante denuncias de autoritarismo y corrupción. “Las autoridades utilizan las tensiones para desviar las críticas en su contra hacia los inmigrantes, el enemigo número uno”, advirtieron activistas de los derechos humanos en una carta abierta antes de los disturbios del domingo. Ahora aumentan las voces que piden la introducción de una obligación de visado para los trabajadores inmigrantes . Las estadísticas oficiales los responsabilizan del aumento de las infecciones de sida y también de la mayoría de asaltos, asesinatos y violaciones. Rusia, que carece de mano de obra, en parte debido a una grave crisis demográfica, acoge a millones de inmigrantes de países asiáticos o exrepúblicas soviéticas. Estos inmigrantes trabajan por lo general clandestinamente en talleres de confección o en mercados de Moscú u otras grandes ciudades rusas y viven en condiciones extremadamente difíciles. Constituyen la capa social más baja del país: reciben los peores trabajos y los más peligrosos y también los peor pagados. Los accidentes laborales que acaban en muertes de trabajadores son frecuentes y también incendios en sus residencias en condiciones indignas se han cobrado decenas de vida. Todos los meses se oye hablar de enfrentamientos masivos entre eslavos y caucásicos, y cada vez más en las provincias. Durante el verano la policía tuvo que evitar en Sasmara, en la región del Volga, que una multitud airada incendiara cafeterías gestionadas por inmigrantes. También en esa ocasión el desencadenante fue un asesinato.

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