Una despedida con sensibilidad y emoción
JUAN CARLOS TARIFA
NEUQUÉN (AN).- Una voz maravillosa y pura. Un acompañamiento que se caracterizó por la sobriedad del clima de intimidad que fue creando en el desarrollo del recital. Una invitación a la elevación constituyó el concierto ofrecido por la soprano Soledad de la Rosa y el ensamble “Tempo Barroco”, dirigido por el maestro Fabrizio Zanella en el ciclo de Armonicus de Neuquén. Como única obra interpretaron el “Stabat Mater” de Luiggi Boccherini, en una función patrocinada por la “Fundación Cristina Gallo de Morales”, que se realizó el pasado sábado en el teatro Español de Neuquén. El “Stabat Mater” (estaba la madre), es una plegaria que medita sobre el sufrimiento de María, madre de Jesús, durante su crucifixión. Fue escrita por Boccherini en 1781 durante su largo período en España a solicitud del infante don Luis, hermano de Carlos III. Es evidente que la soprano Soledad de la Rosa tiene una formación de innegable solidez y rigor que se advierte desde su mismo porte escénico sin amaneramientos. Su canto está poblado de brillos y centelleos. Y esa luminosidad se mantiene constante, con el agregado de un comunicativo interés musical que beneficia la obra. El ensamble estaba compuesto, además de su director y primer violín, Fabrizio Zanella, por Carlos Cosattini (violín segundo), Patricia Casella (viola), Marcelo Massun (violonchelo) y Hugo Asrin (contrabajo), todos miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional. Los músicos acompañaron a la soprano en este recital, y fue un privilegio del que seguramente quisieran disfrutar muchas cantantes. En el concierto hubo sentido camarístico, seguramente inspirado en el trabajo que realizan con instrumentos de época, que da como resultado la riqueza de voces interiores. El público escuchó la primera versión del Stabat Mater, poco conocida hasta épocas recientes, debido a que sólo existía un manuscrito. La pieza se estructura en once movimientos en los que se mezclan recitativos en forma de “arias”, para el lucimiento de la soprano, como ocurrió con la conmovedora interpretación de Soledad de la Rosa. Zanella está dedicado a investigar desde hace varios años la interpretación histórica de obras del barroco y las técnicas de ejecución de los instrumentos de esa época. Es por eso que el grupo que dirige posee homogeneidad y ajuste ejemplares, los que sumados a aquel rigor confieren probada validez estilística a sus interpretaciones. El concierto constituyó una experiencia singular, una aventura del espíritu al recobrar la sensibilidad y la emoción humanas de épocas pretéritas a través de la música. De esta forma finalizaba la Temporada de Conciertos de Abono de Armonicus, aunque habrá otra nueva función en el ciclo gratuito en el Museo de Bellas Artes, el próximo 30 de octubre con el dúo integrado por el guitarrista suizo Christoph Denoth y el violinista Rafael Gintoli.
NEUQUÉN
JUAN CARLOS TARIFA
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