Una banda bien plantada

Arbolito habla de su nuevo disco, “Acá estamos”, un trabajo independiente que muestra a sus integrantes más aplomados pero tan inquietos como siempre.

Redacción

Por Redacción

Arbolito, una de las expresiones de la escena local que mejor mixturan el rock con la música popular de raíz, lanza su séptimo trabajo, “Acá estamos”. Con un sonido más despojado que los anteriores y con el corazón puesto en la canción, este disco marca el regreso del grupo a la autogestión. Con 15 años de recorrido la agrupación, que a esta altura funciona como una “gran familia”, volvió a tomar la posta al desvincularse del sello internacional con el que había registrado sus dos últimas placas (“Despertándonos” y “Cuando salga el sol”), una decisión que, según indicó el cantante y guitarrista Ezequiel Jusid en esta charla con Télam, les “dio mucha fuerza”. “Volvimos a tomar la manija de todo; aunque nuestra movida nunca dejó de ser autogestiva –ya que la compañía únicamente se ocupaba de grabar nuestros discos–, el hecho de tener que decidir los tiempos y las formas de cómo grabar nos dio mucha fuerza, se ve que veníamos contenidos”, sostuvo. Con las voces más al frente que en otros trabajos y una estética más sobria en relación con los arreglos –esta vez no sumó invitados ni sobregrabaciones–, “Acá estamos” muestra una cara más recrudecida de Arbolito en once composiciones propias en las que conviven el folclore, el reggae y el rock y entre las que se destacan “Volver”, “Este abrazo” y el tema que da nombre al CD. “Sólo grabamos lo que tocamos en el momento; al haber menos instrumentos aparece la esencia de cada uno más clara y lo principal es defender la canción”, ahondó el músico, quien le atribuyó gran parte de ese concepto al experimentado Tito Fargo, quien aquí ofició como pro-ductor. Independientes Más aplomada pero manteniendo el espíritu inquieto que la caracteriza desde sus inicios, allá por 1997, se escucha a la banda que completan Agustín Ronconi en violín y coros, Andrés Fariña en bajo y coros, Diego Fariza en batería y Pedro Borgobello en guitarra eléc- trica. El disco tendrá su presentación oficial el 4 y 5 de agosto en Buenos Aires, luego de una gran gira por la Patagonia que los trajo el pasado mes a Bariloche, El Bolsón y Neuquén y antes de encarar una serie de recitales en el norte argentino. –¿Cuáles fueron las razones que los llevaron a decidir desligarse de la compañía? –Nosotros ya teníamos el disco listo, era el momento de salir a grabar, lo que para una banda implica renovarse, salir de gira y presentarlo, pero la compañía no lo quiso grabar entonces por cuestiones ligadas a la crisis internacional. Ése fue el momento en que conjuntamente decidimos seguir nuestro camino en forma independiente, sin tener que depender de otros. –¿Cómo fue la experiencia de volver al camino de la independencia que ya habían transitado en su primera década de existencia? –Nos encontramos más que nada con dificultades desde lo económico: es mucha guita la que implica bancar un disco. Después de haber grabado en estudios importantes, quisimos redoblar la apuesta y armamos un equipo de gente con Tito Fargo, Walter Chacón (técnico) y Mavi Díaz en la producción de las voces. –¿Cómo definirías el concepto del disco? –El concepto es el de elegir las canciones que estén bien, el de buscar que estén todos los instrumentos que tocamos y que haya temas de los tres que compo- nemos. –¿Dónde está puesto el eje en cuanto a la temática de las letras? –Es un disco temáticamente amplio. Cada disco refleja un poco la época que estamos viviendo. Cada uno hace canciones a medida que vamos girando, que vamos compartiendo experiencias con la gente. Tenemos la particularidad de estar muy contactados con organizaciones sociales, siempre que viajamos, y estamos absorbiendo mucho. Eso lo volcamos a las canciones. En esta época no estamos tan enojados como en otros tiempos, tiene que ver con el momento del país que estamos viviendo; hay otros discos que son más guerreros. Además de no repetirnos desde lo temático, no queríamos hablar de lo mismo. De todos modos, siempre va a estar la temática social en los shows de Arbolito. –¿Hay una manera de hacer compatibles las vidas personales y las exigencias de una banda? –La vida personal de cada uno pasa por Arbolito, después de tantos años es el proyecto de vida, es la prioridad. Por supuesto que en estos quince años tuvimos hijos y mujeres, se agrandó la familia. Vamos y venimos. La vida de todos fue cambiando a medida que fuimos teniendo hijos, pero la mayoría están crecidos y vienen a los shows. Es la vida que elegimos y nuestras familias nos aceptan así. –Después de tantos años juntos y de haber atravesado diferentes etapas, ¿cómo definirías el presente de Arbolito y particularmente el vínculo entre ustedes? –Somos amigos y de alguna manera de ahí sale la idea de “Acá estamos”. Los cinco compartimos más tiempo entre nosotros que con nuestras familias, viajamos juntos, nos vemos todos los días y acá estamos. Cada uno sabe qué es lo que el otro puede dar, nos potenciamos y nos cuidamos… eso es importante para seguir unidos y seguir haciendo lo que nos gusta. (Télam)


