Una noche clásica y porteña para no olvidar
Se lució el violinista ruso Erzhan Kulibaev.
Gentileza Eliana Moscovich
SAN CARLOS DE BARILOCHE. – Una noche para recordar fue la la de este martes en el hotel Llao Llao, con la presentación del ensamble Estación Buenos Aires y el violinista ruso Erzhan Kulibaev, con un programa que combinó con exquisitez tres grandes exponentes de la música académica de todos los tiempos: Tchaikovsky, Piazzolla y Mendelssohon.
La notable interpretación qu hicieron la orquesta y el solista obró de puente para llegar a las movilizadoras versiones que Kulibaev obsequió como retribución a los efusivos aplausos y demostraciones de admiración. Elpúblico se puso de pie para celebrar la música.
La recreación que el violinista hizo de una de las Estaciones Porteñas, su versión de La Cumparsita y los aires de Recuerdos de la Alhambra del español Isaac Albéniz tuvieron la capacidad de emocionar, incluso hasta las lágrimas.
Dirigidos por el maestro Rafael Gintoli, los catorce músicos que integran Ensamble Estación Buenos Aires habían interpretaron Andante para orquesta de cuerdas (del Cuarteto de Cuerdas, Op.30), con arreglos A. Gasunov, de Peter Tchaikovsky (1840-1893) y Tres piezas para cuerdas, Op. 5 (Canción del atardecer, Pastoral con variaciones y Danza Rústica) de Alicia Terzian (1934).
Junto a Kulibaev, Concierto en re menor para violín y orquesta de cuerdas de Felix Mendelssohn (1809 -1847), y Las Cuatro Estaciones Porteñas (arreglo para violín y cuerdas de Leonid Desyatnikov) de Astor Piazzola (1921-1992)
Presentada como orquesta residente de Semana Musical Llao Llao por el periodista Nelson Castro –quien cede su lugar al especialista Marcelo Arce en las introducciones a cada concierto-, Ensamble Estación Buenos Aires está integrado por los violinistas Nicolás Fernando Favero Urbiztondo, Alejandro Schaikis, Gustavo Roberto Mule, Marcos Valentín Favero Urbiztondo, Gabriela Olcese, Pablo Sebastián Rubino Lindner y Andrés Daniel Splendido; los violistas Ricardo Bugallo, Julio David Domínguez y Elizabeth Noemí Ridolfi; los violoncellistas Pablo Nicolás Bercellini, Jorge Andrés Bergero y Siro Bellisomi, y el contrabajista Oscar Víctor Carnero.
Las cuerdas sonaron en su esplendor. El sonido orquestal abrió la puerta al disfrute.
Posado el violín sobre el hombro, Kulibaev aguardó el momento de sumar la voz solista. Mientras, escuchaba con los ojos cerrados y acompaña bala límpida melodía con un leve balanceo del cuerpo. El hecho de centrar su atención en la dirección, no impidió que el maestro Gintoli destine un guiño de aprobación a los músicos al momento de ceder protagonismo al solista.
El resultado fue la óptima conjunción para deleite del auditorio que agradeció con aplausos y bravos.
Llegaron impecables más tarde Otoño, Invierno, Primavera y Verano , las cuatro estaciones, con sutilezas propias de grandes intérpretes.
Los aplausos, reiterados y sostenidos, cerraron una noche para el recuerdo.