Una estrecha relación

Redacción

Por Redacción

Sólo la estrecha relación existente del gobernador Verani y Ferrari pudo permitir que estas concesiones llegaran al 2003 al cúmulo de incumplimientos.

El mandatario fue quien monitorió la rescisión que habría sido acordada con Ferrari. Los últimos meses fueron jornadas de innumerables negociaciones.

La pasividad gubernamental ante las obligaciones de Casino Río Negro es todo un dato pero esa interdependencia se advierte también en otros hechos. En mayo pasado, Miguel Irigoyen se mostró confuso ante los legisladores de Alianza al explicar cómo el basquetbolista Andrés Santamaría (amigo personal del hijo de Verani) se había constituido en presidente de Albany Trade (empresa sello de Ferrari). Sólo afirmó que «alguien» pidió a Ferrari un trabajo para Santamaría y el empresario lo puso al frente de una «empresa». «No fue buena idea», dijo Irigoyen, sin identificar quién solicitó ese favor pero para los diputados quedó clara la referencia al gobernador.

El último 11 de diciembre, Ferrari compareció ante la Justicia en un careo con Giovinazzo por el conflicto por las tragamonedas. Minutos después de las 14, el gobernador subió a un avión particular que lo trasladó a Capital Federal. Lo hizo con otras tres personas. Fuentes aseguran que el gobernador Verani en su vuelo habría trasladado a Ferrari y su abogado particular. Habría sido otro momento compartido entre el mandatario y el empresario, imputado en la causa por cohecho y fraude contra la administración pública. (AV)


Sólo la estrecha relación existente del gobernador Verani y Ferrari pudo permitir que estas concesiones llegaran al 2003 al cúmulo de incumplimientos.

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