Arbolito, una de las expresiones de la escena local que mejor mixturan el rock con la música popular de raíz, lanza su séptimo trabajo, “Acá estamos”. Con un sonido más despojado que los anteriores y con el corazón puesto en la canción, este disco marca el regreso del grupo a la autogestión. Con 15 años de recorrido la agrupación, que a esta altura funciona como una “gran familia”, volvió a tomar la posta al desvincularse del sello internacional con el que había registrado sus dos últimas placas (“Despertándonos” y “Cuando salga el sol”), una decisión que, según indicó el cantante y guitarrista Ezequiel Jusid en esta charla con Télam, les “dio mucha fuerza”. “Volvimos a tomar la manija de todo; aunque nuestra movida nunca dejó de ser autogestiva –ya que la compañía únicamente se ocupaba de grabar nuestros discos–, el hecho de tener que decidir los tiempos y las formas de cómo grabar nos dio mucha fuerza, se ve que veníamos contenidos”, sostuvo. Con las voces más al frente que en otros trabajos y una estética más sobria en relación con los arreglos –esta vez no sumó invitados ni sobregrabaciones–, “Acá estamos” muestra una cara más recrudecida de Arbolito en once composiciones propias en las que conviven el folclore, el reggae y el rock y entre las que se destacan “Volver”, “Este abrazo” y el tema que da nombre al CD. “Sólo grabamos lo que tocamos en el momento; al haber menos instrumentos aparece la esencia de cada uno más clara y lo principal es defender la canción”, ahondó el músico, quien le atribuyó gran parte de ese concepto al experimentado Tito Fargo, quien aquí ofició como pro-ductor. Independientes Más aplomada pero manteniendo el espíritu inquieto que la caracteriza desde sus inicios, allá por 1997, se escucha a la banda que completan Agustín Ronconi en violín y coros, Andrés Fariña en bajo y coros, Diego Fariza en batería y Pedro Borgobello en guitarra eléc- trica. El disco tendrá su presentación oficial el 4 y 5 de agosto en Buenos Aires, luego de una gran gira por la Patagonia que los trajo el pasado mes a Bariloche, El Bolsón y Neuquén y antes de encarar una serie de recitales en el norte argentino. –¿Cuáles fueron las razones que los llevaron a decidir desligarse de la compañía? –Nosotros ya teníamos el disco listo, era el momento de salir a grabar, lo que para una banda implica renovarse, salir de gira y presentarlo, pero la compañía no lo quiso grabar entonces por cuestiones ligadas a la crisis internacional. Ése fue el momento en que conjuntamente decidimos seguir nuestro camino en forma independiente, sin tener que depender de otros. –¿Cómo fue la experiencia de volver al camino de la independencia que ya habían transitado en su primera década de existencia? –Nos encontramos más que nada con dificultades desde lo económico: es mucha guita la que implica bancar un disco. Después de haber grabado en estudios importantes, quisimos redoblar la apuesta y armamos un equipo de gente con Tito Fargo, Walter Chacón (técnico) y Mavi Díaz en la producción de las voces. –¿Cómo definirías el concepto del disco? –El concepto es el de elegir las canciones que estén bien, el de buscar que estén todos los instrumentos que tocamos y que haya temas de los tres que compo- nemos. –¿Dónde está puesto el eje en cuanto a la temática de las letras? –Es un disco temáticamente amplio. Cada disco refleja un poco la época que estamos viviendo. Cada uno hace canciones a medida que vamos girando, que vamos compartiendo experiencias con la gente. Tenemos la particularidad de estar muy contactados con organizaciones sociales, siempre que viajamos, y estamos absorbiendo mucho. Eso lo volcamos a las canciones. En esta época no estamos tan enojados como en otros tiempos, tiene que ver con el momento del país que estamos viviendo; hay otros discos que son más guerreros. Además de no repetirnos desde lo temático, no queríamos hablar de lo mismo. De todos modos, siempre va a estar la temática social en los shows de Arbolito. –¿Hay una manera de hacer compatibles las vidas personales y las exigencias de una banda? –La vida personal de cada uno pasa por Arbolito, después de tantos años es el proyecto de vida, es la prioridad. Por supuesto que en estos quince años tuvimos hijos y mujeres, se agrandó la familia. Vamos y venimos. La vida de todos fue cambiando a medida que fuimos teniendo hijos, pero la mayoría están crecidos y vienen a los shows. Es la vida que elegimos y nuestras familias nos aceptan así. –Después de tantos años juntos y de haber atravesado diferentes etapas, ¿cómo definirías el presente de Arbolito y particularmente el vínculo entre ustedes? –Somos amigos y de alguna manera de ahí sale la idea de “Acá estamos”. Los cinco compartimos más tiempo entre nosotros que con nuestras familias, viajamos juntos, nos vemos todos los días y acá estamos. Cada uno sabe qué es lo que el otro puede dar, nos potenciamos y nos cuidamos... eso es importante para seguir unidos y seguir haciendo lo que nos gusta. (Télam)

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