Investigación de barilochenses reveló consecuencias de los monocultivos

El estudio fue publicado en la revista científica “Global Change Biology” y se trata de la primera evaluación global de la relación entre tendencias en diversidad de cultivos y dependencia agrícola de polinizadores.



Hay monocultivos en miles de hectáreas. Foto: gentileza

Un equipo internacional de investigadores, liderado por el investigador del Conicet, Marcelo Aizen, reveló un círculo vicioso. Por un lado, un aumento de las superficies cultivadas que requieren de más polinizadores. Sin embargo, se trata de monocultivos en miles de hectáreas que no facilitan recursos a los polinizadores y esto puede amenazar la producción de alimentos y productos agrícolas.

“Cuando hay un solo cultivo, como soja o girasol en miles de hectáreas, procuran un solo tipo de alimento. No hay una diversidad de cultivos que permitan que los polinizadores tengan una oferta de recursos. Eso conlleva un conflicto porque cada vez hay más cultivos que requieren polinizadores pero a la vez, hay menos recursos para esos polinizadores”, explicó Carolina Morales, una de las integrantes del equipo.

Detalló que “se han reemplazado otros cultivos, el paisaje es menos diverso. Los polinizadores deben satisfacer una mayor demanda pero tienen menos recursos florales para subsistir todo el año. Y esto vuelve a afectar la producción agrícola. Por eso hablamos de un círculo vicioso”.

Esta investigación reciente sugiere que las tendencias globales en prácticas agrícolas están amenazando a los polinizadores de los cuales dependen los cultivos, poniendo en riesgo la productividad agrícola en algunos países sudamericanos y asiáticos.

Este estudio fue publicado en la revista científica “Global Change Biology” días atrás y se trata de la primera evaluación global de la relación entre tendencias en diversidad de cultivos y dependencia agrícola de polinizadores.

La investigación muestra que entre 1961 y 2016, el área global cultivada con cultivos dependientes de polinizadores (cuya calidad aumenta cuando sus flores reciben visitas de abejas y otros insectos) se expandió en un 137%. Es en gran parte el resultado de la expansión de plantaciones de gran escala de soja, canola y palmeras aceiteras.

Este trabajo identifica como países particularmente vulnerables a Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia. “En Argentina, la expansión del cultivo de soja ha sido a costo no sólo de masivas deforestaciones y destrucción de ecosistemas naturales, sino también del reemplazo de agroecosistemas más diversos, es decir de hábitats capaces de sostener poblaciones abundantes y variadas de polinizadores”, detallaron.

Carolina Morales, Marcelo Aizen y Agustín Saez. Foto: gentileza

Paralelamente, la diversidad de cultivos se incrementó sólo en un 20,5%. Según los investigadores, este “desbalance genera un conflicto” porque una agricultura poco diversa, “dominada por unos pocos cultivos que florecen durante un breve lapso, provee recursos muy limitados y acotados en el tiempo para los polinizadores, de los cuales, paradójicamente esta agricultura depende en forma creciente”.

Este estudio debe encender una alarma para los responsables de políticas públicas del sector agrícola”, señaló Aizen, miembro fundador del Grupo de Ecología de la Polinización del Inibioma (dependiente del Conicet y de la Universidad Nacional del Comahue).


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