Una apuesta



SIERRA PAILEMÁN (ASA).- La vida de la familia Botana, en cuyo campo se realizan las liberaciones de cóndores recuperados y está emplazado el refugio de los técnicos que realizan el seguimiento de las aves, fue variando desde que los artífices del proyecto les solicitaron espacio para llevarlo a cabo, hasta convertirse en uno de los engranajes básicos de su articulación. “Nosotros nos encariñamos con los chicos que llegan al refugio, y siempre ayudamos colaborando con animales que aparecen muertos llevándoselos para que sirvan para alimentar a los cóndores”, contó Catalina Catriel, que tiene su casa en el acceso al lugar, donde vive junto a sus cinco hijos. El espacio es utilizado como base de operaciones cuándo se realizan las sueltas de cóndores y la mayoría de las veces Catalina prepara tortas fritas y asado que luego se ofrece a los visitantes.


Comentarios


Una apuesta